Antes de entrar deja fuera tu rabia y tu ira. Bienvenido a este bosque encantado, un lugar donde podemos dar rienda suelta a ese niño que todos llevamos dentro, tienes mi permiso para dejarle salir y que haga locuras. Sumérgete en este mundo mágico de las hadas y los duendes y vuelve pronto, te esperaré agitando mis alas

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miércoles, 23 de septiembre de 2015

Kamshout y el otoño

Hubo un tiempo en que las hojas del bosque eran siempre verdes. En ese entonces el joven sélknam Kamshout partió en un largo viaje para cumplir con los ritos de iniciación de los klóketens.

        El joven iniciado tardó tanto en volver que el resto del grupo lo dio por muerto. Cuando nadie lo esperaba, Kamshout volvió completamente alterado y empezó a relatar su sorprendente incursión en un país de maravillas, más allá en el lejano norte.

        En ese país los bosques eran interminables y los árboles perdían sus hojas en otoño hasta parecer completamente muertos. Sin embargo, con los primeros calores de la primavera las hojas verdes volvían a salir y los árboles volvían a revivir. Nadie creyó la historia y la gente se rió de Kamshout quien, completamente enojado, se marchó al bosque y volvió a desaparecer.


        Luego de una corta incursión por el bosque, Kamshout reapareció convertido en un gran loro, con plumas verdes en su espalda y rojas en su pecho. Era otoño y Kamshout -a partir de entonces llamado Kerrhprrh por el ruido que emitía- volando de árbol en árbol fue tiñiendo todas las hojas con sus plumas rojas.

        Así coloreadas, las hojas empezaron a caer y todo el mundo temió la muerte de los árboles.
        Esta vez la risa fue de Kamshout.

     
En la primavera las hojas volvieron a lucir su verdor, demostrando la veracidad de la aventura vivida por Kamshout. Desde entonces los loros se reunen en las ramas de los árboles para reirse de los seres humanos y así vengar a Kamshout, su antepasado mítico.


lunes, 7 de septiembre de 2015

El cuadro del niño llorón

                (Leyenda urbana)
Héctor era un amante del arte y, aunque vivía en una situación realmente cómoda (económicamente hablando), sabía que sus recursos eran limitados y por ello no dudaba en recurrir al mercado negro cuando quería obtener una nueva pieza para su colección.                  

El tráfico de obras de arte de dudosa procedencia estaba en auge, pues durante y después de la Segunda Guerra Mundial muchos fueron los soldados y oficiales que saquearon museos o las mansiones de los más ricos, llevándose cuanto en ellas encontraban. No era por esto extraño que Héctor comprara verdaderas gangas y cuadros muy por debajo de su valor.

En algunos casos el mismo Héctor se encargaba de encontrar al comprador perfecto y revenderlos posteriormente, multiplicando el precio que había pagado, pero en otros quedaba prendado de la belleza de alguna obra y decidía quedársela él mismo o guardarla algo más de tiempo hasta que decidía si la vendería o serviría para ampliar su gran colección. Ese fue el caso de un cuadro que le dejó sin habla nada más verlo…

En el lienzo podía observarse el rostro de un niño llorando con una expresividad casi única, sin conocer su historia se podía intuir el gran sufrimiento que había padecido el pequeño, un llanto que el artista había captado con tal realismo que sólo mirarlo te imbuía en una gran tristeza.

Héctor estaba decidido, quería comprar esa obra, pero no podía demostrar mucho su interés si no quería que el precio se disparase.

- ¿Y éste cuánto cuesta? – preguntó Héctor.
- Ese es de los caros – le dijo el comerciante ilegal – pero como usted es buen cliente se lo dejo en 100 pesetas.
- ¿100 pesetas? – dijo Héctor con tono malumorado – Pero si a este pintor no lo conoce ni su madre.

En el lienzo podía leerse la firma de un tal Giovanni Bragolin, sin duda un desconocido, aunque eso no era un impedimento para Héctor, que sabía apreciar el arte y no dudaba en que esa obra la podía vender fácilmente al triple del precio que le había marcado.

- Te doy 50 pesetas, esa es mi última oferta y deja de tratarme como a un ignorante o no me volverás a ver el pelo nunca más.
- Disculpe, don Héctor – dijo el vendedor con tono sumiso –, se lo envuelvo ahora mismo.

Héctor se fue a su casa con el cuadro bajo el brazo, una tela vieja lo protegía de las miradas de curiosos y por algún extraño motivo sentía que debía ser así, como si se tratara de un niño real al que hubiese adoptado. Sus lágrimas lo habían conmovido tanto que sentía un profundo pesar cuando recordaba su obra recién adquirida.

Para el cuadro reservó un lugar especial en la habitación en la que dormía, no quería que quedase expuesto a las miradas de las visitas en el salón, al menos no hasta descubrir algo más de su procedencia y el autor. Apuntó en una hoja de papel el nombre del pintor: Giovanni Bragolin. Al día siguiente (y como había hecho en muchas otras ocasiones) acudiría a la biblioteca a buscar información, tal vez el lienzo era más caro de lo que él pensaba.

Al finalizar el día, Héctor se acercó de nuevo al cuadro del niño llorando, se quedó mirándolo durante varios minutos, observando con detalle su compungido gesto. Trató de imaginarse qué pudo causar las lágrimas del pequeño: el hambre, un castigo, malas calificaciones… No, sin duda había una historia mucho más dura detrás de las lágrimas, tal vez la muerte de un hermano o de sus padres. El llanto era desconsolado, pero a la vez mostraba una profunda tristeza y miedo a quedarse solo. Sí, eso debía ser, era algún huérfano de los miles que había dejado la guerra.

Héctor se acostó en la cama mirando hacia el niño, como si tuviera que protegerlo y velar por su descanso. Estaba agotado así que no tardó mucho en dormirse, pero esa noche no podría conciliar el sueño como él hubiese querido…

De madrugada un leve quejido le despertó, era indudablemente el llanto de un niño, la oscuridad no le permitía ver con claridad, pero sin duda el sonido provenía del cuadro. Se levantó y pudo ver como de los ojos del niño parecían brotar lágrimas reales que goteaban hasta el suelo y habían formado un pequeño charco. Impresionado, se quedó mirando fijamente a los ojos del pequeño cuando… ¡Sintió que se movían levemente para mirarle directamente!.

Se pegó tal susto que casi se cae de espaldas, pero por suerte la cama estaba cerca y pudo sentarse sobre ella, totalmente bloqueado por el miedo.

