Antes de entrar deja fuera tu rabia y tu ira. Bienvenido a este bosque encantado, un lugar donde podemos dar rienda suelta a ese niño que todos llevamos dentro, tienes mi permiso para dejarle salir y que haga locuras. Sumérgete en este mundo mágico de las hadas y los duendes y vuelve pronto, te esperaré agitando mis alas

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miércoles, 4 de septiembre de 2013

Pachamama y el castigo de la Tierra

Don Hilario y su hijo solían cazar guanacos, vicuñas y llamas; por lo general mataba más animales de los que necesitaba, aunque a los sobrantes los vendía luego en el pueblo. Es sabido que la Pachamama, Madre tierra, no permiten que cacen sus animales por deporte, y menos que maten a las madres de las manadas.
Don Hilario, sordo a los decires, fue cazar como todos los días, pero aquella mañana la Pachamama les dio un aviso, haciendo retumbar la tierra y produciendo derrumbes en los cerros; padre e hijo intentaron cubrirse en una saliente pero la mula se empacó y forcejeando se fue acercando al abismo hasta vencer las fuerzas de don Hilario y el animal cayó al abismo... esta fue el primer pago que cobró la Pachamama.

Segundo después se terminaba el temblor y volvía el silencio a las peñas... los viajeros, asustados, contemplaban al mular al fondo del precipicio... asustados corrieron a hacerle una ofrenda a la Madre tierra, para calmar su enojo. Enterraron cosas que llevaban, como ginebra, coca y un cigarrillo, le hablaron en voz baja, con mucho respeto, pidiendo perdón, buenas cosechas y muchos animales.

Don Hilario pidió permiso para seguir cazando. La gente del pueblo también oró a la Pachamama y hasta le sacrificó una llama en su honor. Don Hilario, convencido de tener permiso para seguir cazando, se internó en los cerros, pero no lo siguieron ni su hijo ni la gente del pueblo. Luego de la cacería, Hilario retornó a su rancho y no encontró a su chango, que había salido a juntar las cabras... Preguntó a los vecinos, que nada sabían... Lo buscaron hasta pasada la oración, interrumpiendo la búsqueda al caer la noche.
Rastrearon las huellas del muchacho por uno  y otro lado, pero fue inútil. Sólo al caer la tarde hallaron las cabras, lejos del caserío. Pasaron varios días y semanas y hasta el mismo Hilario dejó de buscar a su hijo.
Una madrugada, unos arrieros que bajaban al pueblo, vieron de lejos al hijo de don Hilario... cabalgaba sobre un guanaco guiando a la manada... parecía un fantasma... iba vestido con pieles, y desapareció en la neblina del monte junto con los animales.

La Madre tierra volvió a cobrarse una deuda... llevándose al único hijo que don Hilario tenía, a cambio de los animales que él había matado innecesariamente.
Los arrieros contaron lo visto a don Hilario, quien comenzó a realizar ofrendas a la Pachamama, quien no le otorgó buenas cosechas, pero tanto y tanto debió orarle y tan puro habrá sido su arrepentimiento, que al cabo de unos años don Hilario se vio bendecido con otro hijo... a quien enseñó el respeto por los animales y la tierra.

lunes, 2 de septiembre de 2013

martes, 27 de agosto de 2013

La copa de las hadas

Después de dos meses de descanso, este blog vuelve a la carga y para su rentrée en el mundo bloguero  he elegido este hermoso poema de mi admirado Rubén Darío, porque además de que es precioso va muy con la temática del blog

