Antes de entrar deja fuera tu rabia y tu ira. Bienvenido a este bosque encantado, un lugar donde podemos dar rienda suelta a ese niño que todos llevamos dentro, tienes mi permiso para dejarlo salir y que haga locuras. Sumérgete en este mundo mágico de las hadas y los duendes y vuelve pronto, te esperaré agitando mis alas.

SE REUNIÓ EL CONSEJO

PARA LA MÚSICA DEL BLOG PARA OIR EL AUDIO

lunes, 9 de abril de 2018

El Bosque de los Suicidios




El Aokigahara, conocido como el Mar de Árbole,s es un bosque de 35 km² ubicado al noroeste de la base del monte Fuji entre la prefectura de Yamanashi y la de Shizuoka, Japón. El bosque tiene una asociación histórica con demonios de la mitología japonesa, y hay poemas de 1.000 años de antigüedad que indican que el bosque está maldito.1 El turismo ha quedado limitado únicamente a zonas vigiladas y, aunque no está prohibido adentrarse al bosque, se colocan numerosas señales de advertencia en varios idiomas para ayudar a las personas que piensan en suicidarse a que busquen ayuda de familiares antes de dejarlo todo.

Aokigahara se formó de los torrentes de lava de las constantes erupciones del monte Fuji ocurridas entre los años 800 y 1083, siendo la erupción Jōgan, ocurrida en 864, la que más contribuyó a su formación, teniendo una duración de 10 días y abarcando parte de la bahía de Edo y la provincia de Kai.3 La cantidad de lava emergida afectó a un antiguo lago en las cercanías llamado Senoumi, dividiéndolo en 3 lagos; Sai,  Shōji y Motosu
En el Japón feudal del siglo XIX, cuando las hambrunas y las epidemias azotaban a la población, las familias más pobres abandonaban a su suerte a los niños y a los ancianos que no podían alimentar. Por este motivo, surgieron historias que afirmaban que el bosque estaba encantado por los fantasmas de los que allí murieron.5 Su fama como lugar de suicidio quizá se deba a que en 1960 se publicó la novela Nami no Tou, de Seicho Matsumoto, en la que al final de la obra dos amantes se suicidan en el bosque. Además, en 1993 se publicó El completo manual del suicidio, de Wataru Tsurumi, una guía para suicidarse donde recomienda este bosque como un lugar idóneo para quitarse la vida.[cita requerida]

En el año 2016 se estrenó la película de terror The Forest, inspirada en la historia reciente del bosque.

Extensión del bosque Aokigahara y el lago Saiko
La superficie del bosque está formada principalmente por una espesa capa de roca volcánica, dificultando el trabajo de herramientas manuales como picos y palas.6 En los alrededores del bosque hay una serie de rutas no oficiales que los voluntarios locales utilizan para adentrarse al bosque en la búsqueda anual de cadáveres o personas desaparecidas.6 En años recientes, los excursionistas que se adentran al bosque marcan su camino de ingreso con cinta adhesiva como medida preventiva de evitar perderse. La cinta adhesiva colocada por excursionista comúnmente no es retirada por los mismos, creciendo gradualmente y encontrándose hasta 1 km adentro del bosque.6 Después del primer kilómetro en dirección al Monte Fuji, el bosque se encuentra en un estado más "puro", con zonas ausentes de basura y de signos de presencia humana.[cita requerida]
La cueva de murciélagos en el lago Saiko, una atracción turística en las cercanías de Aokigahara. El bosque es conocido por ser un lugar popular para suicidarse. Es el lugar en el que más gente se ha suicidado en Japón y el segundo en el mundo, después del puente Golden Gate ubicado en San Francisco, Estados Unidos.78

El gobierno local declara que desde la década de 1950 se han hallado alrededor de 500 cadáveres. La causa principal de la muerte de estas personas es el suicidio. Muchos de los cadáveres tenían alrededor de 30 años de edad en el momento de la defunción.8 La cantidad de suicidas ha aumentado desde 1988, aumentando hasta casi 73 muertes al año.910

En 2002 se encontraron 78 cadáveres en el bosque, con lo que se superó el anterior récord de 1998 de 73,11 y en 2003 la tasa ascendió a 100 personas. Por este motivo, en los últimos años el gobierno local ha parado de dar a conocer el número de suicidios, para de alguna manera evitar asociar Aokigahara con el suicidio.5 La alta tasa de suicidios ha hecho que se designara a operarios para que colocasen carteles en el bosque, tanto en japonés como en inglés, con el fin de que aquellos que vayan con el propósito de suicidarse busquen ayuda. Las batidas para la búsqueda de cuerpos se lleva realizando desde 1970.12 Unos 300 operarios se adentran anualmente en el bosque para localizar los cadáveres que no han sido encontrados por los visitantes y guardias forestales. Incluso la policía patrulla los alrededores en busca de posibles suicidas.