Los ojos del pequeño se clavaban sobre los suyos y su gesto triste tornó a uno enfurecido, sus ojos parecían arder y cambiaron su azulado color por un tono rojizo que parecía echar chispas, de repente el marco del cuadro comenzó a arder con unas llamas tan intensas que rápidamente envolvieron toda la habitación…

Héctor se despertó totalmente empapado en sudor, todo había sido una pesadilla, miró al cuadro y no percibió nada extraño, el niño seguía igual y no había ningún fuego a punto de devorarlo. Trató de conciliar nuevamente el sueño, pero le resultaba muy difícil, así que decidió levantarse para beber un poco de agua. Al pasar cerca del cuadro casi se cae al suelo cuando resbaló sobre un pequeño charco que había justo debajo y era idéntico al de su sueño.

Héctor, que nunca había sido muy asustadizo, trató de encontrar explicación: ¿una gotera?, ¿una tubería rota?, todo parecía imposible pues ni estaba lloviendo ni había ninguna bajante de agua en el cuarto. Descolgó el cuadro y lo dejó sobre una silla de la habitación para comprobar que no hubiera ninguna mancha de humedad detrás del lienzo: no había nada extraño. Intentó calmarse y no darle más importancia, pero esa noche no pudo volver a dormir y sin poder evitarlo seguía echando miradas furtivas al niño del cuadro que reposaba sobre la silla.

Al llegar la mañana desayunó, se aseó y decidió salir a buscar más información sobre el artista. Su búsqueda en la biblioteca no tuvo éxito, toda una mañana perdida entre libros. Pero había algo que no cuadraba, el estilo le resultaba familiar e incluso estaba seguro que había visto ese apellido en alguna otra parte. Así que decidió consultar a Ernesto, otro traficante de obras de arte como él, con el que había tenido más de una vez algún problema al tratar con los mismos clientes o pujar en alguna subasta por el mismo cuadro.

- Vaya, vaya, mira a quien tenemos aquí – dijo Ernesto –; si es mi gran amigo Héctor, supongo que ya no estás resentido porque la condesa no te comprara aquel horroroso retrato.
- Buenas tardes, Ernesto, digamos que la cosa quedaría en paz si me ayudas a encontrar algo de información sobre un artista – le dijo mientras le tendía el trozo de papel donde estaba apuntado el nombre del autor.
- Hombre, pero si es mi gran amigo Bragolin, por supuesto que puedo darte información, pero el tema es… ¿qué saco yo a cambio? – dijo devolviendo el papel a Héctor.
- Supongo que lo de que quedemos en paz no es suficiente, ¿no?.
- Hombre, yo estaba pensando en algo más como un 30% de la venta; si es el cuadro que pienso, hay un buen beneficio para ambos.
- Un 20% y es mi última oferta (esa frase parecía funcionarle siempre).
- De acuerdo, un 25% y dejamos “en paz” el tema de condesa, al fin y al cabo somos “colegas” en este negocio.

Héctor asintio y tomó asiento en un viejo sillón que Ernesto le indicó con la mano.

- Como habrás podido adivinar el nombre de Giovanni Bragolin no es más que un pseudónimo, el nombre real del artista es Bruno Amadio. Es un fascista detestable y sin escrúpulos del que se dice que tuvo que huir de Italia al acabar la guerra. Hace un par de años me crucé con él medio por casualidad en una taberna sevillana, estaba tan borracho que no paraba de decir estupideces sobre el Diablo y todo el dinero que iba a ganar. Lo cierto es que poco tiempo después el pseudónimo con el que firmaba sus obras se empezó a hacer muy popular y escuché que consiguió vender varias de sus obras a una duquesa. Pero el hombre estaba tan desquiciado que parece que no pudo disfrutar mucho de su fortuna, se mudó aquí a Madrid y desapareció.

Héctor, que se había mantenido callado escuchando con atención, le preguntó:

- No quisiera arriesgarme a vender una obra robada aquí en España, ¿no será el cuadro que compré uno de los de la duquesa?
- No, por eso no te preocupes, hasta donde sé ha pintado 27 retratos de niños llorando, pero nunca ha conseguido el mismo realismo que fue capaz de imprimirle al primero. Los 26 restantes son mas o menos conocidos y se pueden localizar con facilidad, incluso hay algunas falsificaciones circulando. Pero algo me dice que el que tienes tú es el primero, la cara con la que me escuchabas es la misma que puse yo cuando vi el cuadro aquella noche en Sevilla. ¿Es precioso verdad? Esos ojitos parecen estar llorando de verdad.
- Ni te lo imaginas, es tan bonito que cuesta desprenderse de él.
- Pues, amigo, te aseguro que cuando se lo llevemos a la duquesa vas a tener como poco más de 100.000 razones para querer venderlo.

Héctor y Ernesto se estrecharon la mano y quedaron en partir hacia Sevilla al día siguiente. Lo que había escuchado era mucho más de lo que jamás había podido imaginar, un auténtico dineral en la época y de paso se podría deshacer de ese cuadro que le provocaba escalofrios y ternura a partes iguales.

Tras tomarse una cerveza en el camino para celebrarlo y cenar algo en una tasca de mala muerte justo bajo su casa, Héctor subió a apartamento y entró en su dormitorio…

En el suelo estaba el cuadro que parecía haberse caído de la silla donde lo dejó por la mañana, lo volvió a subir a la silla, verificando que no se hubiera roto con el golpe, y se desvistió para ir a dormir. Mientras se quitaba la ropa escuchó nuevamente como el cuadro golpeaba el suelo, era como si tuviera vida y no quisiera estar relegado a un lugar tan ruín como una silla. Héctor no quería arriesgarse a romper una obra tan preciada, así que colgó el cuadro nuevamente en la pared donde lo había hecho la noche anterior. Pasados unos minutos, el cansancio de no haber pegado ojo la noche pasada le pasó factura y cayó en un profundo sueño.

Exactamente a la misma hora que la noche anterior un llanto le despertó, el hombre se levantó y, como la noche pasada, pudo verificar que las lágrimas del niño salían del cuadro y mojaban el suelo. El niño se giró y fijó sus ojos sobre los suyos, sólo que esta vez Héctor no reculó ni retiró la mirada. Se quedó buscando una explicación en el interior de los ojos del chiquillo. Sin saber muy bien cómo, pareció adentrarse en sus pensamientos y pudo ver lo que tanto temía…

Como si de un simple espectador se tratase, pudo ver la estampa de un orfanato italiano en la que se agolpaban decenas de niños que habían perdido a sus padres, entre todos ellos pudo distinguir al niño de su cuadro, llorando en una esquina de forma desconsolada. Un hombre vestido con el típico uniforme de las Camisas Negras (fascistas italianos) le retrataba sin dejar de insultarle y golpearle con sus duras botas militares cada vez que cesaba el llanto. Había algo malvado en aquel hombre pues, como si estuviera poseido, pintaba a una velocidad infernal y sonreía con una grotesca mueca de satisfacción cuando veía al pequeño llorar.