LA COPA DE LAS HADAS

¿Fue en las islas de las rosas,
en el país de los sueños,
en donde hay niños risueños
y enjambre de mariposas?
Quizá.
En sus grutas doradas,
con sus diademas de oro,
allí estaban, como un coro
de reinas, todas las hadas.
Las que tienen prisioneros  
a los silfos de la luz,
las que andan con un capuz
salpicado de luceros.
Las que mantos de escarlata
lucen con regio donaire,
y las que hienden el aire
con su varita de plata.
¿Era día o noche?
El astro
de la niebla sobre el tul,
florecía en campo azul
como un lirio de alabastro.
Su peplo de oro la incierta
alba ya había tendido.
Era la hora en que en su nido
toda alondra se despierta.
Temblaba el limpio cristal
del rocío de la noche,
y estaba entreabierto el broche
de la flor primaveral.
Y en aquella región que era
de la luz y la fortuna,
cantaban un himno, a una,
ave, aurora y primavera.
Las hadas ?aquella tropa
brillante?, Delia, que he dicho,
por un extraño capricho
fabricaron una copa.
Rara, bella, sin igual,
y tan pura como bella,
pues aún no ha bebido en ella
ninguna boca mortal.
De una azucena gentil
hicieron el cáliz leve,
que era de polvo de nieve
y palidez de marfil.
Y la base fue formada
con un trémulo suspiro,
de reflejos de zafiro
y de luz cristalizada.
La copa hecha se pensó
en qué se pondría en ella
(que es el todo, niña bella,
de lo que te cuento yo).
Una dijo: ?La ilusión;
otra dijo: ?La belleza;
otra dijo: ?La riqueza;
y otra más: ?El corazón.
La Reina Mab, que es discreta,
dijo a la espléndida tropa:
?Que se ponga en esa copa
la felicidad completa.
Y cuando habló Reina tal,
produjo aplausos y asombros.
Llevaba sobre sus hombros
su soberbio manto real.
Dejó caer la divina
Reina de acento sonoro,
algo como gotas de oro
de una flauta cristalina.
Ya la Reina Mab habló;
cesó su olímpico gesto,
y las hadas tanto han puesto
que la copa se llenó.
Amor, delicia, verdad,
dicha, esplendor y riqueza,
fe, poderío, belleza...
¡Toda la felicidad!...
Y esta copa se guardó
pura, sola, inmaculada.
¿Dónde?
En una isla ignorada.
¿De dónde?
¡Se me olvidó!...
¿Fue en las islas de las rosas,
en el país de los sueños,
en donde hay niños risueños
y enjambres de mariposas?
... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ...
Esto nada importa aquí,
pues por decirte escribía
que esta copa, niña mía,
la deseo para ti.

Rubén Darío

miércoles, 29 de mayo de 2013

La Leyenda de la Luz Mala

En el noroeste argentino se pueden apreciar luces fosforescentes en los cerros durante la noche, según estas leyendas aquellas luces son en realidad las almas de personas que regresan a cuidar tesoros que enterraron cuando estaban vivos.

El Farol de Mandinga son almas de personas que cuidan los tesoros que alguna vez enterraron, estas aparecen para asustar aquellas personas que intentan llevarse su tesoro. Las personas cuentan que están luces son más brillantes durante el 24 de agosto, esto porque según durante ese preciso día el diablo logra escapar la vigilancia de los ángeles y hace que las personas vayan en busca de tesoros, entonces las almas que los cuidan brillan más fuerte para asustar a todos aquellos que intentan llevárselos.
En otras regiones se habla de que las luces son almas en pena que vagan porque no tuvieron una sepultura, y para poder alejarlas basta con rezar.


sábado, 11 de mayo de 2013

La leyenda del Sol y la Luna


Antes de que hubiera día en el mundo, se reunieron los dioses en Teotihuacan.
-¿Quién alumbrará al mundo?- preguntaron.
Un dios arrogante que se llamaba Tecuciztécatl, dijo:
-Yo me encargaré de alumbrar al mundo.

Después los dioses preguntaron:
-¿Y quién más? -Se miraron unos a otros, y ninguno se atrevía a ofrecerse para aquel oficio.
-Sé tú el otro que alumbre -le dijeron a Nanahuatzin, que era un dios feo, humilde y callado. y él obedeció de buena voluntad.

Luego los dos comenzaron a hacer penitencia para llegar puros al sacrificio. Después de cuatro días, los dioses se reunieron alrededor del fuego.
Iban a presenciar el sacrificio de Tecuciztécatl y Nanahuatzin. entonces dijeron:
-¡Ea pues, Tecuciztécatl! ¡Entra tú en el fuego! y Él hizo el intento de echarse, pero le dio miedo y no se atrevió.
Cuatro veces probó, pero no pudo arrojarse
Luego los dioses dijeron:
-¡Ea pues Nanahuatzin! ¡Ahora prueba tú! -Y este dios, cerrando los ojos, se arrojó al fuego.
Cuando Tecuciztécatl vio que Nanahuatzin se había echado al fuego, se avergonzó de su cobardía y también se aventó.
Después los dioses miraron hacia el Este y dijeron:
-Por ahí aparecerá Nanahuatzin Hecho Sol-. Y fue cierto.