Un mito popular sobre el Aokigahara es que los yacimientos de hierro magnético que hay en el lugar hacen que las brújulas y los GPS dejen de funcionar, provocando que los viajeros se pierdan.

martes, 20 de febrero de 2018

Molly

        Molly estaba rendida; todo el día lo había pasado bailando y haciendo reverencias, manoseada por aquellas manos incansables que la hacían trabajar sin descanso, a pesar de que aquel día no se encontraba muy bien. Se había despertado con un fuerte dolor de cabeza y también le dolían las rodillas, seguramente por haber dormido toda la noche en la misma postura y con las piernas dobladas. Ahora, por fin, la jornada había terminado, ya había cesado la estridente música de las casetas y tómbolas y las  luces parpadeantes que a ratos la cegaban se habían apagado, dejando paso a una semi oscuridad, que le devolvía algo de calma.


        La feria había cerrado sus puertas por hoy, los niños ya se habían marchado a sus casas, ya no se oían sus escandalosas risas y gritos. El fin de semana se había terminado y había que acostarse más temprano pues  mañana tenían que volver al colegio. Tenía por delante unas horas de reposo antes de  empezar una nueva jornada. El ratito que llevaba con los ojos cerrados, le había aliviado un poco el dolor de cabeza, poco a poco los fue abriendo y miró a derecha e izquierda. Si, allí estaba, tumbada junto a su amigo, el pingüino Momo y la presumida y prepotente señorita  Dory con su uniforme de enfermera de la 2ª Guerra Mundial, ahora intentaría dormir, se sentía segura al abrigo de aquella maleta de cuero marrón, raída por los años de uso y que había sido su hogar durante casi veinte años, se acarició sus rubias trenzas, procuró estirar las piernas y se dispuso a dormir. Mañana sería otro día.
¡Que duro era ser una marioneta de feria!

Julia L. Pomposo


miércoles, 24 de enero de 2018

La Leyenda de la Mariposa por Daniela Durán



La Leyenda de la mariposa Una antigua leyenda india dice: ”. . . cuando quieras desear felicidad y convertir tus deseos en realidad, susurra a una mariposa tu petición y entrégale su libertad, agradecida con tu deseo volará y la alegría y el amor te llegarán…”. Las mariposas, que no pueden emitir ningún sonido, son los únicos seres vivos de la tierra que se comunican directamente con Dios. Si tienes un deseo secreto, si quieres desear felicidad, díselo a la mariposa y dale la libertad, en agradecimiento ella se elevará para llevar tu deseo al cielo y este te será concedido . Las mariposas son el símbolo del alma y representan en la Biblia" El pasaje de la Tierra al Paraíso. El símbolo de la mariposa es amor, libertad de pensamiento y deseos que vuelan para convertirse en realidad

martes, 12 de diciembre de 2017

Costumbres navideñas del mundo



Ded Moroz y la Doncella de nieve - Repúblicas soviéticas

Ded Moroz se conoce en países como Rusia, Servia, Bosnia, Macedonia, Ucrania y Polonia como el abuelo congelado y siempre está acompañado por su nieta, la doncella de nieve. Al igual que Santa, Ded usa un traje rojo y luce una larga barba blanca, pero no conduce un trineo tirado por renos, sino tirado por troicas que son caballos tradicionales de Rusia. Otra diferencia es que Ded no llega en Navidad, sino en la víspera o mañana de Año Nuevo y deja los regalos en el árbol. ¡Esos niños sí que esperan los regalos!




 Tomte - Escandinavia 

Esta pequeña especie de nomo encarna la leyenda de Tomte que se encuentra en países escandinavos como Suecia, Finlandia y Noruega. Este pequeño que entrega regalos tiene un estilo un poco diferente al de Santa, primero porque no es gordo, sino pequeño y delgado, segundo, porque el trineo que maneja no vuela, tercero, porque no vive en el Polo Norte y, por último, no se mete por la chimenea sino que alguien de la familia se disfraza y le da el regalo al niño en persona. Un poco arriesgado, ¿no te parece?



 Los 13 hombrecitos de la Navidad - Islandia

En Islandia, el lugar de Santa lo ocupan esto 13 hombrecitos que son los que se encargan de que los niños reciban los regalos. Además de ser "buenos", estos pequeñitos juegan bromas y cada uno tiene un truco o "poder" específico. Estos pequeñines se acercan a las casas de los niños y les dejan los presentes dentro de los zapatos de los niños que se portan bien y una patata para aquellos que se portan mal. ¿Tus hijos recibirían regalos o patatas?