La siguiente imagen que le vino a la mente fue la del cuadro en uno de los pasillos del orfanato. Por alguna extraña razón el artista lo había dejado allí mismo tras concluir su obra. Cuando los niños estaban durmiendo el cuadro tomó vida como en su sueño, primero los ojos del niño se volvieron rojos y después una bocanada de llamas comenzó a brotar de los marcos del cuadro, misteriosamente sin dañar el lienzo que parecía no poder quemarse con las llamas.

El fuego rápidamente se propagó cerrando la única posible vía de escape de decenas de niños huérfanos que gritaban de dolor cuando las llamas comenzaron a quemar sus pequeños cuerpecitos. El niño del cuadro asistió muerto de miedo, desde una esquina de la habitación, a cómo el resto de sus compañeros ardían uno por uno, era como si el fuego se comportara de una forma inteligente y le dejara para el final disfrutando de sus lágrimas y del sufrimiento que sentía al ver morir a sus amiguitos. Hasta que finalmente el mismo niño ardió profiriendo horribles gritos de dolor que duraron más de dos minutos.

De nuevo la imagen cambió y pudo verse el orfanato devastado y derruido por las llamas, sobre los restos humeantes había un objeto que parecía no haber sufrido las inclemencias de las altas temperaturas, un lienzo parcialmente enrollado en el que podía verse el rostro lloroso del niño que había muerto esa misma noche junto a sus 26 compañeros. El hombre vestido con el uniforme fascista caminó sobre las ascuas del orfanato como si el calor no le afectara y recogió su obra. Al extenderla, la miró fijamente a los ojos y éstos se volvieron rojos y una voz de ultratumba le dijo:

- Con esto se completa nuestro pacto, nunca más sufrirás por dinero o tendrás necesidad, disfruta de tu vida terrenal, pues yo te estaré esperando en la otra vida.

Héctor veía todo como un simple espectador hasta el momento que escuchó al mismo Diablo proferir aquellas palabras, en ese momento dio un paso atrás y pudo ver como el niño del cuadro le miraba fijamente con los ojos rojos y su boca comenzaba a moverse:

- Tú me has llamado, ¿qué es lo que deseas?, ¿dinero?, ¿mujeres?. Todo lo que quieras yo te lo daré.

Héctor saltó hacia atrás sobre la cama con la mala fortuna de que se golpeó en la cabeza al rodar sobre ésta: el golpe pareció despertarle de su pesadilla, ya que al mirar nuevamente al cuadro, éste mostraba su aspecto normal, el de un niño llorando desconsoladamente.

Pero sabía que no había sido un sueño, un pequeño charco bajo el cuadro delataba que lo que había visto y vivido era real… Sin importarle el dinero que supuestamente iba a recibir por el cuadro, fue corriendo a la cocina, sacó un cuchillo de un cajón y se dirigió corriendo con la intención de desgarrar el cuadro y acabar de una vez con la maldición. Pero al entrar en la habitación la puerta se cerró de un fuerte golpe detrás de él y el cuadro nuevamente mostró su lado más diabólico cuando el niño, con los ojos rojos, se giró a mirarle. Una vez más las llamas comenzaron a quemar todo a su alrededor y Héctor no pudo más que sufrir una de las muertes más atroces posibles mientras el fuego parecía deleitarse con su sufrimiento, quemándole léntamente hasta dejarle totalmente carbonizado.

Misteriosamente ninguna otra parte del edificio ardió y los vecinos no escucharon los alaridos de dolor de Héctor, por lo que a la mañana siguiente, cuando Ernesto pasó por el apartamento de Héctor para emprender juntos su viaje a Sevilla, encontró la puerta abierta y temiendo lo peor entró en el cuarto de su “colega” de profesión, donde encontró todo carbonizado… salvo el lienzo del niño llorando sobre el cuerpo abrasado de Héctor.

Ernesto nunca había sido un hombre con escrúpulos y no iba a empezar a serlo esa mañana, así que tomó el cuadro y salió corriendo del lugar antes de que la policía o algún vecino pudiesen descubrir el destino de Héctor. Debía darse prisa para llegar a Sevilla y poder vender ese cuadro… o tal vez no, pensó mientras lo miraba sentado en uno de los asientos del tren.

Al fin y al cabo era tan bonito y… ¡Tenía que protegerlo!

NOTA
Los cuadros de los niños llorones son obras de arte reales de Bruno Amadio. Un artista italiano nacido en Venecia en 1911 y que tras la Segunda Guerra Mundial se afincó en España, concretamente en Sevilla y posteriormente en Madrid donde se le perdió el rastro. Firmaba sus obras con varios psudónimos como: Angelo (Giovanni) Bragolin, Franchot Seville y J. Bragolin.

lunes, 31 de agosto de 2015

Robin Hood. El legendario proscrito del bosque de Sherwood


Las aventuras de Robin Hood forman parte del imaginario colectivo desde hace más de 600 años. A Robin nos lo imaginamos como un temerario proscrito que lidera su banda de Hombres Alegres, cuntra el tirano príncipe Juan Sin Tierra y el malvado sheriff de Nottingham.

Robin Hood era un arquero infalible que robaba a los ricos para dárselo a los pobres y vivía con su banda en el bosque de Sherwood.

Se desconocen los orígenes de este icónico personaje pero muchos creen que la leyenda de Robin Hood está basada en la vida de Fulk FitzWarin, un noble normando desposeído de sus tierras y
proscrito por su archienemigo, Juan Sin Tierra. Existe otra teoría que dice que Robin era un noble, el conde de Locksley, que al regresar de las Cruzadas encontró sus tierras saqueadas por el taimado sheriff de Nottingham.

La tierra de Robin Hood

Robin Hood es el símbolo de la región de Nottinghamshire, donde todo te va a recordar a nuestro intrépido bandido. Incluso las señales de carretera llevan un pequeño dibujo de Robin Hood con su arco, una forma de darte la bienvenida a la tierra de Robin Hood Country.