Nadie lo podía mirar porque lastimaba los ojos.
Resplandecía y derramaba rayos por dondequiera. Después apareció Tecuciztécatl hecho Luna.
En el mismo orden en que entraron en el fuego, los dioses aparecieron por el cielo hechos Sol y Luna.
Desde entonces hay día y noche en el mundo.

domingo, 5 de mayo de 2013

El Atrapasueños


Hace mucho…mucho  tiempo, cuando las palabras aún eran jóvenes, el viejo líder espiritual Lakota estaba en lo alto de una gran montaña y tuvo una visión. En su visión, Iktomi, el gran sabio, apareció bajo la forma de una araña. Iktomi le habló en una lengua sagrada. Mientras hablaba la araña  Iktomi  tomó una elástica rama de sauce, que tenía plumas, pelo de caballo, cuentas y ofrendas en él, y empezó a tejer una telaraña en ella

Habló al anciano acerca de los ciclos de la vida, la forma en que comenzamos nuestras vidas, siendo  como niños, cuidados por padres y abuelos, hasta que somos independientes  y vamos madurando en nuestra vida y creciendo hasta  la edad adulta. Tenemos hijos, los cuidamos y seguimos evolucionando y  finalmente llegamos a la vejez en la que hay que volver a cuidar  de los bebés, si estamos saludables, o ser cuidados como bebés, si no lo estamos tanto… completándose  el ciclo vital humano.

Iktomi dijo mientras continuaba tejiendo su red, "En cada momento de la vida hay muchas fuerzas, algunas buenas y otras malas. Si escuchas a las fuerzas buenas, ellas te guiaran en la dirección correcta, pero, si escuchas a las fuerzas malas, van a orientarte en la dirección equivocada y pueden hacerte daño, así que estas fuerzas pueden ayudar, o pueden interferir con la armonía del ser humano y  la naturaleza entera "… todo esto le decía mientras iba tejiendo su telaraña.

Cuando Iktomi terminó de hablar, le dio al viejo sabio Lakota   la red  tejida y le dijo: "Esta red es un círculo perfecto con un agujero en el centro. Utiliza esta  red para ayudar a tu gente a alcanzar sus metas, y que hagan buen uso de sus ideas, sueños y visiones. Si crees  en el gran espíritu, la telaraña atrapará  tus buenas ideas y las malas se irán por el agujero”

El anciano comunicó  su visión a la gente y desde entonces muchos indios cuelgan  un atrapasueños por encima de su cama para tamizar sus sueños y visiones. El bien es capturado en la telaraña de la vida y se expande  con la gente, pero el mal de sus sueños queda atrapado  a través de los nudos y expulsado por  el agujero, en el centro de la red y deja de molestar en sus vidas.

Dice la leyenda, que el atrapasueños sostiene el destino de la humanidad.

lunes, 29 de abril de 2013

El Amor Verdadero


      Cuenta la leyenda que una vez existió un hombre con cierta avanzada edad, su misión era la de ir a la residencia donde estaba su mujer interna para poder desayunar con ella.
Ella ya llevaba bastantes días en ese lugar, ya que tenía Alzheimer con un grado muy avanzado, por lo que era difícil que recordara cosas. El hombre apenas tenía preocupación, él solo tenía prisa por verla cada día y esperar a que ella se acordara de él, sabía que aunque él llegara tarde ella no se enfadaría.
El pobre hombre ya tenía asumido que su mujer a ratos no sabía ni quién era, confesó que hace más o menos 3 años la mujer ya no le reconocía, la enfermera le dijo, y ¿si ya no sabe quién es usted porque necesita venir a verla todas las mañanas para luego llevarse una desilusión tras otra?
El hombre respondió con firmeza, sinceramente, ella apenas sabe quién soy yo, pero yo sé perfectamente quien es ella, el hombre, conteniéndose las lágrimas que comenzaban a ponerle los ojos llorosos, dijo, el amor verdadero es mirar a esa otra persona con la que has compartido toda una vida y ver todo lo que es para ti y todo lo que significa, lo que ha sido, lo que es y lo que será, y es que a pesar de todo nada importa, tan solo el amor.




miércoles, 24 de abril de 2013

El Pozo de los Deseos


Un pozo de los deseos es un término del folklore europeo para describir los pozos en que se piensa que cualquier deseo expresado sería concedido. La idea que un deseo sería concedido vino de la creencia de que había dioses contenidos en el agua o de que había sido colocada allí como regalo de los dioses, puesto que el agua era una fuente de la vida y a menudo era una materia escasa.
El agua se consideró que contenía energías curativas y por lo tanto los pozos llegaron a ser populares entre mucha gente que bebía, se bañaba o simplemente expresaba deseos sobre ella. La gente cree que los guardas o los habitantes del pozo le concederían su deseo si pagaban un precio. Generalmente, después de pronunciar el deseo, uno debía arrojar monedas al pozo. El deseo entonces sería concedido por el guarda o el habitante, basado en cómo la moneda aterrizaría en el fondo del pozo. Si la moneda aterrizaba cara arriba el deseo sería concedido. Si la moneda aterrizaba cruz arriba el deseo no sería concedido.

