Antes de entrar deja fuera tu rabia y tu ira. Bienvenido a este bosque encantado, un lugar donde podemos dar rienda suelta a ese niño que todos llevamos dentro, tienes mi permiso para dejarle salir y que haga locuras. Sumérgete en este mundo mágico de las hadas y los duendes y vuelve pronto, te esperaré agitando mis alas

BIENVENIDOS A MI BLOG, quédate si te gusta lo que ves
gadgets para blogger

miércoles, 17 de abril de 2013

Kabbalah

Los 72 nombres de Dios


Amor no es mirarse el uno al otro, sinó mirar los dos en la misma dirección.
 Antoni de Saint Exupéry

Nunca dejes de sonreir, ni siquiera cuando estés triste, porque nunca sabes quién se puede enamorar de tu sonrisa.
Gabriel García Márquez

jueves, 4 de abril de 2013

El Viaje Imaginario de Verónica

Hoy les traigo un cuento escrito por mi hija para un trabajo de estudios, inspirado en El Señor de los Anillos, espero que os guste. 


      Mi viaje por La Tierra Media comienza en La Comarca, tierra de hobbits .
      Nada mas llegar busqué alojamiento en una típica casa del lugar, algo pequeña pero muy agradable.  Aquí algunos lugareños me aconsejaron que si quería un buen guía para el resto de mi viaje, tendría que acercarme hasta un pueblo cercano llamado Bree y allí contratar los servicios de un montaraz en la Agencia de Viajes Trancos

    . Así que eso hice al día siguiente. Mi guía, un tipo muy simpático, me dijo que lo próximo que debíamos visitar era Rivendel y hacia allí dirigimos nuestros pasos. Resultó ser un sitio precioso; una ciudad situada en un valle entre cataratas y una naturaleza exuberante . La gente del lugar es un poco estirada pero son buena gente. Allí tuve ocasión de comprar algunos productos típicos de la zona como, pan élfico (llamado lembas) y miruvar, un vino dulce y muy bueno.
       Seguimos el viaje por el Bosque de Fangorn e hicimos acampada a la sombra de un Ent, árbol muy parlanchín que no nos dejó dormir en toda la noche con su parloteo. Estando ya un poco hartos de tanto bosque, nos dirigimos hacia Minas Tirith, una ciudad muy bulliciosa y bonita en la que pasamos un par de días. Allí visitamos el Zoo de Mordor donde pudimos ver algunos orcos, goblins i olifantes , todos en peligro de extinción. Pudimos visitar algunas tabernas y comprar algunos souvenirs.

       Al ser un viaje breve nos quedó pendiente una visita al famoso mago y tarotista Gandalf, pero eso me servirá de excusa para volver la próxima vez.

       Es un viaje lleno de magia y aventuras que recomiendo a todos, pues no resulta nada caro, tan solo tienes que echar a volar tu imaginación y también podrás hacerlo.

 Verónica Arincón

La Rosa de Jericó


Cuenta la leyenda que, cuando Jesús se retiraba a orar al desierto, la Rosa de Jericó, arrastrada por los vientos, se detenía dulcemente a sus pies y, de madrugada, después de abrirse con el rocío de la noche, ofrecía al Maestro las gotas de agua de sus ramitas. Jesús las tomaba con las yemas de sus dedos, llevándolas a los labios para calmar su ardiente sed. Conmovido, la bendijo.

Extendida esta leyenda con el paso de los años a otras naciones y otros continentes, diferentes etnias han considerado la Rosa de Jericó como Flor Divina, reconociéndola, además, como portadora de beneficiosos efluvios. Coinciden también muchas ramas del mundo esotérico en atribuirle especiales propiedades, acogiéndola como el talismán vivo más escaso y deseado.

Existe la firme creencia, arraigada en muchos pueblos de la Tierra, de que quien adopta y cuida una Rosa de Jericó, debidamente preparada con el Ritual Arameo de la Esperanza, atrae milagrosamente hacia sí y los suyos PAZ, AMOR, SALUD, FUERZA, FELICIDAD, SUERTE EN LOS NEGOCIOS, HABILIDAD EN EL TRABAJO, BIENESTAR ECONÓMICO… Es por ello que, en numerosas ocasiones, llegaron a pagarse sumas muy considerables por poseerla, pues rara vez se tenía ocasión de encontrarla.