La primera parada en este viaje a una de las leyendas más antiguas de occidente es el bosque de Sherwood, también llamado “el corazón de roble de Gran Bretaña” porque está formado principalmente por robles centenarios que se intercalan con claros silvestres. Una de las primeras referencias escritas a Robin Hood, un poema del año 1400, asocia claramente al proscrito con este bosque:

Robin Hood, el hombre de Sherwood, encapuchado y odiado, vestido y calzado .
Veinticuatro flechas llevaba en las manos.

La guarida de Robin Hood

Major Oak in Sherwood Forest Source:Chris Guise Credit: Chris Guise
No te marches de Sherwood sin visitar el Gran Roble. Tiene cerca de 800 años y dice la leyenda que en su tronco hueco estaba la guarida secreta de Robin Hood. El Gran Roble ha sido elegido el árbol favorito de Gran Bretraña, su tronco tiene 10 metros de circunferencia y sus ramas miden más de 28

Nottingham

En Nottingham vivía el eterno enemigo de Robin Hood: el sheriff de Nottingham, que trabajaba para el malvado Juan Sin Tierra y aterrorizaba sin piedad a los habitantes de Nottingham. Aunque la ciudad ha cambiado mucho desde la Edad Media, puedes disfrutar de las aventuras del héroe encapuchado en la atracción turística más visitada de la ciudad, Tales of Robin Hood, que te llevará a los tiempos de Robin para que te unas a él en su lucha contra la avaricia y la tiranía.

Adéntrate en la recreación del bosque de Sherwood, donde tendrás que escapar de los lobos y esquivar las flechas de los centinelas del castillo y del sheriff mientras te persiguen por entre los árboles. Pero no temas, porque Robin y sus amigos te protejerán.

Aquí yace Robin Hood

Casi todas las fuentes coinciden: Robin Hood murió en la garita de Kirklees Priory, una abadía en el oeste de Yorkshire. La leyenda dice que en su lecho de muerte lanzó una flecha por la ventana y les dijo a sus hombres que quería que le enterraran allá donde la flecha cayera. La flecha cayó en las tierras de la abadía y hoy una tumba señala el lugar exacto en el que yace Robin Hood.


lunes, 10 de agosto de 2015

Pequeño poema infantil (Ruben Darío)

Las hadas, las bellas hadas,
existen, mi dulce niña,
Juana de Arco las vio aladas,
en la campiña.

Las vio al dejar el mirab,
ha largo tiempo, Mahoma.
Más chica que una paloma,
Shakespeare vio a la Reina Mab.

Las hadas decían cosas
en la cuna
de las princesas antiguas:
que si iban a ser dichosas
o bellas como la luna;
o frases raras y ambiguas.

Con sus diademas y alas,
pequeñas como azucenas,
había hadas que eran buenas
y había hadas que eran malas.

Y había una jorobada,
la de profecía odiosa:
la llamada
Carabosa.

Si ésta llegaba a la cuna
de las suaves princesitas,
no se libraba ninguna
de sus palabras malditas.

Y esa hada era muy fea,
como son
feos toda mala idea
y todo mal corazón.

Cuando naciste, preciosa,
no tuviste hadas paganas,
ni la horrible Carabosa
ni sus graciosas hermanas.

Ni Mab, que en los sueños anda,
ni las que celebran fiesta
en la mágica floresta
de Brocelianda.

Y, ¿sabes tú, niña mía,
por qué ningún hada había?
Porque allí
estaba cerca de ti
quien tu nacer bendecía:
Reina más que todas ellas:
la Reina de las Estrellas,
la dulce Virgen María.

Que ella tu senda bendiga,
como tu Madre y tu amiga;
con sus divinos consuelos
no temas infernal guerra;
que perfume tus anhelos
su nombre que el mal destierra,
pues ella aroma los cielos
y la tierra.

jueves, 30 de julio de 2015

Ave del Paraiso (flor y ave, verdad y leyenda)

LA FLOR

En los tiempos de la Colonia y siendo Virrey Mendoza, llega de España Hernán de Montoya, Conde de Barcelona, y se establece en Cuernavaca en la hacienda "El Paraíso". Allí conoce a una linda mestiza llamada Carmen y se enamora perdidamente de ella. Carmen responde también a sus sentimientos y se casan muy enamorados.

Cerca de ahí en otra hacienda, Rodrigo Hernández jura vengarse de Carmen por haberlo despreciado; entonces, finge ser amigo de Hernán y lo visita con demasiada frecuencia. Hernán y Carmen mientras tanto, eran muy felices, la gente que estaba a su alrededor los quería mucho porque sabían ser buenos patrones y amigos. A ellos les gustaba cultivar y arreglar su jardín, que en poco tiempo se hizo famoso por su hermosura.

Mientras tanto, Rodrigo aprovechaba sus visitas para poner un veneno en la comida de Hernán. Él se fue enfermando y murió sin que nadie supiera qué había pasado. Carmen decidió enterrarlo en el jardín que tanto querían. Esa misma noche, en las orillas de la tumba, creció una flor parecida a un ave, pero su color era gris.

Cuentan que cada noche, esa flor se convertía en pájaro y volando iba a la hacienda de Rodrigo y le tocaba en la ventana. Rodrigo se llenaba de terror y al no poder soportar estas apariciones se volvió loco.

Carmen no pudo soportar estar separada de su gran amor, y poco a poco murió de tristeza. La enterraron junto a la tumba de su esposo. Esa noche, la flor color gris cambió a color naranja, llena de vida.

En la mañana, todos estaban sorprendidos por esa flor llena de vida y de color. Desde entonces, se le conoce como Ave del paraíso. Le pusieron el nombre de ave por la forma de la flor, y paraíso por la hacienda.


EL AVE 

Es un animal apreciado. En una ocasión un curandero Don Rómulo Magín me explico un cuento leyenda que le atribuían al Colibrí.

R: Si en una toma de ayahuasca o en tu dieta te aparece un colibrí, es buena señal.

F: ¿Por qué?

R: El colibrí es el único ser de este mundo que ha visto a Dios y ha hablado con él.

En una ocasión el colibrí estaba pensativo mirando al cóndor la altura que tomaba en sus vuelos y viendo que él no podía volar a esas alturas y además quería poder ver a Dios de cerca.

Un buen día se acerco sigilosamente a un cóndor y se monto en su lomo y cuando el cóndor empezó a volar hacia el cielo y llego a lo más alto del firmamento, el colibrí pensó: “ahora es la mía”. Cogió fuerzas y comenzó a volar más hacia arriba y consiguió ver a Dios y charlar con él. De vuelta se subió de nuevo en el cóndor y regreso a la tierra.

Y por eso es el animal más inteligente del Planeta y que ha conseguido hablar con el creador.