La tradición de lanzar pequeñas monedas a charcas y fuentes proviene de esto. Las monedas serían colocadas allí como regalos para la deidad en forma de agradecimento.

miércoles, 17 de abril de 2013

Kabbalah

Los 72 nombres de Dios


Amor no es mirarse el uno al otro, sinó mirar los dos en la misma dirección.
 Antoni de Saint Exupéry

Nunca dejes de sonreir, ni siquiera cuando estés triste, porque nunca sabes quién se puede enamorar de tu sonrisa.
Gabriel García Márquez

jueves, 4 de abril de 2013

El Viaje Imaginario de Verónica

Hoy les traigo un cuento escrito por mi hija para un trabajo de estudios, inspirado en El Señor de los Anillos, espero que os guste. 


      Mi viaje por La Tierra Media comienza en La Comarca, tierra de hobbits .
      Nada mas llegar busqué alojamiento en una típica casa del lugar, algo pequeña pero muy agradable.  Aquí algunos lugareños me aconsejaron que si quería un buen guía para el resto de mi viaje, tendría que acercarme hasta un pueblo cercano llamado Bree y allí contratar los servicios de un montaraz en la Agencia de Viajes Trancos

    . Así que eso hice al día siguiente. Mi guía, un tipo muy simpático, me dijo que lo próximo que debíamos visitar era Rivendel y hacia allí dirigimos nuestros pasos. Resultó ser un sitio precioso; una ciudad situada en un valle entre cataratas y una naturaleza exuberante . La gente del lugar es un poco estirada pero son buena gente. Allí tuve ocasión de comprar algunos productos típicos de la zona como, pan élfico (llamado lembas) y miruvar, un vino dulce y muy bueno.
       Seguimos el viaje por el Bosque de Fangorn e hicimos acampada a la sombra de un Ent, árbol muy parlanchín que no nos dejó dormir en toda la noche con su parloteo. Estando ya un poco hartos de tanto bosque, nos dirigimos hacia Minas Tirith, una ciudad muy bulliciosa y bonita en la que pasamos un par de días. Allí visitamos el Zoo de Mordor donde pudimos ver algunos orcos, goblins i olifantes , todos en peligro de extinción. Pudimos visitar algunas tabernas y comprar algunos souvenirs.

       Al ser un viaje breve nos quedó pendiente una visita al famoso mago y tarotista Gandalf, pero eso me servirá de excusa para volver la próxima vez.

       Es un viaje lleno de magia y aventuras que recomiendo a todos, pues no resulta nada caro, tan solo tienes que echar a volar tu imaginación y también podrás hacerlo.

 Verónica Arincón

La Rosa de Jericó


Cuenta la leyenda que, cuando Jesús se retiraba a orar al desierto, la Rosa de Jericó, arrastrada por los vientos, se detenía dulcemente a sus pies y, de madrugada, después de abrirse con el rocío de la noche, ofrecía al Maestro las gotas de agua de sus ramitas. Jesús las tomaba con las yemas de sus dedos, llevándolas a los labios para calmar su ardiente sed. Conmovido, la bendijo.

Extendida esta leyenda con el paso de los años a otras naciones y otros continentes, diferentes etnias han considerado la Rosa de Jericó como Flor Divina, reconociéndola, además, como portadora de beneficiosos efluvios. Coinciden también muchas ramas del mundo esotérico en atribuirle especiales propiedades, acogiéndola como el talismán vivo más escaso y deseado.

Existe la firme creencia, arraigada en muchos pueblos de la Tierra, de que quien adopta y cuida una Rosa de Jericó, debidamente preparada con el Ritual Arameo de la Esperanza, atrae milagrosamente hacia sí y los suyos PAZ, AMOR, SALUD, FUERZA, FELICIDAD, SUERTE EN LOS NEGOCIOS, HABILIDAD EN EL TRABAJO, BIENESTAR ECONÓMICO… Es por ello que, en numerosas ocasiones, llegaron a pagarse sumas muy considerables por poseerla, pues rara vez se tenía ocasión de encontrarla.

jueves, 28 de marzo de 2013

La Leyenda del Conejo de Pascua

Cuenta esta leyenda que, cuando metieron a Jesús al sepulcro que les había dado José de Arimatea, había dentro de la cueva un conejo escondido, que muy asustado veía cómo toda la gente entraba, lloraba y estaba triste porque Jesús había muerto. El conejo se quedó ahí viendo el cuerpo de Jesús cuando pusieron la piedra que cerraba la entrada y lo veía y lo veía preguntándose quien sería ese Señor a quien querían tanto todas las personas. Así pasó mucho rato viéndolo; pasó todo el día y toda una noche, cuando de repente el conejito vio algo sorprendente: Jesús se levantó y dobló las sábanas con las que lo habían envuelto. Un ángel quitó la piedra que tapaba la entrada y Jesús salió de la cueva ¡más vivo que nunca! El conejo comprendió que Jesús era el Hijo de Dios y decidió que tenía que avisar al mundo y a todas las personas que lloraban, que ya no tenían que estar tristes porque Jesús había resucitado. Como los conejos no pueden hablar, se les ocurrió que si les llevaba un huevo pintado, ellos entenderían el mensaje de vida y alegría y así lo hizo. Desde entonces, cuenta la leyenda que, el conejo sale cada Domingo de Pascua a dejar huevos de colores en todas las casas para recordar al mundo que Jesús resucitó y hay que vivir alegres.