 Belsnickel - Europa y América 

En algunos países de Europa, más específicamente Alemania y Austria, y en algunos países de América, Argentina y en Pensilvania, Estados Unidos, Belsnickel es el principal compañero de Santa. Siempre se lo describe como un hombre de montaña, con pelo que cubre su cuerpo y a veces usa una máscara con una lengua larga. Los niños, a diferencia de Santa, suelen tenerle miedo a Belsnickel porque se lo considera el que hace que los niños se porten bien. ¡A mi también me da algo de miedo y no soy niña!





 La Befana - Italia

Mi madre siempre solía decir: "Yo no creo en las brujas, pero que las hay, las hay", y eso mismo parece que creen en Italia, porque allí quien entrega los presentes es Befana, un personaje con estilo de bruja que cumple un rol super importante en las fiestas navideñas de Italia. Befana es una buena mujer que le da comida a los desamparados y ayuda a quienes se cruza en el camino, pero, sin embargo, conduce una escoba como las brujas para entregar los regalos. De todas formas, creo que es una buena idea para mantener a los niños en la cama mientras se arreglan los regalos en el árbol.




Los Reyes Magos

Todos ellos son personajes populares y entrañables, pero hay que reconocer que ninguno tan  majestuoso y elegante como  nuestros queridos Reyes de Oriente.

¡Qué no se rompa la magia!

martes, 5 de diciembre de 2017

La Corona de Adviento



La corona o guirnalda de Adviento es el primer anuncio de Navidad. Es un círculo de follaje verde, la forma simboliza la eternidad y el color la esperanza y la vida...

Dios se hace presente en la vida de cada ser humano y de cualquier manera le hace sentir su amor y deseo de salvarle.

La palabra Adviento es de origen latino y quiere decir 'venida'. Es el tiempo en que los cristianos nos preparamos para la venida de Jesucristo. El tiempo de adviento abarca cuatro semanas antes de Navidad.

Actualmente hay inquietud por reavivar una costumbre muy significativa y de gran ayuda para vivir este tiempo: La corona o guirnalda de Adviento es el primer anuncio de Navidad.

*  *  *

Simbología de la Corona de Adviento 

La corona de Adviento tiene su origen en una tradición pagana europea que consistía en prender velas durante el invierno para representar al fuego del dios sol, para que regresara con su luz y calor durante el invierno. Los primeros misioneros aprovecharon esta tradición para evangelizar a las personas. Partían de sus costumbres para enseñarles la fe católica. La corona está formada por una gran variedad de símbolos:

La forma circular

El círculo no tiene principio ni fin. Es señal del amor de Dios que es eterno, sin principio y sin fin, y también de nuestro amor a Dios y al prójimo que nunca debe de terminar.

Las ramas verdes

Verde es el color de esperanza y vida, y Dios quiere que esperemos su gracia, el perdón de los pecados y la gloria eterna al final de nuestras vidas. El anhelo más importante en nuestras vidas debe ser llegar a una unión más estrecha con Dios, nuestro Padre.

Las cuatro velas

Nos hace pensar en la obscuridad provocada por el pecado que ciega al hombre y lo aleja de Dios. Después de la primera caída del hombre, Dios fue dando poco a poco una esperanza de salvación que iluminó todo el universo como las velas la corona. Así como las tinieblas se disipan con cada vela que encendemos, los siglos se fueron iluminando con la cada vez más cercana llegada de Cristo a nuestro mundo.

Son cuatro velas las que se ponen en la corona y se prenden de una en una, durante los cuatro domingos de adviento al hacer la oración en familia.

Los adornos

Las manzanas rojas que adornan la corona representan los frutos del jardín del Edén con Adán y Eva que trajeron el pecado al mundo pero recibieron también la promesa del Salvador Universal.

El listón rojo representa nuestro amor a Dios y el amor de Dios que nos envuelve.

Función

Los domingos de Adviento la familia o la comunidad se reúne en torno a la corona de adviento. Luego, se lee la Biblia y alguna meditación. La corona se puede llevar al templo para ser bendecida por el sacerdote.

martes, 14 de noviembre de 2017

El Mago Merlín


Fue un gran y famoso mago galés que vivió, presuntamente, en el siglo VI, y se trata de una de las figuras centrales del ciclo artúrico. Sin embargo, otra hipótesis es que Merlín no hace referencia al nombre de una persona, sino a un título, como lo fuese el título de druida. Es el mago más famoso de la historia europea, e inspirador de muchos magos de la literatura universal.

