Antes de entrar deja fuera tu rabia y tu ira. Bienvenido a este bosque encantado, un lugar donde podemos dar rienda suelta a ese niño que todos llevamos dentro, tienes mi permiso para dejarlo salir y que haga locuras. Sumérgete en este mundo mágico de las hadas y los duendes y vuelve pronto, te esperaré agitando mis alas.

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domingo, 7 de mayo de 2017

Entre cisnes y loros

CISNES
En occidente, símbolo de pureza y perfección, a imagen del blanco inmaculado de su plumaje, fue inspiración de poetas, filósofos y psicoanalistas. Sin emabrgo, si bien este ave estaba cargada de sentido en la mente de aquellos hombres, sorprendía y estimulaba su imaginación, parece ser que, de nuevo, fueron los pueblos de Asia los que le atribuyeron los símbolos más hermosos: prudencia,
coraje, nobleza, elegancia, belleza y, por supuesto, pureza. Fue también su belleza la que le valió convertirse en uno de los atributos de Apolo, o ser escogido por el mismo Zeus, quien tomó su apariencia para seducir a Leda. Finalmente, es de destacar que su grito fue a la vez considerado un canto de amor y un canto de muerte y que ''La muerte del cisne'' (coreografía compuesta sobre el andante del Carnaval de los animales de Camille Saint-Saëns e interpretada por vez primera por la bailarina estrella rusa Anna Pavlova en San Petersburgo, en 1907) es todavía una de las creaciones más hermosas del ballet del siglo XX


LOROS
De las personas que no paran de hablar se dice que ''hablan como cotorras''. Al mismo tiempo, los estudiantes que memorizan sus lecciones de principio a fin, sin impregnarse de veras de la sustancia y conocimiento de las mismas, se han ganado a pulso la fama de ''recitar como loros'', a pesar de que
ninguna de estas aves
está capacitada para reproducir íntegramente la lista de los reyes godos o la tabla periódica de los elementos. Por otra parte, sino se cesa de afirmar que el perro es ''el mejor amigo del hombre'', tampoco hay que olvidar que el loro (sobre todo la cacatúa) fue el más pintoresco compañero de los piratas y bucaneros que surcaron los mares en los siglos XVII y XVIII. Aquellos forajidos de la marinería habían encontrado en el pico duro y ganchudo de los loros un parentesco biológico con el garfio que cubría sus muñones