domingo, 24 de marzo de 2013

Iban mirándome al pasar (Ángel Crespo)


En una cueva de un monte lejano
me refugié. Y era de día
y cantaba el agua en el agua
y el aire soñaba en el aire.

Me refugié para no huirme
y no encontrarme. Era de noche
y el monte aquel era de luz.

Nunca supe de procesiones
como aquéllas: vestían clámides
transparentes, sin fimbrias, iban
mirándome al pasar.

Lo que no tiene fin no se posee
ni nos posee: las miradas,
suyas y mías, eran formas
de otra forma de amor.

No hay dioses muertos si son dioses,
ni aquella cueva, ni aquel monte,
ni aquella luz, ni clámides
sin fimbrias, pues abrí
los ojos, y hasta el pecho
surgió el río del río.


domingo, 17 de marzo de 2013

El niño, el viejo y el borrico (Fábula)


Iban un viejo y un chico
Por esos mundos de Dios,
Y acompañando a los dos
Iba también un borrico.

El vejete ya encorvado,
Iba a pie con mucha paz,
Y mientras tanto el rapaz
Iba en el burro montado.

Vieron esto ciertas gentes
De no sé qué población,
Y con acento burlón
Exclamaron impacientes
¡Mire usted el rapazuelo
Y qué bien montado va,
Mientras de viejo que está
Andar no puede el abuelo!

¿No era mejor que el chiquillo
Siguiera a pie de reata,
Y que el viejo que va a pata
Montara en el borriquillo?

El anciano que esto oyó,
Dijo al muchacho: -Discurro
Que hablan bien: baja del burro,
Que vaya montarlo yo.


El niño, sin impugnarlo,
Bajó del asno al instante,
Y echó a andar, mientras boyante
Iba el abuelo a caballo.

-¡Vaya un cuadro singular
Y un chistoso vice-versa!
(Dijo otra gente diversa,
Que así los vió caminar):
¡Mire usted el viejarrón
Y cómo va cabalgando,
Mientras el chico va dando
Tropezón tras tropezón!

¿No era mejor que el vejete
¡Maldito sea su nombre!
Fuese a pie, que al fin es hombre,
Y no el pobre mozalbete?

-¡Alabado sea Dios!  
Dijo el viejo para sí:
¿Tampoco les gusta así?
¡Pues nada! a montar los dos.

Esto dicho, de la chupa
Tiró al muchacho, y subióle
De un brinco arriba, y montóle
Muy sí señor en la grupa.

-¡Perfectamente! exclamaron,
Soltando la taravilla,
Los de otro lugar o villa
Con los cuales se encontraron:

¿Habrá cosa más bestial,
Aunque sea pasatiempo,
Que montar los dos a un tiempo
En ese pobre animal?

¿No era mejor, voto a bríos,
Que alternasen en subir,
Y no que el burro ha de ir
Cargado así con los dos?

-Cosa es que ya me encocora
Exclamó el viejo bufando:
Bajemos los dos … ¡y andando!
A ver qué dicen ahora.

Y uno y otro descendieron.
Y a pie empezaron a andar,
Y… -¡Bien! ¡muy bien! ¡vaya un par!,
Otras gentes les dijeron:

¿Es posible que se dé
Quien así busque molestias?
¡Qué majaderos! ¡qué bestias!
Tienen burro, y van a pie.

Cargado entonces del todo,
Dijo el viejo: -¡Voto va!
¿Con que no podemos ya
Acertar de ningún modo?

Hagamos lo que nos cuadre,
Sin hacer caso el menor
De ese mundo charlador,
Llore o ría, grite o ladre.

Esté limpia la conciencia,
Que es el deber principal,
Y en lo demás cada cual
Consulte su conveniencia.

Por nada, pues, ya me aburro
En un mundo tan ruin:
Conque… arriba, chiquitín,
Que es lo mejor.-¡Arre, burro!

