Belleza, magia, luz y naturaleza en perfecta armonía
Antes de entrar deja fuera tu rabia y tu ira. Bienvenido a este bosque encantado, un lugar donde podemos dar rienda suelta a ese niño que todos llevamos dentro, tienes mi permiso para dejarle salir y que haga locuras. Sumérgete en este mundo mágico de las hadas y los duendes y vuelve pronto, te esperaré agitando mis alas
jueves, 13 de febrero de 2014
martes, 4 de febrero de 2014
La mandrágora (verdad y leyenda)
La mandrágora es una especie de fanerógama perteneciente a la familia de las Solanáceas, que fue usada extensamente en Europa medicinalmente. Sus raíces han sido usadas durante la historia en rituales mágicos, ya que sus bifurcaciones tienen cierto parecido a una figura humana; incluso hoy en día se usa en religiones neopaganas, como la Wicca. Las raíces son gruesas y habitualmente se ofuscan. El tallo es de color verde oscuro; hojas anchas y con una superficie rugosa, y tienen el mismo color del tallo. Las flores salen del centro, y son de color blanco violáceo. La planta alcanza una altura de unos 30 cm, y suele encontrarse en zonas sombrías y húmedas, donde no da mucho el sol. El fruto sale en otoño, tiene color amarillo o naranja, y aspecto similar a una manzana. Su ingesta puede producir alucinaciones.
Esta planta crece en bosques sombríos, a la vereda de ríos y arroyos donde la luz del sol no penetra. Su raíz es gruesa, larga, generalmente dividida en dos o tres ramificaciones de color blancuzco que se extienden por el suelo; sus hojas son de un tono verde oscuro; sus flores son blancas, ligeramente teñidas de púrpura; el fruto es parecido a una manzana pequeña y exhala un olor fétido.La mandrágora es una planta altamente tóxica, pudiendo provocar la muerte de aquél que la ingiriese. Como su pariente, la M. officinarum, tiene actividad a través de la piel, por lo que es poco prudente manipular las hojas, frutos y sobre todo raíces. Puede provocar mareos, dificultad para respirar y bradicardia símplemente manejarla. Como planta ornamental es bellísima, pero tengamos en cuenta que si tenemos mascotas o niños que puedan llevársela a la boca, puede ocurrir una catástrofe. Es peligroso cultivarla y poco aconsejable.
Leyendas
Ha sido protagonista de muchas leyendas y rituales. Los magos hacían con ella algo similar a una figura humana, tallaban una figura en sus raíces presionando la raíz a cierta altura para formar un supuesto cuello, y cortando todas las bifurcaciones excepto cuatro, que serían las extremidades, y las adoraban como a dioses. Durante la Edad Media era utilizada por las brujas para sus diferentes rituales y ungüentos.
Se creía que la planta tenía características humanas porque sus raíces parecían dos piernas. Hay historias que cuentan que esta gritaba lamentándose cuando la arrancaban de la tierra, pudiendo enloquecer a las personas; y por eso amarraban a un perro a la planta para arrancarla. Según creencias populares crecía bajo los patíbulos donde caía el semen a veces eyaculado por los ahorcados (durante las últimas convulsiones antes de la muerte o por erección y eyaculación postmortem). Era usada tanto en magia negra como en magia blanca, ya que es venenosa y curativa al mismo tiempo, según el uso; y cuando juzgaron a Juana de Arco la acusaron de usar la planta porque pensaban que ese era el pecado de que oyera voces. Se dice que favorece la libido. Los antiguos alemanes la llamaban Alraune.
Nicolás Maquiavelo, autor de "El Príncipe", escribió una comedia titulada "La mandrágora" en la que un ungüento sacado de la raíz podía sanar la esterilidad. También es citada en la novela de J. K. Rowling, Harry Potter y en la película de Guillermo del Toro titulada El Laberinto del Fauno también aparece en la obra teatral de Samuel Becket "esperando a Godot". Fue el nombre que adoptó el movimiento surrealista que formara el poeta Braulio Arenas.
En la Biblia, Raquel la mujer de Jacob, pidió a Lea la otra esposa de éste las Mandrágoras que el hijo de ésta recogió en el campo. A cambio de ellas cedió a Lea el derecho a pasar la noche con su esposo Jacob.3Puesto que la Biblia dice que Raquel era estéril quizás pensase que esta planta la ayudaría a concebir.