Según el especialista bretón Jean Markale, Merlín es una figura polifacética que personifica diferentes arquetipos del mundo mítico celta; como el druida, el bardo, el hombre salvaje, el chamán y el profeta.

La historia de Merlín está repleta de misterios y como su vida está relatada principalmente por obras literarias, o de poco valor histórico, se hace difícil señalar la fecha exacta de su nacimiento o de su muerte.

Según algunas leyendas, Merlín fue engendrado por un demonio, un espíritu corrupto que se unió ilícitamente a una monja. En algunas obras la madre de Merlín no es una monja, sino la hija célibe de un rey menor de Gales del Sur, aunque también se menciona a una bruja del bosque. Otras versiones menos truculentas sugieren que Merlín fue concebido por su madre sin ninguna intervención
masculina. Finalmente, otros creen que lo engendró la fuerza mágica de la antigüedad. Por otro lado una versión más apegada a la historia dice que Merlin o Myrddin Emrys en galés, fue hijo bastardo de uno de los reyes de Britania: Aurelius Ambrosius, hermano mayor de Uther Pendragon.

En todo caso, parece ser que Merlín fue creado al principio para atraer a los humanos al lado oscuro que todo hombre guarda, pero al crecer decidió hacer precisamente lo contrario: se convirtió en guía espiritual de su época, y en consejero de diferentes reyes, como el usurpador Vortigern, Aurelius Ambrosius, Uther Pendragon y el famoso Arturo de Camelot.

Se considera a Merlín el mago más poderoso de la epopeya artúrica. Según se cuenta en las diferentes obras literarias que lo tienen de protagonista, era capaz de hablar con los animales, de cambiar de forma, de hacerse invisible, y también de controlar el clima y los elementos, aunque estas habilidades las empleaba con sumo cuidado para no enfurecer a la naturaleza, la «diosa más poderosa». En la novela medieval Lancelot y Ginebra se contaba de él lo siguiente: "Conocía la esencia de todas las cosas, su transformación y su renovación, conocía el secreto del Sol y de la Luna, las leyes que rigen el curso de las estrellas en el firmamento; las imágenes mágicas de las nubes y el aire; los misterios del mar. Conocía los demonios que envían sueños bajo la Luna. Comprendía el grito áspero de la corneja, el volar cantarín de los cisnes, la resurrección del fénix. Podía interpretar el vuelo de los cuervos, el rumbo de los peces y las ideas ciegas de los hombres, y predecía todas las cosas que sucedían después."

Se decía que Merlín tenía contactos con las hadas, los gnomos, e incluso con los dragones; se le considera el único hombre que se ganó el respeto y la admiración de estos monstruos, no sólo por su bondad y sabiduría sino por sus dotes artísticos (fue un maestro de la poesía y la literatura).

Acabó sus días en el bosque de Brocelianda (Bretaña), donde fue recluido en un árbol por su compañera Nimue, la Dama del Lago. Markale interpreta el mito de la prisión merlínica en el bosque, como el símbolo de la unión cósmica entre el hombre y la naturaleza. Otras versiones mencionan que la celda en que fue recluido fue una cueva, y otras, una jaula de cristal. Según se cuenta, allí está todavía, esperando que alguien lo libere.

domingo, 1 de octubre de 2017

El trébol de cuatro hojas


Al referirnos a Irlanda no podemos dejar de pensar en San Patricio ni en las historias de gnomos y hadas que identifican a esta región de Europa, pero también tenemos en el trébol a un componente muy interesante dentro de la historia de este personaje que es venerado efusivamente hasta nuestros días.

Se sabe que San Patricio fue secuestrado y llevado a una isla en la que trabajaba como pastor, hasta que una noche escuchó una voz santa que le indicaba que regresara a Irlanda.

A partir de entonces, San Patricio comenzó una labor de evangelización por todo el país buscando la conversión al cristianismo de estos, para lo que recurría en muchos casos al trébol de tres hojas, con lo que podía explicar a la gente sobre la Santísima Trinidad.
Según las historias, se cuenta que cierto día San Patricio se hallaba tratando de explicar a un grupo de celtas sobre este misterio de la Trinidad, pero a pesar de sus esfuerzos no lograba que entendieran plenamente el tema.

Casualmente, miró hacia el suelo y vio un trébol en el terreno, el cual tomó para explicarles que así como brotaban esas tres hojas, de la misma manera, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo eran uno solo.

Desde aquel momento, los irlandeses tomaron al trébol como el símbolo de la labor pastoral de San Patricio y más adelante fue adoptado como símbolo nacional, en virtud del significado de su obra por esa región.