jueves, 28 de marzo de 2013

La Leyenda del Conejo de Pascua

Cuenta esta leyenda que, cuando metieron a Jesús al sepulcro que les había dado José de Arimatea, había dentro de la cueva un conejo escondido, que muy asustado veía cómo toda la gente entraba, lloraba y estaba triste porque Jesús había muerto. El conejo se quedó ahí viendo el cuerpo de Jesús cuando pusieron la piedra que cerraba la entrada y lo veía y lo veía preguntándose quien sería ese Señor a quien querían tanto todas las personas. Así pasó mucho rato viéndolo; pasó todo el día y toda una noche, cuando de repente el conejito vio algo sorprendente: Jesús se levantó y dobló las sábanas con las que lo habían envuelto. Un ángel quitó la piedra que tapaba la entrada y Jesús salió de la cueva ¡más vivo que nunca! El conejo comprendió que Jesús era el Hijo de Dios y decidió que tenía que avisar al mundo y a todas las personas que lloraban, que ya no tenían que estar tristes porque Jesús había resucitado. Como los conejos no pueden hablar, se les ocurrió que si les llevaba un huevo pintado, ellos entenderían el mensaje de vida y alegría y así lo hizo. Desde entonces, cuenta la leyenda que, el conejo sale cada Domingo de Pascua a dejar huevos de colores en todas las casas para recordar al mundo que Jesús resucitó y hay que vivir alegres.

domingo, 24 de marzo de 2013

Iban mirándome al pasar (Ángel Crespo)


En una cueva de un monte lejano
me refugié. Y era de día
y cantaba el agua en el agua
y el aire soñaba en el aire.

Me refugié para no huirme
y no encontrarme. Era de noche
y el monte aquel era de luz.

Nunca supe de procesiones
como aquéllas: vestían clámides
transparentes, sin fimbrias, iban
mirándome al pasar.

Lo que no tiene fin no se posee
ni nos posee: las miradas,
suyas y mías, eran formas
de otra forma de amor.

No hay dioses muertos si son dioses,
ni aquella cueva, ni aquel monte,
ni aquella luz, ni clámides
sin fimbrias, pues abrí
los ojos, y hasta el pecho
surgió el río del río.


domingo, 17 de marzo de 2013

El niño, el viejo y el borrico (Fábula)


Iban un viejo y un chico
Por esos mundos de Dios,
Y acompañando a los dos
Iba también un borrico.

El vejete ya encorvado,
Iba a pie con mucha paz,
Y mientras tanto el rapaz
Iba en el burro montado.

Vieron esto ciertas gentes
De no sé qué población,
Y con acento burlón
Exclamaron impacientes
¡Mire usted el rapazuelo
Y qué bien montado va,
Mientras de viejo que está
Andar no puede el abuelo!

¿No era mejor que el chiquillo
Siguiera a pie de reata,
Y que el viejo que va a pata
Montara en el borriquillo?

El anciano que esto oyó,
Dijo al muchacho: -Discurro
Que hablan bien: baja del burro,
Que vaya montarlo yo.


El niño, sin impugnarlo,
Bajó del asno al instante,
Y echó a andar, mientras boyante
Iba el abuelo a caballo.

-¡Vaya un cuadro singular
Y un chistoso vice-versa!
(Dijo otra gente diversa,
Que así los vió caminar):
¡Mire usted el viejarrón
Y cómo va cabalgando,
Mientras el chico va dando
Tropezón tras tropezón!

¿No era mejor que el vejete
¡Maldito sea su nombre!
Fuese a pie, que al fin es hombre,
Y no el pobre mozalbete?

-¡Alabado sea Dios!  
Dijo el viejo para sí:
¿Tampoco les gusta así?
¡Pues nada! a montar los dos.

Esto dicho, de la chupa
Tiró al muchacho, y subióle
De un brinco arriba, y montóle
Muy sí señor en la grupa.

-¡Perfectamente! exclamaron,
Soltando la taravilla,
Los de otro lugar o villa
Con los cuales se encontraron:

¿Habrá cosa más bestial,
Aunque sea pasatiempo,
Que montar los dos a un tiempo
En ese pobre animal?

¿No era mejor, voto a bríos,
Que alternasen en subir,
Y no que el burro ha de ir
Cargado así con los dos?

-Cosa es que ya me encocora
Exclamó el viejo bufando:
Bajemos los dos … ¡y andando!
A ver qué dicen ahora.

Y uno y otro descendieron.
Y a pie empezaron a andar,
Y… -¡Bien! ¡muy bien! ¡vaya un par!,
Otras gentes les dijeron:

¿Es posible que se dé
Quien así busque molestias?
¡Qué majaderos! ¡qué bestias!
Tienen burro, y van a pie.

Cargado entonces del todo,
Dijo el viejo: -¡Voto va!
¿Con que no podemos ya
Acertar de ningún modo?

Hagamos lo que nos cuadre,
Sin hacer caso el menor
De ese mundo charlador,
Llore o ría, grite o ladre.

Esté limpia la conciencia,
Que es el deber principal,
Y en lo demás cada cual
Consulte su conveniencia.

Por nada, pues, ya me aburro
En un mundo tan ruin:
Conque… arriba, chiquitín,
Que es lo mejor.-¡Arre, burro!