El cultivo de la mandrágora de otoño no es complicado en climas mediterráneos, donde se puede mantener al aire libre. Las semillas recolectadas en invierno o primavera germinan en un porcentaje bastante elevado al otoño siguiente, tras las primeras lluvias. Las plantas recién nacidas son sorprendentemente parecidas a las de tomate, pimiento u otras solanáceas. La planta parece adaptarse a cierta variedad de sustratos, aunque lo mejor son suelos arenosos que drenen bien, y con pH ácido o neutro. El crecimiento de las raíces es bastante rápido, y a los seis-ocho meses la raíz tiene ya el famoso aspecto antropomorfo y llega a los tres cm de ancho por seis o siete de largo. Por eso, si las semillas se germinan en semilleros o alvéolos poco profundos, es importante repicar las plántulas cuando tienen tres o cuatro hojas a macetas de al menos 20 cm de profundidad, con un buen drenaje al fondo (piedras, arena o grava). Si se pasan a macetas menos profundas, es muy probable que las plantas se vayan literalmente al fondo y acaben intentando sacar las raíces por los agujeros de drenaje, lo que después complica el
trasplante y aumenta el riesgo de rotura de las raíces. El repicado o trasplante puede hacerse en cualquier momento del ciclo vegetativo, pero lo mejor es hacerlo cuando las plantas pierden las hojas a principio de verano y entran en reposo hasta septiembre u octubre. Durante este reposo estival no es necesario regar las plantas, pero durante la época de crecimiento son relativamente sensibles a la falta de agua, y el sustrato no debe secarse completamente. La primera floración puede tener lugar al año (otoño-invierno siguiente al de la germinación).jueves, 30 de enero de 2014
Las primeras muñecas
Los juguetes siempre estuvieron donde hubo un niño, cualquier artilugio casero podía valer, un trocito de madera tallada, un canto rodado pintado, un trozo de tela relleno de serrín, cualquier elemento era útil para satisfacer los juegosde los niños que nos antecedieron.
Pero no será hasta bien entrado el siglo XVII cuando comienzan las primeras representaciones de muñecas manufacturadas. La mayoría hechas en Inglaterra,en pequeños talleres familiares y realizadas en madera, así llegamos hasta principios del siglo XIX.
A mediados de ese siglo comienza a utilizarse el papel maché, un nuevo material que abarataría los costes de fabricación, ya que cada molde podía utilizarse para muchas muñecas, su fórmula consistía en un compuesto de papel viejo, harina y cola. Se produjeron en masa en Alemania, Francia y los Estados Unidos.Posteriormente se siguieron realizando muñecas de cera, pero ésta era vertida sobre cuerpos de papel maché, consiguiéndose en la actualidad muñecas de este tipo a mejor precio.
jueves, 23 de enero de 2014
Obstáculos (Jorge Bucay)
Voy andando por un sendero.
Dejo que mis pies me lleven.
Mis ojos se posan en los árboles, en los pájaros, en las piedras. En el horizonte se recorta la silueta de una ciudad. Agudizo la mirada para distinguirla bien. Siento que la ciudad me atrae.
Sin saber cómo, me doy cuenta de que en esta ciudad puedo encontrar todo lo que deseo. Todas mis metas, mis objetivos y mis logros. Mis ambiciones y mis sueños están en esta ciudad. Lo que quiero conseguir, lo que necesito, lo que más me gustaría ser, aquello a lo cual aspiro, o que intento, por lo que trabajo, lo que siempre ambicioné, aquello que sería el mayor de mis éxitos.
Me imagino que todo eso está en esa ciudad. Sin dudar, empiezo a caminar hacia ella. A poco de andar, el sendero se hace cuesta arriba. Me canso un poco, pero no me importa. Sigo. Diviso una sombra negra, más adelante, en el camino. Al acercarme, veo que una enorme zanja me impide mi paso. Temo... dudo. Me enoja que mi meta no pueda conseguirse fácilmente. De todas maneras decido saltar la zanja. Retrocedo, tomo impulso y salto... Consigo pasarla. Me
repongo y sigo caminando.
Unos metros más adelante, aparece otra zanja. Vuelvo a tomar carrera y también la salto. Corro hacia la ciudad: el camino parece despejado. Me sorprende un abismo que detiene mi camino. Me detengo. Imposible saltarlo. Veo que a un costado hay maderas, clavos y herramientas. Me doy cuenta de que está allí para construir un puente. Nunca he sido hábil con mis manos...
Pienso en renunciar. Miro la meta que deseo... y resisto.
Empiezo a construir el puente. Pasan horas, o días, o meses. El puente está hecho. Emocionado, lo cruzo. Y al llegar al otro lado... descubro el muro. Un gigantesco muro frío y húmedo rodea la ciudad de mis sueños...
Me siento abatido... Busco la manera de esquivarlo. No hay caso. Debo escalarlo. La ciudad está tan cerca... No dejaré que el muro impida mi paso. Me propongo trepar. Descanso unos minutos y tomo aire... De pronto veo, a un costado del camino un niño que me mira como si me conociera. Me sonríe con complicidad.