Pero aun ya antes de esto, los celtas tenían la idea de que el trébol era una especie de talismán, sobre todo aquel que poseía cuatro hojas, y que servía muy efectivamente contra la energía negativa, asignándole a cada una un valor diferente: la esperanza, la fe, el amor y la buena suerte.

Grandes personajes de la historia, como Napoleón Bonaparte y Abraham Lincoln, conservaban uno en su bolsillo como señal de buena fortuna.



Encontrar un trébol de tres hojas le puede suceder a cualquiera, pero uno de cuatro hojas es solo para quien tiene suerte. Se cree que toparse con un trébol de cuatro hojas es un símbolo de buen augurio. Cada hoja representa uno de los cuatro componentes básicos de la felicidad, pero en este punto existen diferentes concepciones. Para unos los cuatro símbolos que representan son: riqueza, fama, amor y salud. Para otros los cuatro símbolos que representan son: esperanza, fe, amor y suerte. La primera afirma que la primera hoja de la izquierda del tallo trae fama, la segunda hoja riqueza, la tercera amor y la cuarta salud. Se estima que cada un trébol de cuatro hojas hay unos 10.000 de tres hojas, inclusive existen tréboles de más de cuatro hojas, el trébol con más hojas que se ha encontrado tenía dieciocho.
La creencia de que los tréboles de cuatro hojas nos darán suerte es muy antigua y en diversos países tiene sus propias características.

Son muy variadas las leyendas existentes y a continuación te las presentamos:
 Cuando Eva fue desterrada del paraíso se llevó consigo un trébol de cuatro hojas, siendo este un acto pudoroso.

 Si una mujer joven encuentra uno se casará con el primer hombre joven que vea a partir de ese momento.

 Algunos creen que el trébol de cuatro hojas debe guardarse en el calzado y otros entre las hojas de la Biblia.


Leyendas mitológicas del mundo de las Hadas: Existen dos leyendas que se oponen en el mundo de las Hadas - la primera afirma que las hadas los utilizan para recobrar fuerzas. Basándose en esta leyenda es que se recomienda contar con un trébol de cuatro hojas para recobrar energía y deshacerse del stres acumulado. - la segunda, en cambio, asegura que las hadas no soportan los tréboles de cuatro hojas. De esta leyenda se desprende la creencia que dice que un trébol de tres hojas nos protege de las hadas y uno de cuatro no convierte en el dueño de ellas.

De todos modos la primera es la más difundida en los infinitos cuentos de hadas existentes, donde se afirma que son beneficiosos para ellas.

martes, 5 de septiembre de 2017

Túnel del Amor (Kleven, Ucrania)

Pasado el tiempo estipulado de descanso, vuelven los niños a los colegios, los transportes públicos a su horario normal y yo, a mis blogs.
 Hoy les traigo un reportaje sobre este maravillso lugar, que el hombre empezó y la Naturaleza acabó. Original y algo inquietante, pero no por ello menos hermoso.


Conocido como el túnel del amor, esta maravilla de la naturaleza ha despertado el interés de cientos de turistas a lo largo de todo el mundo por su particular forma. Este romántico pasadizo era antiguamente un paso del tren de aproximadamente 3 kilómetros de vasta y completa vegetación natural.
Sin embargo, tras quedar la ruta obstruida, la naturaleza se apoderó de las vías adornándolas con gigantescas ramas y flores silvestres que actualmente, han dado lugar a una de las atracciones más visitadas del país ubicado en el este de Europa. Conserva en su interior una leyenda que cuenta que si uno pasea por este lugar de ensueño agarrado a su pareja y piden un deseo, éste se hará realidad.

La orografía del paisaje y sus características climáticas han ocasionado que, en ciertos aspectos, la naturaleza, antojadiza, haya optado por dejar su huella con tramos curiosos como el de una de las secciones ferroviarias que une la estación central del Klevan con una de las fábricas procesadoras de madera.

Por otra parte, la rica y exuberante vegetación que crece al lado de las vías ha logrado formar un túnel frecuentado por periodistas, fisgones y, sobre todo, parejas de novios y esposos. Y es que se dice que si uno pasea por este túnel natural con la persona a la que adora, el deseo que pida se le concederá.

domingo, 23 de julio de 2017

Tamboril y el Gitano


Una tarde, el caballo Tamboril viajaba rumbo a su nuevo hogar. Andrés y Maite Vegas acababan de comprarlo y lo llevaban a los establos que tenían en Cañameras.

La caja en que iba encerrado empezó a balancearse peligrosamente y Andrés tuvo que detenerse al borde del camino..Cuando abrió la puerta para tranquilizarlo, Tamboril dio un salto y salió al galope, perdiéndose en la oscuridad.