Fin

miércoles, 13 de marzo de 2013

Violeta y el elfo (Exportada de otro de mis blogs)


Nuestra amiga Violeta, que era una pequeña hada muy bonita y pizpireta, paseaba una tarde por un sendero del bosque, a donde acudía cada día  durante la primavera para ver los nidos que las golondrinas hacían en las ramas de los árboles. Había un nido en especial que a Violeta le gustaba mucho, porque ya era el tercer año que aquella familia de aves,venía al mismo lugar a tener sus polluelos y Violeta había entablado amistad con la señora golondrina.
     Hablando estaban cuando apareció de pronto un elfo muy guapo que enseguida se fijó en Violeta, ambos se gustaron al momento. Ocurrió eso que llaman un flechazo. Pasearon, hablaron y rieron hasta bien entrada la tarde y cuando ya Violeta volvía a su casa, su enamorado galán le dijo, justo al pasar junto al nido de las golondrinas.
     _Ahora tengo que marchar a un largo viaje que me mantendrá alejado de la comarca por unos meses, pero te prometo que antes de que estas golondrinas vuelvan, habré vuelto yo, ellas son testigos de la promesa que te hago.
       El elfo marchó y los meses pasaron; el verano, el otoño, el invierno....Y volvió la primavera y Violeta fue a saludar a sus amigas las golondrinas, pero el elfo no volvió. Cada año por primavera, venían las golondrinas y preguntaban a Violeta por su enamorado y la respuesta siempre era la misma. _ No ha vuelto.

      Fue pasando el tiempo y un año las golondrinas no vinieron, ni al siguiente, ni nunca más.

      Violeta fue creciendo y también un día dejó de ir al lugar donde encontró a su elfo. Con los años, poco a poco fue olvidándose de su rostro y de su voz. Pero nunca volvió a ser el hada alegre y siempre risueña que todos conocimos. Y el elfo y su promesa se perdieron para siempre en el tiempo y el recuerdo.

          Julia L. Pomposo



martes, 5 de marzo de 2013

La campana encantada


.........Era cosa cierta entre los antiguos moradores de Atenamictli que cada 29 de junio, a las doce, y a las veinticuatro horas se oía un repique suave y misterioso entre las aguas del río de San Pedro.
.........Aquel sitio de campanas lejanas justifica el poder de Camaxtli, era un sollozo de los fundadores de dicho lugar y constituía un presagio para los hombres de buena voluntad.
.........La principal divinidad de los atenamitecos era Camaxtli, y como supo anticipadamente la traslación del pueblo que fundaron los toltecas en su peregrinación de mar a mar, como a él llegó la queja de los muertos que iban a quedar abandonados, resolvió encantar la mejor campana de Atenamictli, con cuyo sonido guiaría después por el sendero del bien a quienes pudieran conservar la gracia de oírla.
.........Aquel dios penetraba en los pensamientos de todos y por lo mismo, conocía el ardid de los españoles para trasladar dicho pueblo al lugar que hoy ocupa ésta ciudad.
.........La noche que conducía sigilosamente los santos y las campanas del primitivo Zacatlán al sitio que de antemano habían elegido, al llegar al río notaron que una de las campanas aumentaba excesivamente de peso, después se dieron cuenta que un poder invisible se las arrebataba y pronto, a pesar de los esfuerzos que hicieron defendiéndola, sintiendo que les faltaba las fuerzas, cayeron desmayados, rodó al río la campana y el sonido que produjo al caer se fue perdiendo lejos, muy lejos...
.........Repuestos de su impresión se pusieron a buscar la campana, pero ya jamás llegaron a encontrarla, creyeron que tal vez, la corriente, entonces impetuosa, la había arrastrado y que al golpearla entre las rocas, les había dado la sensación de que rodó muy hondo.
.........Camaxtli llevó a cabo su designio, ayudado de la diosa Chalchiuhtlicue, había encantado la campana.
.........Los indios, según indicaciones de los frailes franciscanos, salieron a buscar el sitio elegido por los santos para edificar el nuevo pueblo, porque el primero no les gustaba.
......... Los santos y la campana estaba debajo de unas peñas y entre espesa maleza, en el lugar donde hoy está el convento zacateco, y al cabo de un tiempo fundose el nuevo Zacatlán que todos conocemos
.........Atenamictli no fue abandonado del todo, era preciso atender los campos de cultivo del pueblo abandonado y así fue como un día 29 de junio, uno de nuestros antepasados oyó un repique misterioso dentro de las aguas a las doce horas del día.
.........Con el transcurso de los años, fue observado por todos los pobladores de éste, el hecho fue prodigioso, y por fin llegaron a darse cuenta de que ser repetía el repique a las doce de la noche, en los años subsiguientes.
.........El sonido de aquella campana a veces simulaba risa, ora una queja, después una llamada. Era que Camaxtli estaba satisfecho de su obra, era que nuestros desaparecidos lloraban por haberse quedado tan solitarios; era una llamada de amor y una promesa de felicidad a todo zacateco.
.........Pasaron los años como los hilos cristalinos del río, para jamás volver. Camaxtli fue derribado de su altar, de su poder y sus obras se perdieron en el polvo del olvido y del tiempo. Se acabaron los hombres buenos en toda la extensión de la palabra, y por ésta razón; ¡la campana encantada enmudeció para siempre!.