El ave del paraíso es una magnífica ave de 30 centímetros aproximadamente, que vive en los bosques tropicales de Indonesia, de Nueva Guinea y del norte de Australia.

El macho posee un magnífico conjunto de plumas amarillas, rojas y azules, con un cuello azul o negro, según las especies, y un cuerpo marrón o rojizo. Se alimenta básicamente de frutas y granos, a veces también de pequeños animales. Su plumaje multicolor es tan bonito que se le ha denominado Ave del Paraíso.



Las leyendas asociadas a la que los exploradores y colonos europeos denominaron Ave del Paraíso se pierden en la noche de los tiempos. Se encuentran sus huellas tanto entre los aborígenes de Australia, como en las tribus africanas de Nueva Guinea e islas vecinas. Cuentan, por ejemplo, que se trata de un ave que puede volar día y noche sin descanso, que se alimentaba exclusivamente del perfume de las flores y que además es un niño y un mensajero del Sol…

domingo, 12 de julio de 2015

La leyenda de las mariposas negras


Esta leyenda es originaria de Badalona, una ciudad situada en la parte más oriental de Cataluña, España. Se trata de una leyenda muy vieja,de origen incierto, que bien pudo ser en sus comienzos una advertencia para que los niños no se alejaran de la compañía de sus padres y se aventuraran a los peligros del campo. Lo cierto es que hemos oído dos versiones de la leyenda de la mariposa negra.

La primera versión es la que se cuenta en las calles de Badalona a los turistas curiosos: no acercarse jamás a una mariposa negra, y si ella se nos acerca, pues entonces es hora de emprender discretamente la retirada.

La mariposa negra, que hace su aparición sólo unos pocos meses al año, es un símbolo de mala fortuna y una advertencia de malos tiempos por venir. Pero el peor error que puede cometerse respecto a ella es matarla: quien mata a una mariposa negra tiene sus semanas contadas.

Según la otra versión de la historia, la mariposa negra invita, con sus constante revoloteo en torno a la persona a cuestión, a ésta a seguirla a las profundidades del campo, en donde tiene lugar una extraña metamorfosis a través de la cual la mariposa aumenta de tamaño en materia de segundos y devora al infortunado seguidor. No obstante su espectacualridad, esta versión resulta ser la menos creíble y no hemos hallado un solo caso en el que se dispusiera del nombre de una persona o de circunstancia del hecho que vuelvan a esta versión al menos mínimamente creíble.

Algunos sostienen que la leyenda de la mariposa negra es una de las tantas que hablan de la venganza de la naturaleza contra una humanidad que desde el principio de los tiempos no ha hecho más que hacerle daño.

Otros, que se trata de un psicopompos, un enviado de planos ultraterrenos que toma contacto con el alma de la persona que va a morir para guiarla en su camino hacia el inframundo. En esta interpretación, la mariposa negra es un mensajero de la muerte, se le haga daño o no, aunque los estudiosos del mundo sobrenatural aconsejan nunca subestimar la ira de las fuerzas ocultas.

Un relato contado por un viejo residente de Badalona habla de una invasión de mariposas negras sufrida alrededor del año 1905. El episodio le fue referido por su padre, que en esa época era sólo un niño: miles de mariposas negras se congregaron en el pueblo y no lo abandonaron sino hasta pasados varios días. Mucha gente enfermó y se reportaron algunas muertes; del mismo modo, murieron muchos animales domésticos y sufrieron gran daño las cosechas y el ganado. A pesar de considerarlas una plaga, los habitantes se cuidaron muy bien de intentar hacer algo contra ellas, simplemente esperaron con paciencia a que se marcharan. De acuerdo a esta fuente, la invasión no se repitió, y nunca pudo saberse si fue causada por algún motivo en particular. Se habló de que quizás la furia de las mariposas se debía a que alguno de los habitantes de Badalona había cazado o matado alguna, pero era una dato imposible de saber, ya que quien confesara haber perpetrado semejante imprudencia hubiera sido objeto de un terrible castigo. Los pocos habitantes que recuerdan el relato de la antigua invasión de las mariposas negras lo hacen remarcando que sus padres o sus abuelos se referían al tema con miedo a una posible repetición.

miércoles, 1 de julio de 2015

Fábula y leyenda del cocodrilo

La fábula

En algunas aldeas de Namibia cuentan que hace mucho, mucho tiempo, el cocodrilo tenía la piel lisa y dorada como si fuera de oro. Dicen que pasaba todo el día debajo del agua, en las aguas embarradas y que sólo salía de ellas durante la noche, y que la luna se reflejaba en su brillante y lisa piel. Todos los otros animales iban a esas horas a beber agua y se quedaban admirados contemplando la hermosa piel dorada del cocodrilo.

El cocodrilo, orgulloso de la admiración que causaba su piel, empezó a salir del agua durante el día para presumir de su piel. Entonces, los demás animales, no sólo iban por la noche a beber agua por la noche sino que se acercaban tambien cuando brillaba el sol para contemplar la piel dorada del cocodrilo.

Pero sucedió, que el sol brillante, poco a poco fue secando la piel del cocodrilo, cubierta de una capa de reluciente barro, y cada día se iba poniendo más fea. Al ver este cambio en su piel, los otros
animales iban perdiendo su admiración. Cada día, el cocodrilo tenía su piel más cuateada hasta que se le quedo como ahora la tiene, cubierta de grandes y duras escamas parduzcas. Finalmente, ante esta transformación, los otros animales no volvieron a beber durante el día y contemplar la antigua hermosa piel dorada del cocodrilo.

El cocodrilo, antes tan orgulloso de su piel dorada, nunca se recuperó de la vergüenza y humillación y desde entonces, cuando otros se le acercan se sumerge rápidamente en el agua, con sólo sus ojos y orificios nasales sobre la superficie del agua.

La leyenda urbana

Todo esto empezó cuando en Nueva York se dio el aviso de que habían sido avistados algunos cocodrilos en sus alcantarillas, la explicación que se dio en este caso fue que la gente compraba animales exóticos, sin embargo cuando se cansaban los tiraban por el wáter.
Los animales conseguían sobrevivir, y habitaban en las alcantarillas, ahí lograban crecer, alimentarse e incluso reproducirse. Mucha gente afirma haber visto como un animal del calibre de un cocodrilo atacó a una persona. En muchas ciudades se crearon equipos de limpieza para poder combatir esta plaga que no cesaba, al principio parecía ridículo, pero poco a poco se empezaron a exterminar de las alcantarillas.
Algunas personas creían que esto era algo imposible, ya que los cocodrilos son incapaces de vivir ahí debajo, su clima idóneo es en la costa de Florida, donde las temperaturas son normales tirando a calurosas. Además también decían que las bacterias que debía haber por ahí abajo eran capaces de matarlos en pocos días, sin embargo, la leyenda sigue vigente, algunos piensan que debajo de las alcantarillas viven estos tipos de animales, otros en cambio prefieren no hablar del tema por si acaso alguna vez se ven envueltos en algún problema de este tipo.

miércoles, 10 de junio de 2015

El primer alfarero

"UN ANTIGUO Y NOBLE OFICIO
ES EL OFICIO DEL BARRO,
DIOS FUE EL PRIMER ALFARERO
Y EL HOMBRE, EL PRIMER CACHARRO"

         O bien....