Maite quiso ir tras él, pero Andrés le dijo:-No podremos encontrarlo ahora. Volveremos mañana.
Se fueron y dejaron al caballo perdido en la noche.


Al principio. Tamboril sólo pensaba en huir lo más lejos posible de la caja, y corrió como un rayo por la carretera. Luego aflojó el paso y empezó a trotar. Se sentía solo, tenía miedo y echaba de menos el establo caliente. Buscó refugio junto a un seto y se echó a dormir.

Aún estaba allí cuando Pepe Heredia pasó rumbo a la escuela al día siguiente. Pepe era un gitanillo que tenía el cabello negro y rizado y unos ojos negros muy brillantes. Lo que más le gustaba en el mundo eran los caballos. Su padre ya no se dedicaba a criarlos, pero Pepe llevaba en la sangre un gran amor por estos animales.

-Quieto, quieto -susurró, acariciando a Tamboril- Vamos a ser buenos amigos.

El caballito sintió que estaba a salvo con el niño. Pero tenía mucho frío.

-Pobrecito -dijo Pepe- Será mejor que te lleve a casa, a ver a la abuela.

Y echó a andar, llevándose a Tamboril con él.

El campamento gitano se encontraba muy cerca de la carretera principal. Estaba lleno de coches y camiones en mal estado, y entre ellos sobresalía, como una flor brillante, un carro de madera pintada. Pepe se acercó a la puerta y la golpeó con los nudillos. Abrió su abuela.

-¿Qué traes ahí? -preguntó, al ver al caballo.

-Lo encontré junto al camino. Tiene mucho frío y se me ocurrió que tú podías ayudarlo.

Ella volvió a entrar en el carro y regresó con una botella de medicina que olía rematadamente mal.

-Es una receta mía.

Le dio un poco al animal, que sintió como un fuego le calentaba las entrañas, y lo hizo acostarse en un montón de trapos, cubriéndolo con mantas viejas.

-No tardará mucho en sentirse bien -dijo la vieja gitana.

Pepe se sentó junto a Tamboril para ver cómo se recuperaba.

Mientras lo acariciaba, apareció su padre.

-¿Qué hace aquí este caballo? -gritó- Llévatelo en seguida. Sabes muy bien que está prohibido robar caballos.

-No lo robé, lo encontré en el camino.

-Si es así, deberías llevarlo a la comisaría. Los policías sabrán qué -Ya puedes olvidarte de eso -le recomendó su padre-. Aquí no hay sitio para caballos.

Tras decirle esto, se marchó.

-¡Pepe! -gritó su abuela desde la puerta del carro-. ¡Ven aquí! Tengo que enseñarte una cosa.

Sacó un paquete de un viejo baúl y, desenvolviéndolo lentamente, le mostró la brida más bonita que jamás había visto.

-Era de tu bisabuelo, de mi padre -le explicó-. Tenía cuarenta caballos, y esta brida era la de su preferido. Cuídala bien, ¿me oyes? Trátala como se merece y te traerá suerte.

Pepe estaba tan emocionado que no sabía cómo darle las gracias. Salió y le colocó la brida a Tamboril.

-¡Vaya, te va perfecta! -suspiró-. Pero esta tarde ya no estarás conmigo…

Tamboril se dio cuenta de que había llegado el momento de marcharse. Se puso en pie, Pepe lo montó y se alejaron del campamento a medio galope. Con el gitanillo montado en su lomo, Tamboril estaba dispuesto a ir a cualquier parte.

Había un atajo que atravesaba los campos de brezos, en dirección a la comisaría. Tamboril se animó y comenzó a galopar. Pepe pesaba menos que una pluma. Monte arriba, se dirigieron hacia un muro de piedras muy bajo. A Tamboril le encantaba saltar; acortó el paso y se dispuso a pasar sobre el muro.

-¡Arriba! -gritó Pepe.

Al otro lado del muro había una cantera inundada. Tamboril se asustó. Al caer, el suelo cedió bajo sus patas y comenzó a resbalar hacia el agua. Pepe pudo saltar, pero Tamboril cayó al agua fangosa con gran estrépito.

“¡Seguro que se ahogará!”, pensó. “¡El agua es tan profunda!”

Pero Tamboril logró llegar a una roca que había en la orilla.

Pepe se arrastró por el borde de la cantera hasta poder agarrar la brida de Tamboril.

-Calma, calma, pequeño -susurro-Quédate quieto. Todo va bien. Pronto vendrán a ayudarnos.