Zacatlán, a 20 de septiembre de 1933
Prof. Baudelio Candanedo

sábado, 23 de febrero de 2013

La leyenda de Melusine


La leyenda de Melusine es un reflejo de la Lohengrin, porque en ambas historias, hay un secreto que debe permanecer oculto.

 
Melusine, era la hija de Elinus, rey de Escocia y del hada Pressina. Cuando crece, Melusine descubre que su padre la había visto nacer, contra los deseos de su madre. Entonces decide encerrarlo en una montaña. Su madre, el hada Pressina, le recrimina su atrevimiento y condena a su hija a convertirse en una serpiente de la cintura para abajo todos los sábados.

Un día, Melusine paseaba por el bosque Raymon de Potiers. Lusignan, la ve bañarse y se enamora de ella. Melusine se casa con él, pero le pone como condición que nunca la visite los días sábados. Los hermanos de Raymond lo convencen de que ella le es infiel: los sábados podría reunirse con un amante.

Así, creyéndose engañado, él la espía y ve su cola de serpiente. Entonces desaparece para siempre.

jueves, 14 de febrero de 2013

Penélope y Ulises


Penélope, estaba casada con el héroe Ulises. Cuando su marido partió hacia Troya para rescatar a la infiel Helena, ella lo esperó durante los diez años que duró la guerra y a lo largo de los otros diez que Ulises tardó en regresar. Durante esos veinte años, Penélope aguantó el asedio de decenas de pretendientes, tejiendo y destejiendo la tela que era el símbolo de su fidelidad. Así pudo mantenerse fiel a su marido, al que todos daban por muerto.



Sin embargo, en este caso, no hubo reciprocidad: Ulises fue infiel a Penélope varias veces a lo largo de sus aventuras, por ejemplo con Circe y con Calipso, y volvió a Ítaca, como dice Kavafis, «cargado de experiencias». Ya sabemos que la diosa de la seducción, Peitho, recompensa a los hombres cuando son infieles pero castiga a las mujeres que lo son. Penélope no cedió nunca a las muchísimas tentaciones de los pretendientes a lo largo de casi veinte años de ausencia de Ulises, y por ello fue recompensada con el regreso de su marido, a no ser que podamos dudar, como Yannis Ritsos de que aquello fuera una verdadera recompensa:

¿Por él había gastado veinte años,

veinte años de espera y de sueños,

por este desdichado, salpicado de sangre, de barba ya blanca?

Se echó sin habla en una silla,

miró lentamente a los pretendientes muertos en el suelo,

como si mirase muertos sus propios deseos.

Romeo y Julieta y Penélope son quizá los ejemplos más famosos de fidelidad, aunque, en honor a la verdad, hay que decir que Romeo y Julieta, aparte del hecho de matarse por fidelidad a la memoria del otro, apenas tuvieron tiempo para demostrarse esa fidelidad jurada. Representan más bien el amor pasional extremo. En cuanto a Penélope, sí es con justicia un ejemplo de la fidelidad, y en concreto de la fidelidad marital y sexual. Un perfecto ejemplo de fidelidad, admirado e imitado durante siglos por las perfectas esposas.

Eso sí, también sabemos que las mujeres tenían que aceptar, como Penélope y la Desdémona de Ulises, que la cosa no era recíproca: ellas sí podían ser traicionadas por los hombres.

miércoles, 6 de febrero de 2013

El gnomo de jardín.

     

 En el pequeño patio de la casa de mis abuelos hay un gnomo de esos tan típicos que adornan los jardines. Está allí desde tiempo inmemorial, no se de donde vino aunque creo que mi abuela lo recogió de donde alguien  lo habían tirado, para que pasase a mejor vida.

Yo lo recuerdo desde que era niña y con el paso de los años fui testigo de los cambios producidos en su indumentaria. En primer lugar su vestimenta original fue, chaquetilla y gorro puntiagudo, ambos de un color rojo muy vivo y su pantalón de un tono marrón oscuro. Tiene una barba blanca y rizada y en su boca una eterna pipa de bambú. En su mano derecha lleva un farol, donde en otros tiempos mi abuela metía un trozo de vela encendida y quedaba bonito, sobre todo en las letárgicas noches mediterráneas de agosto.
   
       Después, cada vez que en casa de mis abuelos se pintaban las verjas de hierro y las cercas de madera que rodeaban los parterres de flores a nuestro pequeño gnomo lo vestían con  el mismo color, supongo que para remediar los estragos del sol y que de paso, quedara a juego con lo demás. Por otra parte, eran otros tiempos y no se tiraba nada, en alguna ocasión por rebañar la lata de pintura al máximo, nuestro amigo se había quedado con su ropa a medio pintar, hasta la próxima ocasión.