"OFICIO NOBLE Y BIZARRO,
DE ENTRE TODOS EL PRIMERO,
PUES, SIENDO EL HOMBRE DE BARRO,
DIOS FUE EL  PRIMER ALFARERO
Y EL HOMBRE EL PRIMER CACHARRO"

lunes, 1 de junio de 2015

La Isla de Ávalon


Ávalon o Avalón es el nombre de una isla legendaria de la mitología celta en algún lugar de las islas Británicas donde, según la leyenda, los manzanos dan sabrosas frutas durante todo el año y habitan nueve reinas hadas; entre ellas, Morgana.

En un principio se creía que la palabra Ávalon era una adaptación de la palabra celta Annwyn o Annuvin, que designa al legendario reino de las hadas, pero, ya en el siglo XII, Geoffrey de Monmouth pensaba que el nombre deriva de la traducción de "isla de las manzanas". Esto es altamente probable, debido a que, en el idioma bretón, manzana se dice aval, y en idioma galés se dice 'afal' (con la pronunciación de la "f" como "v"). Avalón también fue llamada Ynys Witrin, que significa Isla de Crista

La leyenda sitúa Ávalon en algún lugar no especificado de las Islas británicas, aunque ya a principios del siglo XI algunas de las tradiciones artúricas indican que este lugar puede estar situado en Glastonbury, donde antes de que la zona de la llanura de Somerset fuera dragada, existía una colina (Glastonbury Tor) que se elevaba como una isla en medio de los pantanos. Según el cronista medieval Giraldus de Cambrai, durante el reinado de Enrique II, el abad Hernry de Blois patrocinó una búsqueda en la zona, lo que, al parecer, llevó al descubrimiento de un enorme ataúd de roble con una inscripción que rezaba Hic iacet sepultus iclitus rex Arthurus in insula Avalonia. ("Aquí yace sepultado el Rey Arturo, en la isla de Ávalon"). De Cambrai cuenta cómo los restos fueron trasladados en una gran ceremonia a la que asistieron el Rey Eduardo I y su consorte, y, según él, ahora estarían en el altar mayor de la abadía de Glastonbury, sitio que se convirtió en un foco de peregrinaje hasta la reforma anglicana.

En cualquier caso, actualmente se considera que la asociación de Glastonbury y Avalón no es sino un fraude. Los motivos son varios, entre ellos la propia inscripción, que parecería más adecuada al estilo del siglo X, muy lejos de los siglos V y VI en el que presuntamente Arturo vivió y murió. Por no mencionar la falta de referencias contemporáneas al descubrimiento, hecho que no habría pasado desapercibido. Todo esto hace pensar que la historia fue creada por la misma abadía para aumentar su reputación.


"El último sueño de Arturo en Avalón". Edward Burne-Jones.
Algunos estudiosos de las leyendas artúricas han situado Avalón en la Ile Aval, en la costa de la
Bretaña, mientras que otros la han ubicado en Burgh-by-Sands, en Cumberland, junto a la muralla de Adriano, donde se levantó el fuerte romano de Aballava, y otros más cerca de Camboglanna, en lo que ahora se llama Castlesteads.

En cualquier caso, como se ve, muchos son los que reclaman para sí la verdadera ubicación de Avalón, la isla de las manzanas. Parece que las brumas de Avalón cubren con su mítico velo el lugar de reposo de Arturo Pendragon. Tras la batalla con Mordred, Arturo, moribundo, fue llevado a Avalón por Morgana, la hechicera y hermanastra del rey. En la barca de Morgana iban varias mujeres: algunas conocidas (Igraine, Elaine, Nimue) y otras cuyos nombres no se mencionan (la Reina de Gales del Norte, la Reina de las Tierras Baldías o la Reina de las Tempestades). En algunas leyendas sólo tres hadas escoltan al rey a la Isla de los Manzanos. Se dice que Arturo fue acostado en una cama dorada y el Hada Morgana sigue velando el cuerpo de su hermano. También se piensa que Avalón y el mundo nórdico de Helheim son el mismo lugar pero con distinto nombre. El novelista, poeta y mitólogo británico Robert Graves considera en su obra El Vellocino de oro que la verdadera Avalón se localizaba en la isla de Mallorca, España, lugar donde fijó su residencia.

miércoles, 20 de mayo de 2015

Todo sobre los elfos


Los elfos son criaturas de la mitología nórdica y germánica. Originalmente se trataba de una raza menor de la fertilidad y representados como hombres y mujeres jóvenes, de gran belleza, que viven en bosques, cuevas o fuentes. Se les consideraba como seres de larga vida o inmortales y con poderes de vida.

La palabra elfo proviene del proto-germánico *albo-z, *albi-z, y del nórdico antiguo álfr, el alto alemán medio elbe. El femenino en español es "elfina", "elfinas" (en plural).

La etimología primordial puede ser la raíz proto-indoeuropea *albh- que significa "blanco", del cual también proviene el latín albus "blanco".
Los términos correspondientes en las lenguas germánicas son:
Nórdico antiguo: álfr, plural álfar.
Islandés: álfar, álfafólk y huldufólk (gente escondida).   
Danés: Elver, elverfolk o alfer
Noruego: alv, alven, alver, alvene / alvefolket
Sueco: alfer, alver o älvor
Germánico occidental continental
Neerlandés: elf, elfen, elven, alven (neerlandés medio alf)
Alemán: del inglés: Elf (m), Elfe (f), Elfen elfos
Elb (m, plural Elbe o Elben) es un término reconstruido, mientras que Elbe (f) está atestiguado en el alto alemán medio. Alb, Alp (m), plural Alpe tiene el significado de "íncubo" (antiguo alto alemán alp, plural *alpî o *elpî).