Se equivocaba. Nadie los ayudó. Estuvo allí sentado durante muchas horas, sosteniendo la cabeza del caballito. Pepe gritó y gritó, hasta perder la voz, pero nadie oyó sus llamadas de auxilio.

Comenzaba a hacerse de noche cuando oyó ladrar a un perro y vio en la lejanía a un labrador que, seguramente, era su dueño.

El perro se acercó corriendo.

-Busca a tu amo. ¡Busca, busca! -le suplicó Pepe. En seguida comprendió la tragedia y con ladridos lastimeros llamó al labrador, que se acercó presuroso.

-Te sacaremos de ahí, ten confianza -gritó el hombre.

A la media hora vieron un helicóptero sobre sus cabezas. Primero bajaron a un tripulante con unas cuerdas especiales; Pepe le ayudó a sujetar a Tamboril con ellas.

El asombrado caballo no podía comprender qué sucedía. Intentó no perder de vista a su amiguito. ¿Iban a llevárselo a él, abandonando allí a Pepe? Subió y subió, hasta que lo dejaron a buena distancia de la cantera. Pepe no esperó al helicóptero, sino que se apresuró a escalar la cantera para asegurarse de que Tamboril estaba a salvo.

Una vez en casa del labrador, Pepe tomó una taza de leche con galletas y Tamboril una deliciosa masa de salvado.

La policía, y Andrés y Maite Vegas, tras buscar al caballo afanosamente, lo encontraron sano y salvo allí.

-Lo llevaba a la comisaría cuando nos caímos en la cantera -les contó Pepe.

-Se llama Tamboril -explicó

Maite- Ven a verle cuando quieras.

Así pues, Pepe se pasó todos los fines de semana y las vacaciones trabajando en los establos de Cañameras. Muchos chicos montaban Tamboril, pero sólo llevaba la brida gitana cuando lo montaba Pepe.

lunes, 19 de junio de 2017

La soberbia del árbol (Cuento tibetano)


Hace muchísimos años que en la cumbre más alta del Himalaya se levantaba un árbol gigantesco, de extraordinaria frondosidad, a cuya sombra iban a cobijarse todos los habitantes de aquellas apartadas regiones.

Y ocurrió que cierto día, un santo monje budista llamado Shinram, extenuado por el calor y la fatiga de una larga caminata, fue a sentarse a la sombra acogedora del gran árbol. Y el bonzo no pudo por menos que dirigir al espléndido vegetal palabras de agradecimiento y admiración.

Es evidente – le dijo – que debes gozar de la protección de algún poderoso dios, puesto que ni el huracán ni las ventiscas – que tan violentas son en el Tibet – han podido desbaratar tu magnifica melena, ni abatir tu soberbio tronco en el curso de los siglos. ¿Es acaso el mismo dios del Viento quien te protege?

¡Ni mucho menos! – contesto el árbol con altivez, sacudiendo sus frondas con un ruido semejante al trueno -. Por ese lado te engañas, anciano. Nunca me ha protegido ninguna divinidad, y menos aún el maligno Viento, que no tiene amigos ni perdona a nadie.

Entonces…- dijo el monje.

Lo que sucede – interrumpió el árbol – es que nadie ni nada puede contra mí, por fuerte y poderoso que sea. Cuando el viento se desata furioso y arrolla con su ímpetu a los demás árboles, se detiene como agotado ante mí potencia y se retira, mudo y temeroso, deseando en su corazón que yo no me encolerice contra él y le castigue severamente.

Tales palabras, llenas de soberbia y de necia jactancia, indignaron al bueno de Shinram, sabido es que los tibetanos adoran los lagos, los montes, los bosques, el sol, y diversos fenómenos como manifestaciones de su dios.

También aquel monje, al igual que otros muchos bonzos budistas, creía que el dios creador de todo lo existente se unió con otro del sexo femenino, y de su unión salieron los hombres primitivos, o pequeños dioses, y la Tierra.

Es decir, que Shinram, creía que el Cielo y la Tierra venían a ser como seres de distinto sexo; el Cielo, masculino, tenía como principio fecundante el Sol, el cual emitía los gérmenes de reproducción en los “fecundísimos senos de la Luna” la cual los enviaba a la Tierra, ser femenino.

Los coreanos, en cambio, creen descender de una vaca que vivía en las playas marítimas, aunque las clases nobles, en su orgullo, se han denominado siempre hijos del Sol.

Mirando fijamente al soberbio árbol, el monje budista exclamó con acento indignado: – ¿No te da vergüenza?, ¿Cómo te atreves, miserable vegetal, a emplear ese acento lleno de desprecio para uno de los dioses más poderosos, que es el terror del universo?