      Pasaron los años, los nietos crecimos y abandonamos la vieja casa. Pasados unos años mi abuelo murió, después mi abuela. Entre todos decidimos cerrar la casa hasta ver que se hacía con ella y el pobre gnomo quedó allí solo y abandonado.
      Hoy, después de muchos años, decidí acercarme al pueblo para ver como seguía la vieja casa. Ya desde lejos pude ver su decadencia: persianas rotas, el canalón que bordea el tejado colgando de una esquina y la maleza y la mala yerba invadiéndolo todo y por dentro todo cubierto por una gruesa capa de polvo, pero entre la maleza de pronto distinguí algo rojo y brillante y cual sería mi sorpresa cuando al acercarme pude ver al viejo gnomo mas reluciente que nunca, dándome la bienvenida mientras me alumbraba el camino con su farol encendido.

Julia L. Pomposo

viernes, 1 de febrero de 2013

Cuento de Carnaval


Mi madre me regaló un libro de viajes con muchas fotografías y relatos. El que más me gustó decía que en Italia, un país del continente europeo existe una de las ciudades más bellas del mundo: Venecia. Es muy antigua. La parte que más visitan los turistas está formada por muchas islas comunicadas entre si por más de cuatrocientos puentes, ya que en vez de calles tiene canales. Para transportarse la gente utiliza unas embarcaciones llamadas góndolas. Son especiales para navegar sobre poca profundidad. Los que las conducen se llaman gondoleros.
La ciudad tiene numerosos palacios como los de los cuentos de hadas. Los frentes tienen mármoles, obras de arte realizadas con mosaicos muy pequeños, pinturas adornadas con oro y escalinatas que llegan hasta el agua. En la plaza principal, San Marcos, se encuentra la basílica dedicada al santo, un campanario y el palacio Ducal. Durante el día llegan miles de palomas que caminan y vuelan con total tranquilidad entre los turistas de todas partes del mundo.
Como Venecia es un tesoro de la humanidad la gente está muy preocupada porque, al estar construida sobre suelo muy blando, cada año se hunde un poco más. Hoy hay muchas empresas benefactoras que están trabajando para detener el hundimiento.
En esa bellísima y elegante ciudad nació en carnaval, en el año 1662. Al principio era solo una fiesta para la gente rica, aristocrática, que participaba de los juegos, diversos espectáculos y fuegos artificiales; más adelante se extendió a toda la sociedad. Las personas se cubrían el rostro con unas máscaras muy adornadas llamadas "la banta". Actualmente la fiesta dura varios días y es la mayor animación cultural y turística organizada en torno al tema de la máscara que es lo más importante del carnaval.
Cuando nació, la gente no se disfrazaba con poca ropa y muchas plumas como se usa ahora en Corrientes y Entre Ríos de Argentina o en Brasil. La vestimenta era muy elaborada, ostentosa y creativa, al igual que las máscaras. Los trajes se confeccionaban con telas de seda, oro, plata y se adornaban con encajes. Los enormes palacios lucían arañas de cristal, pinturas al fresco en paredes y cielorrasos, además de espejos y cuadros. Allí se organizaban bailes lujosos con orquestas en vivo.
Durante la noche, entre dormido, imaginé que me encontraba en uno de esos palacios vestido como un príncipe. Había muchísima gente con máscaras bellas y extrañas. Me llamó la atención la que llevaba un hombre todo vestido de negro; usaba el pelo atado atrás con una cinta también negra. Su máscara era aterradora, negra, con los bordes de las aberturas de los ojos pintadas de blanco fosforescente; tenía además una nariz larga y ganchuda. Unos dibujos como cuchilladas decoraban la frente y las mejillas. El hombre comenzó a perseguirme, yo trataba de pasar desapercibido entre los bailarines que hacían reverencias al compás de la música. Cada vez que miraba para atrás veía sus ojos, a través de los huecos de la máscara, fijos en mi. Poco a poco los personajes se fueron diluyendo. Desaparecieron como fantasmas. Hasta el hombre negro se esfumó.
A la mañana siguiente estaba seguro de que todo había sido solo un sueño. Después del desayuno le pedí a mamá unos cartones, cartulinas, tijeras, pegamento y pinturitas para fabricarme una máscara para asustar a mis amigos.

Vilma Brugueras, Argentina

lunes, 28 de enero de 2013

Paulo Coelho


Quien se atreve a tener un proyecto en su vida, quien tiene el valor de dejarlo todo para vivir su Leyenda Personal, acabará logrando sus objetivos. Lo importante es mantener el fuego en el corazón, y tener resistencia para superar los momentos difíciles.
Recuerden: el deseo que está en nuestra alma no vino de la nada; Alguien lo puso allí. Y este Alguien, que es puro amor y sólo desea nuestra felicidad, sólo hizo eso porque nos dio, junto al deseo, las herramientas para hacerlo realidad.



La subida arriesgada

Durante una tempestad, el peregrino llega a un albergue, y el dueño le pregunta adónde se dirige.
-Voy a las montañas- responde.
-Olvídelo – dice el dueño-. Es una subida peligrosa, y el tiempo no acompaña.
-Iré de todas formas –responde el peregrino-. Si mi corazón ya ha llegado allí, no será difícil que este cuerpo lo siga.


¿Cual es el precio?