Fin

miércoles, 13 de marzo de 2013

Violeta y el elfo (Exportada de otro de mis blogs)


Nuestra amiga Violeta, que era una pequeña hada muy bonita y pizpireta, paseaba una tarde por un sendero del bosque, a donde acudía cada día  durante la primavera para ver los nidos que las golondrinas hacían en las ramas de los árboles. Había un nido en especial que a Violeta le gustaba mucho, porque ya era el tercer año que aquella familia de aves,venía al mismo lugar a tener sus polluelos y Violeta había entablado amistad con la señora golondrina.
     Hablando estaban cuando apareció de pronto un elfo muy guapo que enseguida se fijó en Violeta, ambos se gustaron al momento. Ocurrió eso que llaman un flechazo. Pasearon, hablaron y rieron hasta bien entrada la tarde y cuando ya Violeta volvía a su casa, su enamorado galán le dijo, justo al pasar junto al nido de las golondrinas.
     _Ahora tengo que marchar a un largo viaje que me mantendrá alejado de la comarca por unos meses, pero te prometo que antes de que estas golondrinas vuelvan, habré vuelto yo, ellas son testigos de la promesa que te hago.
       El elfo marchó y los meses pasaron; el verano, el otoño, el invierno....Y volvió la primavera y Violeta fue a saludar a sus amigas las golondrinas, pero el elfo no volvió. Cada año por primavera, venían las golondrinas y preguntaban a Violeta por su enamorado y la respuesta siempre era la misma. _ No ha vuelto.

      Fue pasando el tiempo y un año las golondrinas no vinieron, ni al siguiente, ni nunca más.

      Violeta fue creciendo y también un día dejó de ir al lugar donde encontró a su elfo. Con los años, poco a poco fue olvidándose de su rostro y de su voz. Pero nunca volvió a ser el hada alegre y siempre risueña que todos conocimos. Y el elfo y su promesa se perdieron para siempre en el tiempo y el recuerdo.

          Julia L. Pomposo



martes, 5 de marzo de 2013

La campana encantada


.........Era cosa cierta entre los antiguos moradores de Atenamictli que cada 29 de junio, a las doce, y a las veinticuatro horas se oía un repique suave y misterioso entre las aguas del río de San Pedro.
.........Aquel sitio de campanas lejanas justifica el poder de Camaxtli, era un sollozo de los fundadores de dicho lugar y constituía un presagio para los hombres de buena voluntad.
.........La principal divinidad de los atenamitecos era Camaxtli, y como supo anticipadamente la traslación del pueblo que fundaron los toltecas en su peregrinación de mar a mar, como a él llegó la queja de los muertos que iban a quedar abandonados, resolvió encantar la mejor campana de Atenamictli, con cuyo sonido guiaría después por el sendero del bien a quienes pudieran conservar la gracia de oírla.
.........Aquel dios penetraba en los pensamientos de todos y por lo mismo, conocía el ardid de los españoles para trasladar dicho pueblo al lugar que hoy ocupa ésta ciudad.
.........La noche que conducía sigilosamente los santos y las campanas del primitivo Zacatlán al sitio que de antemano habían elegido, al llegar al río notaron que una de las campanas aumentaba excesivamente de peso, después se dieron cuenta que un poder invisible se las arrebataba y pronto, a pesar de los esfuerzos que hicieron defendiéndola, sintiendo que les faltaba las fuerzas, cayeron desmayados, rodó al río la campana y el sonido que produjo al caer se fue perdiendo lejos, muy lejos...
.........Repuestos de su impresión se pusieron a buscar la campana, pero ya jamás llegaron a encontrarla, creyeron que tal vez, la corriente, entonces impetuosa, la había arrastrado y que al golpearla entre las rocas, les había dado la sensación de que rodó muy hondo.
.........Camaxtli llevó a cabo su designio, ayudado de la diosa Chalchiuhtlicue, había encantado la campana.
.........Los indios, según indicaciones de los frailes franciscanos, salieron a buscar el sitio elegido por los santos para edificar el nuevo pueblo, porque el primero no les gustaba.
......... Los santos y la campana estaba debajo de unas peñas y entre espesa maleza, en el lugar donde hoy está el convento zacateco, y al cabo de un tiempo fundose el nuevo Zacatlán que todos conocemos
.........Atenamictli no fue abandonado del todo, era preciso atender los campos de cultivo del pueblo abandonado y así fue como un día 29 de junio, uno de nuestros antepasados oyó un repique misterioso dentro de las aguas a las doce horas del día.
.........Con el transcurso de los años, fue observado por todos los pobladores de éste, el hecho fue prodigioso, y por fin llegaron a darse cuenta de que ser repetía el repique a las doce de la noche, en los años subsiguientes.
.........El sonido de aquella campana a veces simulaba risa, ora una queja, después una llamada. Era que Camaxtli estaba satisfecho de su obra, era que nuestros desaparecidos lloraban por haberse quedado tan solitarios; era una llamada de amor y una promesa de felicidad a todo zacateco.
.........Pasaron los años como los hilos cristalinos del río, para jamás volver. Camaxtli fue derribado de su altar, de su poder y sus obras se perdieron en el polvo del olvido y del tiempo. Se acabaron los hombres buenos en toda la extensión de la palabra, y por ésta razón; ¡la campana encantada enmudeció para siempre!.