Los elfos de la fantasía literaria
En novelas de fantasía y folklore, los elfos son frecuentemente descritos como gente pequeña con orejas puntiagudas y personalidades traviesas. Además, en la visión más moderna son imperceptibles, y viven en los bosques y otros lugares naturales; así, se los mezcla con duendes y otros seres faéricos tradicionales.

En su versión literaria moderna, son longevos (pueden vivir milenios) y tienen poderes mágicos, que usan para proteger la naturaleza. Los elfos se caracterizan principalmente por sus orejas puntiagudas y grandes ojos. También se distingue su alta estatura y sus movimientos ágiles y ligeros. Poseen una gran destreza con la magia y una fuerza superior a los humanos, además de una mayor inteligencia y sensatez. Los elfos se han relacionado siempre con la naturaleza y el aprecio que le tienen a ella. Y viven para protegerla con ayuda de su magia de seres oscuros. Los elfos son de carácter serio, aunque amable. Son responsables, leales y honrados, ante todo. Como muchos de los seres fantásticos, los elfos piensan que los humanos son una raza inferior, debido a su falta de inteligencia.

Se cuenta que la raza élfica ha precedido a la Humanidad (J. R. R. Tolkien) en un gran número de milenios. Viven en sociedades análogas a las humanas, con reyes a quienes están sometidos. Aman el juego, la danza y el canto. A menudo pasan la noche entera en rondas infatigables que solo interrumpe el canto del gallo, pues temen la luz del día y la mirada de los humanos. El que, de noche, en una llanura solitaria, se deja fascinar por la belleza de sus hijas y acepta entrar en su ronda, está perdido. Pero lo más frecuente es que sus danzas no tengan testigos; por la mañana se nota solamente en la hierba húmeda el rastro de sus pasos.

En alta fantasía, generalmente los elfos no son hostiles a los humanos, ya que los consideran inferiores y de poca importancia. A menudo desprecian a la especie humana como inferior y bárbara, del mismo modo que algunos miran a los animales de compañía y otros animales; el caso más extremo de eso podemos encontrarlo en los elfos de Pratchett, donde se trata de seres sin ningún tipo de empatía ni remordimientos, que tratan a los humanos (y a todo en general, hasta a ellos mismos) como fuente de entretenimiento, sin darle demasiada importancia al tipo de entretenimiento que proporcionen (música, danza, sujetos para torturar, etc.).

También hay elfos oscuros (svartalfer en la mitología nórdica), los cuales son retorcidos y malignos. Los elfos son enemigos de los orcos y goblins, y suelen estar permanentemente peleados con los enanos.

martes, 12 de mayo de 2015

El Bosco y Rafael Alberti

“El jardín de las delicias” del Bosco “visto” por Alberti El poema de Rafael Alberti -que reproducimos completo por la sorprendente originalidad de su léxico- contiene series caóticas que nos aproximan al mundo pictórico del Bosco (¡quién no se ha sobrecogido contemplando el cuadro “El jardín de las delicias”, que se exhibe en el Museo de El Prado!).

El Bosco

 El diablo hocicudo,
 ojipelambrudo,
 cornicapricudo,
perniculimbrudo
 y rabudo,
 zorrea,
 pajarea,
 mosquiconejea,
humea,
ventea,
peditrompetea
 por un embudo.

 Amar y danzar,
beber y saltar,
 cantar y reír,
oler y tocar,
 comer, fornicar,
dormir y dormir,
llorar y llorar.

 Mandroque, mandroque,
 diablo palitroque.

¡Pío, pío, pío!
Cabalgo y me río,
me monto en un gallo
 y en un puercoespín,
 en burro, en caballo,
 en camello, en oso,
en rana, en raposo
 y en un cornetín.

Verijo, verijo,
 diablo garavijo.

 ¡Amor hortelano,
 desnudo, oh verano!
 Jardín del Amor.
En un pie el manzano
y en cuatro la flor.
 (Y sus amadores,
céfiros y flores
 y aves por el ano.)

Virojo, virojo,
diablo trampantojo.

 El diablo liebre,
tiebre,
notiebre,
 sipilipitiebre,
y su comitiva
chiva,
estiva,
sipilipitriva,
cala,
empala,
desala,
traspala,
apuñala con su lavativa.

 Barrigas, narices,
lagartos, lombrices,
 delfines volantes,
 orejas rodantes,
ojos boquiabiertos,
 escobas perdidas,
barcas aturdidas,
vómitos, heridas,
muertos.


Predica, predica,
 diablo pilindrica.

Saltan escaleras,
corren tapaderas,
revientan calderas.
 En los orinales
letales, mortales,
los más infernales
pingajos, zancajos,
 tristes espantajos
finales.

Guadaña, guadaña,
diablo telaraña.

El beleño,
el sueño,
el impuro,
oscuro,
seguro
botín,
 el llanto,
 el espanto
 y el diente
crujiente
sin
 fin.

 Pintor en desvelo:
 tu paleta vuela al cielo,
y en un cuerno,
tu pincel baja al infierno.

Rafael Alberti

Este es el cuadro que inspiró a Rafael Alberti tan singular poema y que lo describe perfectamente

jueves, 30 de abril de 2015

Conann

Dios, hermano de Balar y Bran Mac Llyr, perteneciente a los fomoireos. Era hijo de Febar, uno de los reyes que encabezaron a los fomoireos en sus luchas contra los hijos de Nemed.

Conann tenía una fortaleza en la isla de Torinis, la torre de vidrio o fortaleza de los muertos, estaba situada en la punta oeste de Irlanda, frente a las riberas del condado de Donegal. Compartiendo
características con el más malvado de sus hermanos, desde su atalaya dominaba toda Irlanda y exigía un tributo anual: los dos tercios de los niños nacidos y los dos tercios de la leche y el trigo que se producían en el año. El impuesto se pagaba en la noche del primero de noviembre en un lugar llamado Mag Cetne, en esta llanura se acaba la vida para todos los seres y los dioses de la muerte ejercen su poder.

Los excesos de Conann fomentaron una revuelta y sesenta mil descendientes de Nemed, conducidos por Erglann, Semul y Fergus Lethderg, atacaron a los fomoireos. En la batalla, los descendientes de Nemed tomaron la torre de Conann y mataron al malvado dios; otro jefe de los fomoireos, aunque no pudo salvar a su amigo consiguió derrotar a los hijos de Nemed, quedando sólo treinta supervivientes.

Según el Libro de las invasiones, los supervivientes de la batalla se refugiaron primero en Irlanda, pero ante la presión de sus enemigos abandonaron la isla y se instalaron más al Este. Formaban tres familias, una de las cuales, la de los Britan, pobló más tarde Gran Bretaña y dio su nombre a los bretones.