-¿El precio de vivir un sueño es mucho mayor que el de vivir sin arriesgarse a soñar? –preguntó el discípulo.El maestro lo llevó a una tienda de ropa. Allí, le pidió que se probase un traje que era exactamente de su talla. El discípulo obedeció, y se quedó maravillado con la calidad de la ropa.
A continuación, el maestro le pidió que se probase el mismo traje, pero de una talla mucho mayor a la suya. Y el discípulo así lo hizo.
-Éste no sirve. Me está demasiado grande.
-¿Cuánto cuestan estos trajes? –le preguntó el maestro al vendedor.
-Los dos tienen el mismo precio. Sólo se diferencian en la talla.
A la salida de la tienda, el maestro le comentó a su discípulo:
-Vivir el sueño, y abandonar el sueño, también tienen el mismo precio, muy caro en ambos casos, generalmente. Pero la primera actitud nos lleva a comulgar con el milagro de la vida, mientras que la segunda no nos sirve para nada.



La búsqueda del camino

– Estoy dispuesto a dejarlo todo. Por favor, acépteme como su discípulo.
– ¿Cómo escoge un hombre su camino?
– A través del sacrificio. Un camino que exige sacrificio es un camino verdadero.
El abad se tropezó con una estantería. Un jarrón rarísimo saltó de su lugar, y el joven se arrojó al suelo para agarrarlo. Cayó con una mala postura y se rompió el brazo, pero logró salvar el jarrón.
– ¿Qué sacrificio es mayor: ver el jarrón hecho trizas, o romperse el brazo para salvarlo?
– No lo sé.
– En ese caso, no pretendas que el sacrificio determine tu elección. El camino se elige por nuestra capacidad de comprometernos con cada paso que damos mientras lo recorremos.



El discípulo embriagado

Un maestro zen tenía centenas de discípulos. Todos rezaban cuando había que hacerlo, excepto uno, que se pasaba el día borracho.
El maestro fue envejeciendo. Algunos de los discípulos más virtuosos comenzaron a discutir quién sería el nuevo líder del grupo, quién acogería los importantes secretos de la Tradición.
En la víspera de su muerte, sin embargo, el maestro llamó al discípulo borracho y le transmitió a él los secretos ocultos.
Un auténtico sentimiento de rebelión se apoderó de todos los demás.
-¡Qué vergüenza! – gritaban por las calles -. Todo este tiempo nos sacrificamos por un maestro equivocado, que no sabe valorar nuestras cualidades.
Escuchando la algarabía que había fuera, el maestro agonizante comentó:
-Yo necesitaba transmitir estos secretos a un hombre que conociese bien. Todos mis alumnos eran muy virtuosos, y sólo mostraban sus cualidades. Eso es peligroso, pues la virtud en muchas ocasiones sirve para esconder la vanidad, el orgullo, o la intolerancia.
Por eso elegí al único discípulo que conocía realmente bien, puesto que podía ver su debilidad: la bebida.


martes, 22 de enero de 2013

El Barrendero




Un hombre, muy sencillo y analfabeto, llamó a las puertas de un monasterio. Tení­a deseos verdaderos de purificarse y hallar un sentido a la existencia. Pidió que le aceptasen como novicio, pero los monjes pensaron que el hombre era tan simple e iletrado que no podrí­a ni entender las más básicas escrituras ni efectuar los más elementales estudios.


 Como le vieron muy interesado por permanecer en el monasterio, le proporcionaron una escoba y le dijeron que se ocupara diariamente de barrer el jardí­n. Así­, durante años, el hombre barrió muy minuciosamente el jardí­n sin faltar ni un solo dí­a a su deber.

Paulatinamente, todos los monjes empezaron a ver cambios en la actitud del hombre. ¡Se le veí­a tan tranquilo, gozoso, equilibrado! Emanaba de todo él una atmósfera de paz sublime. Y tanto llamaba la atención su inspiradora presencia, que los monjes, al hablar con él, se dieron cuenta de que habí­a obtenido un considerable grado de evolución espiritual y una excepcional pureza de corazón. Extrañados, le preguntaron si habí­a seguido alguna práctica o método especiales, pero el hombre, muy sencillamente, repuso:

–No, no he hecho nada, creedme.
Me he dedicado diariamente, con amor, a limpiar el jardí­n, y, cada vez que barrí­a la basura, pensaba que estaba también barriendo mi corazón y limpiándome de todo veneno.
     
(Si alguien conoce el autor de este cuento y me lo quiere decir se lo agradeceré mucho)

jueves, 17 de enero de 2013

Las Meigas



Las meigas son mujeres adoradoras del diablo y que con sus ritos pueden hacer maleficios.