Y poniéndose de pie, decidió a abandonar aquellos lugares, añadió: – me voy de aquí aunque cansado y deseoso de sombra y de frescura, no puedo detenerme ni un minuto más a hablar con un ser tan indigno y necio como tú.

Acto seguido marchándose indignado, apoyándose en su grueso cayado y murmurando palabras de enojo contra el soberbio árbol, se alejó..

Pero aún no había desaparecido en la lontananza, cuando el cielo se oscureció, la tierra se puso a temblar y presentándose el Viento en persona y con un espantoso silbido, agitando amenazadoramente sobre el árbol sus potentes brazos hechos de nubes.

Cuando el árbol vio al poderoso dios junto a él, se estremeció hasta sus más profundas raíces y en su fuero interno deseó no haber pronunciado jamás aquellas insensatas palabras.

¿Qué tal arbolito? – aulló el Viento -. ¡Así que yo no soy bastante potente para ti! ¡Ja, Ja!

Y al reír todos los árboles del bosque se doblegaron aterrorizados hasta el suelo. El Viento prosiguió diciendo, malhumorado: – ¡muy bien! ¡De manera que te tengo miedo! ¿No sabes que si yo quisiera te derribaría en un instante como el más pequeño de los arbustos? Si ahora te he perdonado la vida, ingrato, y te he conservado intacto durante siglos, es porque en la noche de los tiempos, cuando el mundo era todavía en gran parte un caos, el dios Brahma, cansado del trabajo de la creación del mundo, vino a reposar a tu sombra. ¿No lo sabias, acaso? – No, no lo sabía – acertó a murmurar el árbol. – Y ha sido precisamente en memoria de aquel hecho – agrego el Viento -, por lo que te he concedido la vida hasta hoy. Pero tú me has insultado, me has ultrajado, y por eso mereces el castigo más atroz. Pero no lo aplicaré ahora, sino mañana.

¡Perdón! – suplico el árbol -. ¡Te prometo no volver a hacerlo!

Pero el Viento, sin hacer caso de tal suplica, prosiguió con tono amenazador: – quiero castigarte a la luz del sol para que todos puedan ver como el Viento trata a los ingratos y soberbios. ¡Hasta mañana!

Y tras haber lanzado un último silbido que abatió a los arboles de la selva y heló a las fieras en el fondo de sus guaridas, desapareció tan rápidamente como había venido.

Poco después vino la noche y el silencio y las tinieblas envolvieron al mundo. Todas las plantas se adormecieron rendidas y temerosas. ¡Solo el árbol del Himalaya velaba en su angustia! Y, acongojado, decía para sí: “¡Con que gusto me desdeciría de cuanto he dicho al monje budista y me retractaría de todo! ¡Ahora quien sabe lo que me espera! Probablemente seré arrancado de cuajo, hecho pedazos y triturado; mi tronco y mis ramas serán esparcidas por la selva, marchitos y secos, y solo serán útiles para arder en una hoguera. ¡Después de tantos siglos de vida y reinado, seré borrado de la faz de la Tierra…!”

Pero a medida que iba meditando en estas cosas, se le ocurrió que tal vez existía un remedio heroico, una última esperanza de sobrevivir: resistiendo la furia del Viento.

Si – murmuro el árbol -, despojado de todas mis ramas y de todas mis hojas, podre resistir mejor los embates de mi enemigo.

Y así los hizo seguidamente. En un momento se despojó de todas las ramas, se arrancó hasta la última hoja, y las primeras horas del alba encontraron, en el lugar del árbol magnifico, señor de la selva y rey de todos los bosques, un miserable tronco, mutilado y desnudo.

Unos momentos después se presentó el Viento, como había prometido. Venía lleno de cólera y deseoso de vengarse. Pero entonces ocurrió algo curioso, sorprendente.

Cuando el dios estuvo junto al árbol y lo vio sin hojas y con las ramas y las flores esparcidas por el suelo, su cólera se desvaneció instantáneamente y comenzó a reír con una risa primero breve y queda, luego fuerte y sonora, que invadió toda la tierra y la sacudió hasta sus cimientos.

¡Por fin una vez recobrado el aliento, dijo con ironía: – En verdad que no te conozco, árbol soberbio! El castigo que tú mismo te has infringido ha sido mucho más atroz que el que yo habría podido aplicarte con toda la fuerza de mi cólera. Ahora eres un espectáculo realmente grotesco, porque todos se reirán de ti: los animales y las plantas, los hombres y también los dioses. ¿Qué mayor venganza contra un soberbio y necio como tú? ¡Ja, Ja!

Y profiriendo sonoras carcajadas regresó a la áurea morada de los dioses, dejando al árbol triste y humillado.