Las otras dos familias volvieron a Irlanda, una tomó el nombre de Fir Bolg, la segunda el de Tuatha de Danann, aunque una creencia más antigua decía, sin embargo, que la raza de Nemed desapareció sin dejar descendencia.

lunes, 13 de abril de 2015

Los Ángeles

Un ángel es un ser inmaterial o espiritual presente en algunas religiones cuyos deberes son asistir y servir a Dios. Los ángeles son a menudo representados como mensajeros de Dios en la Biblia hebrea, Biblias cristianas y el Corán. Según las tres principales religiones monoteístas, los ángeles además actúan como mensajeros, ejecutando los juicios de Dios y sirviendo a los creyentes.
Desde este punto de vista, los ángeles son normalmente considerados como criaturas de gran pureza destinadas en muchos casos a la protección de los seres humanos.
 En este sentido, en el cristianismo, se habla del ángel de la guarda o ángel custodio, que sería aquel que Dios tiene señalado a cada persona para protegerla. Por contraposición, también existe la figura del ángel caído, aquel que ha sido expulsado del cielo por desobedecer o rebelarse contra Dios. Los más conocidos en el cristianismo son San Miguel, San Gabriel y San Rafael.

En el cristianismo medieval, el término ángel hace referencia a la categoría más inferior de las nueve en que tradicionalmente se dividen los seres angélicos. La rama de la teología que se ocupa de los ángeles se denomina angelología.

Según la mitología, los ángeles caídos eran los soldados de Dios que cayeron a la Tierra luchando contra los demonios de Satán. Estos seres, nacían como seres humanos y morían como tales. Volvían a renacer con el mismo aspecto en otra vida, no podían permanecer junto a mujeres debido a su conexión con Dios, por lo que les era imposible tener hijos. En el
Apocalipsis los ángeles caídos recuperarán sus alas y combatirán para defender a los humanos de los demonios.

martes, 24 de marzo de 2015

Curiosidad sobre J. R. R. Tolkien


«Tres Anillos para los Reyes Elfos bajo el cielo.
Siete para los Señores Enanos en palacios de piedra.
Nueve para los Hombres Mortales condenados a morir.
Uno para el Señor Oscuro, sobre el trono oscuro
en la Tierra de Mordor donde se extienden las Sombras.
Un Anillo para gobernarlos a todos. Un Anillo para encontrarlos,
un Anillo para atraerlos a todos y atarlos en las tinieblas
en la Tierra de Mordor donde se extienden las Sombras».

Leídos al revés 1973,el año en que murió J. R. R. Tolkien ¿curioso verdad?

miércoles, 11 de marzo de 2015

El barquero inculto (cuento budista)

Se trataba de un joven erudito, arrogante y engreído. Para cruzar un caudaloso río de una a otra orilla tomó una barca. Silente y sumiso, el barquero comenzó a remar con diligencia. De repente, una bandada de aves surcó el cielo y el joven preguntó al barquero:

-Buen hombre, ¿has estudiado la vida de las aves?

-No, señor -repuso el barquero.

-Entonces, amigo, has perdido la cuarta parte de tu vida.

Pasados unos minutos, la barca se deslizó junto a unas exóticas plantas que flotaban en las aguas del río. El joven preguntó al barquero:

-Dime, barquero, ¿has estudiado botánica?

-No, señor, no sé nada de plantas.

-Pues debo decirte que has perdido la mitad de tu vida -comentó el petulante joven.

El barquero seguía remando pacientemente. El sol del mediodía se reflejaba luminosamente sobre las aguas del río. Entonces el joven preguntó:


-Sin duda, barquero, llevas muchos años deslizándote por las aguas. ¿Sabes, por cierto, algo de la naturaleza del agua?

-No, señor, nada sé al respecto. No sé nada de estas aguas ni de otras.

-¡Oh, amigo! -exclamó el joven-. De verdad que has perdido las tres cuartas partes de tu vida.

Súbitamente, la barca comenzó a hacer agua. No había forma de achicar tanta agua y la barca comenzó a hundirse. El barquero preguntó al joven:

-Señor, ¿sabes nadar?

-No -repuso el joven.

-Pues me temo, señor, que has perdido toda tu vida.

lunes, 2 de marzo de 2015

Profesor británico asegura haber fotografiado hadas


11 de Abril de 2014

John Hyatt, director del Instituto para la Investigación y la Innovación en Arte y Diseño de la Manchester Metropolitan University (MIRIAD), hacía fotos del paisaje, cuando, al darle al “zoom” en una foto descubrió un grupo de figuras volando. Al estudiar la imagen, Hyatt vio que tenían una apariencia parecida a la humana.
 Incapaz de creer a sus propios ojos, Hyatt hizo de nuevo las fotos para comprobar lo que había visto: criaturas con alas volando. “Después tomé fotos de moscas y mariposas: se ven diferentes”, dice el profesor, que niega cualquier tipo de manipulación en las fotos.
 Las fotos de Hyatt se exhiben en una exposición en el Museo Whitaker en el Reino Unido. El autor llama a ver las fotos “con la mente abierta”. “La gente puede decidir qué son. Son simplemente imágenes bonitas y la belleza hace a la gente creer”.


 Sir Arthur Conan Doyle, afirmaba haberlas visto...

En 1920, la revista londinense Strand Magazine publicó un artículo firmado por Sir Arthur Conan Doyle, creador del mítico personaje de Sherlock Holmes,donde aparecían unas fotografías de unas niñas en compañía de un grupo de hadas y gnomos. Las fotos habían sido tomadas por esas jovencitas, llamadas Elsie Wright y Frances Griffiths, en un jardín del pueblo de Cottingley, cerca de Bradford (Yorkshire). 

viernes, 20 de febrero de 2015

En boca de las hadas

 ¿Qué murmuras entre dientes? Preguntó el Hada con acento de disgusto. Decía...-balbuceó el muñeco a media voz- que ahora ya me parece algo tarde para ir a la escuela. No, señor. Para instruirse y aprender, nunca es tarde.
Carlo Collodi



- Deja que pase el tiempo, deja que pase la tempestad, que si el destino asi lo quiere lo volverás a encontrar
El Hada Mágica



- Sea cual sea el precio, no puedes escaparte del amor
El Hada Mágica


Cada vez que alguien dice que las hadas no existen muere una, Por eso quedan tan pocas.
Anónimo


Yo te concedo el deseo y te otorgo el poder_dijo el hada_ los resultados dependen de como los utilices
Julia (el hada de este blog)