Esta superstición obliga a una serie de ritos muy especiales para ahuyentar posibles peligros: guardar una herradura en el hogar, tras la puerta de entrada, o llevar consigo un diente de ajo, una castaña pilonga o varios objetos que libren del mal de ojo u otros hechizos.
La creemcia en las Meigas es mito central de nuestro acervo supersticioso; ellas representan para el pueblo el mal y el pecado, lo dañoso y lo perjudicial; todo lo contrario a la bondad y al bien, hecho por el cual se diferencian de las hadas, que significan lo favorable y lo adverso (dada su doble condición de buenas hadas y malas hadas). El específico de la identidad de las Meigas es la vejez, acrecentada por la dureza, la crueldad y la venganza, aunque también a veces son buenas.

Por lo general las gentes sencillas las temen o las rechazan, pero también las buscan, cuando con ensalmos acuden a ellas para curar algún dolor o para descubrir el porvenir.
Tenían las Meigas una idea real, si bien fantástica, de las facultades superiores de que se creían dotadas; y cuando en un proceso se le preguntó a una de ellas si fuera por el aire montada en una escoba, contestó: ¡ Eso por supuesto, ya se sabe!

Cuentan las leyendas que en las noches de San Juan. las meigas se reunian al lado de las rías, y dentro de un círculo de piedras conjuraban a las fuerzas de los cuatro elementos: El fuego, el aire, el agua, y la tierra

Danzando alrededor de un caldero lleno de aguardiente ardiendo, levantan sus brazos hacía las llamas, mientras invocan a espirirtus malignos a través del mágico conxuro.Estos espiritus, llevados con engaños al fuego pùrificador, terminan ardiendo en el aguardiente, siendo así purificadas las malas energíasQuien nunca asisitió al aquelarre de las meigas, quien jamás danzó con ellas bañandosé en la luz de la luna gallega, no podrá saber los secretos de las entrañas de la tierra

lunes, 7 de enero de 2013

Los Elfos


Los elfos son seres fantásticos que en las obras de J. R. R. Tolkien aparecen como seres prácticamente inmortales, al menos para el tiempo de Arda. Entre todos los Hijos de Ilúvatar son los más hermosos, los más valientes y los de mayor sabiduría y poder. Se llaman a sí mismos los Quendi, que significa los que hablan (llamados así por los Noldor)Los llamados primeros Hijos de Eru, o Primeros Nacidos, despertaron junto a la laguna de Cuiviénen cuando la Valië Varda, la Señora de los Cielos, encendió nuevas y brillantes estrellas en el firmamento para estorbar las tinieblas de Melkor. Como lo primero que vieron fueron las estrellas, estas son lo que más aman sobre todas las cosas, y veneran a Varda, llamándola Elbereth, "señora de las estrellas".
Físicamente, los Elfos crecen de forma más lenta que los Hombres, aunque en los primeros años, su apariencia puede confundirse fácilmente. A la edad de cincuenta años, los Elfos alcanzan la apariencia que tendrán el resto de su vida, y hasta los cien años no terminan de desarrollarse, cuando la mayoría de los Hombres ya habría muerto. Mentalmente, se desarrollan más rápido y aprenden a hablar y a andar con menos de un año.1
Los Elfos tienen una visión muy superior a la de los Hombres (exceptuando a los Numenoreanos) y ven perfectamente en la oscuridad si ésta no es absoluta. Son más hábiles que las demás razas, y más resistentes en cuerpo y mente que Hombres y Enanos. Se recuperan más rápido de las heridas y no están sujetos a las enfermedades. Son criaturas bellas que aman la naturaleza, la vida y la música. Todos los elfos son prácticamente inmortales: envejecen junto con el mundo y existen mientras el mundo exista. Son inmunes a las enfermedades; sólo pueden perder la vida en batalla o fallecer de pena. Pero pueden volver a la vida en Aman. Aunque no se sabe bien cómo esto llega a ocurrir, se sabe que mantienen su misma apariencia física y siguen siendo la misma persona que eran antes de morir (véase el caso de Glorfindel). Sus principales lenguajes son el Sindarin (Elfos Sindar) y el Quenya (Elfos Noldor).
Tanto dentro del mundo de la Tierra Media, como en la mitología en general, Ingwë (que en el mundo de la Tierra Media es también el rey de los Vanyar) es considerado el Alto Rey de todos los elfos, aunque luego de la Gran Marcha de los Elfos, nunca regresó de Aman y vive siempre cerca de los Valar.
Hay diferentes tipos de elfos en la mitología de J. R. R. Tolkien.


sábado, 29 de diciembre de 2012

I A (Inteligencia Artificial)


Acércate, niño humano
De las aguas al confín
Con un hada de la mano
Porque en el mundo hay más llanto
Del que puedes percibir.
Acércate niño humano.


lunes, 17 de diciembre de 2012

Cuento de Navidad


He encontrado esta historia navideña curioseando por Internet y me ha conmovido. Espero que la disfruten y les guste tanto como me ha gustado a mi.

BIENES INVISIBLES

Tomás es un chico de siete años que vive con su mamá, una pobre costurera, en su solo cuarto, en una pequeña ciudad del norte de Escocia. La víspera de Navidad, en su cama, el chico espera, ansioso, la venida de Papá Noel. Según la costumbre de su país, ha colocado en la chimenea una gran media de lana, esperando encontrarla, a la mañana siguiente, llena de regalos.