Zacatlán, a 20 de septiembre de 1933
Prof. Baudelio Candanedo

sábado, 23 de febrero de 2013

La leyenda de Melusine


La leyenda de Melusine es un reflejo de la Lohengrin, porque en ambas historias, hay un secreto que debe permanecer oculto.

 
Melusine, era la hija de Elinus, rey de Escocia y del hada Pressina. Cuando crece, Melusine descubre que su padre la había visto nacer, contra los deseos de su madre. Entonces decide encerrarlo en una montaña. Su madre, el hada Pressina, le recrimina su atrevimiento y condena a su hija a convertirse en una serpiente de la cintura para abajo todos los sábados.

Un día, Melusine paseaba por el bosque Raymon de Potiers. Lusignan, la ve bañarse y se enamora de ella. Melusine se casa con él, pero le pone como condición que nunca la visite los días sábados. Los hermanos de Raymond lo convencen de que ella le es infiel: los sábados podría reunirse con un amante.

Así, creyéndose engañado, él la espía y ve su cola de serpiente. Entonces desaparece para siempre.

jueves, 14 de febrero de 2013

Penélope y Ulises


Penélope, estaba casada con el héroe Ulises. Cuando su marido partió hacia Troya para rescatar a la infiel Helena, ella lo esperó durante los diez años que duró la guerra y a lo largo de los otros diez que Ulises tardó en regresar. Durante esos veinte años, Penélope aguantó el asedio de decenas de pretendientes, tejiendo y destejiendo la tela que era el símbolo de su fidelidad. Así pudo mantenerse fiel a su marido, al que todos daban por muerto.



Sin embargo, en este caso, no hubo reciprocidad: Ulises fue infiel a Penélope varias veces a lo largo de sus aventuras, por ejemplo con Circe y con Calipso, y volvió a Ítaca, como dice Kavafis, «cargado de experiencias». Ya sabemos que la diosa de la seducción, Peitho, recompensa a los hombres cuando son infieles pero castiga a las mujeres que lo son. Penélope no cedió nunca a las muchísimas tentaciones de los pretendientes a lo largo de casi veinte años de ausencia de Ulises, y por ello fue recompensada con el regreso de su marido, a no ser que podamos dudar, como Yannis Ritsos de que aquello fuera una verdadera recompensa:

¿Por él había gastado veinte años,

veinte años de espera y de sueños,

por este desdichado, salpicado de sangre, de barba ya blanca?

Se echó sin habla en una silla,

miró lentamente a los pretendientes muertos en el suelo,

como si mirase muertos sus propios deseos.

Romeo y Julieta y Penélope son quizá los ejemplos más famosos de fidelidad, aunque, en honor a la verdad, hay que decir que Romeo y Julieta, aparte del hecho de matarse por fidelidad a la memoria del otro, apenas tuvieron tiempo para demostrarse esa fidelidad jurada. Representan más bien el amor pasional extremo. En cuanto a Penélope, sí es con justicia un ejemplo de la fidelidad, y en concreto de la fidelidad marital y sexual. Un perfecto ejemplo de fidelidad, admirado e imitado durante siglos por las perfectas esposas.

Eso sí, también sabemos que las mujeres tenían que aceptar, como Penélope y la Desdémona de Ulises, que la cosa no era recíproca: ellas sí podían ser traicionadas por los hombres.

miércoles, 6 de febrero de 2013

El gnomo de jardín.

     

 En el pequeño patio de la casa de mis abuelos hay un gnomo de esos tan típicos que adornan los jardines. Está allí desde tiempo inmemorial, no se de donde vino aunque creo que mi abuela lo recogió de donde alguien  lo habían tirado, para que pasase a mejor vida.

Yo lo recuerdo desde que era niña y con el paso de los años fui testigo de los cambios producidos en su indumentaria. En primer lugar su vestimenta original fue, chaquetilla y gorro puntiagudo, ambos de un color rojo muy vivo y su pantalón de un tono marrón oscuro. Tiene una barba blanca y rizada y en su boca una eterna pipa de bambú. En su mano derecha lleva un farol, donde en otros tiempos mi abuela metía un trozo de vela encendida y quedaba bonito, sobre todo en las letárgicas noches mediterráneas de agosto.
   