Pero su mamá sabe que no habrá regalos de Navidad para Tomás por su falta de dinero. Para evitar su desilusión, le explica que hay bienes visibles, que se compran con dinero, y bienes invisibles, que no se compran, ni se venden, ni se ven, pero que lo hacen a uno muy feliz: como el cariño de la mamá, por ejemplo.

Al día siguiente, Tomás despierta, corre a la chimenea y ve su media vacía. La recoge con emoción y alegría y se la muestra su mamá: "¡Está llena de bienes invisibles!", le dice, y se le ve feliz.

Por la tarde va Tomás al salón parroquial donde se reúnen los chicos, cada cual mostrando orgulloso su regalo. "¿Y a ti, Tomás, qué te ha traído Papá Noel?", le preguntan.

Tomás muestra feliz su media vacía: "¡A mí me ha traído bienes invisibles!", contesta. Los chicos se ríen de él. Entre ellos Federico un niño consentido quien tiene el mejor regalo pero no es feliz. Por envidia sus compañeros le hacen burla porque su lindo auto a pedal no tiene marcha atrás, y enfurecido destruye el valioso juguete.

El papá de Federico se aflige, y se pregunta como podría darle gusto a su hijo. En eso ve a Tomás sentado en un rincón, feliz con su media vacía. Le pregunta: "¿Que te ha traído Papá Noel?"

"A mí bienes invisibles", contesta Tomás ante la sorpresa del papá de Federico, y le explica que no se ven, ni se compran, ni se venden, como el cariño de una mamá.

El papá de Federico comprendió. Los muchos regalos visibles y vistosos no habían logrado la felicidad de su hijo. Tomás había descubierto, gracias a su mamá, el camino a la felicidad.
Bernardino Piñera Carvallo


viernes, 14 de diciembre de 2012

¿Qué es la Navidad?




Es amor. Es esperanza.
Es fe. Es alegría.
Es principio de Redención.
Es una etapa de nuestra historia de Salvación.
Es encuentro con Cristo, Niño.
Es conversión y renovación.
Es paz interior.
Es vida nueva.
Es camino que se abre para el tiempo
y para la eternidad.
Es verdad que se alimenta del Amor.
Es vida que fructifica y madura,

sin dejar de nacer siempre.

Desconozco quien es el autor de este poema, pero lo encontré por la red y lo he cogido prestado para estos días, es muy hermoso.

sábado, 1 de diciembre de 2012

Leyenda de los árboles


Había en lo alto de la montaña tres árboles jóvenes, que soñaban con frecuencia, que serían cuando fuesen mayores.
-El primero de ellos mirando a las estrellas, dijo: Yo quiero ser el cofre mas valioso del mundo, lleno de tesoros.
-El segundo mirando al río suspiró: Yo quiero ser un barco, para cruzar el océano y llevar a reyes y a reinas.
-El tercero mirando hacia el valle añadió: Yo solo quiero ser árbol. Quiero quedarme en lo alto de la montaña y crecer tanto que cuando miren hacia aquí, las personas levanten sus ojos y piensen en Dios.
Pasaron muchos años y un buen día vinieron los humanos y cortaron los árboles, que estaban tan ansiosos por hacer realidad sus sueños. Pero los leñadores, no acostumbran a escuchar ni a perder el tiempo con sueños. El primer árbol, fue vendido y acabó transformado en un carro de animales, para transportar estiércol.
Del segundo árbol, se hizo un sencillo barco de pesca, que cargaba personas y peces todos los días. El tercer árbol, fue troceado en tablones y apilado en un almacén municipal de suministros.
Decepcionados y tristes al verse así unos y otros se preguntaban:
Porqué esto ¿ Para que estamos aquí ¿ Se acabaron los sueños.
Pero una noche , llena de luz y de estrellas, una joven mujer colocó a su bebé recién nacido, sobre el carro de animales. Y de repente el primer árbol, se dio cuenta de que llevaba sobre sí, el mayor tesoro del mundo.
El segundo árbol, acabó un día transportando a un hombre que terminó durmiendo en su seno; cuando se levanto la tempestad y quiso hundir la barca, aquel hombre se irguió y dijo: Paz. En aquel instante, el segundo árbol comprendió, que estaba llevando al rey de cielo y tierra.
Años mas tarde, a la hora de sexta, el tercer árbol se estremeció cuando los tablones fueron unidos en forma de cruz y un hombre fue clavado en ellos. Por unos instantes se vio indigno y cruel. Pero cuando amaneció el domingo, el mundo se llenó de inmensa alegría. Y el tercer árbol comprendió, que en él habían colgado a un hombre salvación para el mundo y que al mirar el árbol de la cruz, las personas se sentirían infinitamente amadas por Dios y por su Hijo.
Aquellos árboles, habían abrigado sueños y deseos; pero la realidad había sido mil veces, mas hermosa de lo que jamás, habían podido imaginar.
( M. Mckenna)