       Después, cada vez que en casa de mis abuelos se pintaban las verjas de hierro y las cercas de madera que rodeaban los parterres de flores a nuestro pequeño gnomo lo vestían con  el mismo color, supongo que para remediar los estragos del sol y que de paso, quedara a juego con lo demás. Por otra parte, eran otros tiempos y no se tiraba nada, en alguna ocasión por rebañar la lata de pintura al máximo, nuestro amigo se había quedado con su ropa a medio pintar, hasta la próxima ocasión.

      Pasaron los años, los nietos crecimos y abandonamos la vieja casa. Pasados unos años mi abuelo murió, después mi abuela. Entre todos decidimos cerrar la casa hasta ver que se hacía con ella y el pobre gnomo quedó allí solo y abandonado.
      Hoy, después de muchos años, decidí acercarme al pueblo para ver como seguía la vieja casa. Ya desde lejos pude ver su decadencia: persianas rotas, el canalón que bordea el tejado colgando de una esquina y la maleza y la mala yerba invadiéndolo todo y por dentro todo cubierto por una gruesa capa de polvo, pero entre la maleza de pronto distinguí algo rojo y brillante y cual sería mi sorpresa cuando al acercarme pude ver al viejo gnomo mas reluciente que nunca, dándome la bienvenida mientras me alumbraba el camino con su farol encendido.

Julia L. Pomposo

viernes, 1 de febrero de 2013

Cuento de Carnaval


Mi madre me regaló un libro de viajes con muchas fotografías y relatos. El que más me gustó decía que en Italia, un país del continente europeo existe una de las ciudades más bellas del mundo: Venecia. Es muy antigua. La parte que más visitan los turistas está formada por muchas islas comunicadas entre si por más de cuatrocientos puentes, ya que en vez de calles tiene canales. Para transportarse la gente utiliza unas embarcaciones llamadas góndolas. Son especiales para navegar sobre poca profundidad. Los que las conducen se llaman gondoleros.
La ciudad tiene numerosos palacios como los de los cuentos de hadas. Los frentes tienen mármoles, obras de arte realizadas con mosaicos muy pequeños, pinturas adornadas con oro y escalinatas que llegan hasta el agua. En la plaza principal, San Marcos, se encuentra la basílica dedicada al santo, un campanario y el palacio Ducal. Durante el día llegan miles de palomas que caminan y vuelan con total tranquilidad entre los turistas de todas partes del mundo.
Como Venecia es un tesoro de la humanidad la gente está muy preocupada porque, al estar construida sobre suelo muy blando, cada año se hunde un poco más. Hoy hay muchas empresas benefactoras que están trabajando para detener el hundimiento.
En esa bellísima y elegante ciudad nació en carnaval, en el año 1662. Al principio era solo una fiesta para la gente rica, aristocrática, que participaba de los juegos, diversos espectáculos y fuegos artificiales; más adelante se extendió a toda la sociedad. Las personas se cubrían el rostro con unas máscaras muy adornadas llamadas "la banta". Actualmente la fiesta dura varios días y es la mayor animación cultural y turística organizada en torno al tema de la máscara que es lo más importante del carnaval.
Cuando nació, la gente no se disfrazaba con poca ropa y muchas plumas como se usa ahora en Corrientes y Entre Ríos de Argentina o en Brasil. La vestimenta era muy elaborada, ostentosa y creativa, al igual que las máscaras. Los trajes se confeccionaban con telas de seda, oro, plata y se adornaban con encajes. Los enormes palacios lucían arañas de cristal, pinturas al fresco en paredes y cielorrasos, además de espejos y cuadros. Allí se organizaban bailes lujosos con orquestas en vivo.
Durante la noche, entre dormido, imaginé que me encontraba en uno de esos palacios vestido como un príncipe. Había muchísima gente con máscaras bellas y extrañas. Me llamó la atención la que llevaba un hombre todo vestido de negro; usaba el pelo atado atrás con una cinta también negra. Su máscara era aterradora, negra, con los bordes de las aberturas de los ojos pintadas de blanco fosforescente; tenía además una nariz larga y ganchuda. Unos dibujos como cuchilladas decoraban la frente y las mejillas. El hombre comenzó a perseguirme, yo trataba de pasar desapercibido entre los bailarines que hacían reverencias al compás de la música. Cada vez que miraba para atrás veía sus ojos, a través de los huecos de la máscara, fijos en mi. Poco a poco los personajes se fueron diluyendo. Desaparecieron como fantasmas. Hasta el hombre negro se esfumó.
A la mañana siguiente estaba seguro de que todo había sido solo un sueño. Después del desayuno le pedí a mamá unos cartones, cartulinas, tijeras, pegamento y pinturitas para fabricarme una máscara para asustar a mis amigos.

Vilma Brugueras, Argentina