Me recuerda a mí mismo... cuando era niño. Quizás por eso, me animo a expresar en voz alta mi queja: -¿Por qué tantos obstáculos entre mi objetivo y yo? El niño se encoge de hombros y me contesta: -¿Por qué me lo preguntas a mí?
Los obstáculos no estaban antes de que tú llegaras... Los obstáculos los trajiste tú.
Dejo que mis pies me lleven.
Mis ojos se posan en los árboles, en los pájaros, en las piedras. En el horizonte se recorta la silueta de una ciudad. Agudizo la mirada para distinguirla bien. Siento que la ciudad me atrae.
Sin saber cómo, me doy cuenta de que en esta ciudad puedo encontrar todo lo que deseo. Todas mis metas, mis objetivos y mis logros. Mis ambiciones y mis sueños están en esta ciudad. Lo que quiero conseguir, lo que necesito, lo que más me gustaría ser, aquello a lo cual aspiro, o que intento, por lo que trabajo, lo que siempre ambicioné, aquello que sería el mayor de mis éxitos.
Me imagino que todo eso está en esa ciudad. Sin dudar, empiezo a caminar hacia ella. A poco de andar, el sendero se hace cuesta arriba. Me canso un poco, pero no me importa. Sigo. Diviso una sombra negra, más adelante, en el camino. Al acercarme, veo que una enorme zanja me impide mi paso. Temo... dudo. Me enoja que mi meta no pueda conseguirse fácilmente. De todas maneras decido saltar la zanja. Retrocedo, tomo impulso y salto... Consigo pasarla. Me
repongo y sigo caminando.
Unos metros más adelante, aparece otra zanja. Vuelvo a tomar carrera y también la salto. Corro hacia la ciudad: el camino parece despejado. Me sorprende un abismo que detiene mi camino. Me detengo. Imposible saltarlo. Veo que a un costado hay maderas, clavos y herramientas. Me doy cuenta de que está allí para construir un puente. Nunca he sido hábil con mis manos...
Pienso en renunciar. Miro la meta que deseo... y resisto.
Empiezo a construir el puente. Pasan horas, o días, o meses. El puente está hecho. Emocionado, lo cruzo. Y al llegar al otro lado... descubro el muro. Un gigantesco muro frío y húmedo rodea la ciudad de mis sueños...
Me siento abatido... Busco la manera de esquivarlo. No hay caso. Debo escalarlo. La ciudad está tan cerca... No dejaré que el muro impida mi paso. Me propongo trepar. Descanso unos minutos y tomo aire... De pronto veo, a un costado del camino un niño que me mira como si me conociera. Me sonríe con complicidad.
Me recuerda a mí mismo... cuando era niño. Quizás por eso, me animo a expresar en voz alta mi queja: -¿Por qué tantos obstáculos entre mi objetivo y yo? El niño se encoge de hombros y me contesta: -¿Por qué me lo preguntas a mí?
Los obstáculos no estaban antes de que tú llegaras... Los obstáculos los trajiste tú.
lunes, 20 de enero de 2014
Leyenda del sapo
(Leyenda araucana)
El sapo, cuyo nombre científico es bufo bufo, es un anfibio anuro (batracio que carece de cola) de piel verrugosa, ojos saltones, extremidades cortas y piel de color verde pardusco, cubierta de verrugas, es de hábitos nocturnos y se alimentan de invertebrados, hormigas, pulgones, insectos y ya de adulto de cualquier pieza móvil, desde coleópteros , arañas y cualquier tipo de insectos, por lo que es beneficioso para la agricultura.El sapo he generado distintas leyendas una de ellas es la versión araucana:
Cuenta esta antigua leyenda que Chebaren, la hija del cacique, era amada por Huaruco, que la pidió a su padre. Le traía ofrendas pero la machi (sabia, hechicera) hizo fumigaciones para alejar a Gualicho (espíritu maligno), y consultó el humo y este dio malos presagios. Huaruco y Chebaren se casaron y cuando iban a su ruca (casa) se oyó una voz de la laguna , que llamaba a Huaruco.
Éste fue atraído por la llamada, y a su pesar se acercó a la laguna, en cuyo fondo vivía la reina de las aguas., la Luna , que era su amante. La machi invocó a huecuvú y éste atrajo a Huaruco, arrancándolo al maleficio de la Luna, y pudieron los amantes entrar en su ruca, pero sólo una noche. Al otro día Chebaren oyó la voz de Huaruco que se despedía de ella para siempre, y lo vio convertirse en sapo, que saltando se iba a la laguna. Lo llamó pero todo fue en vano. Lo atrajo la Luna, que cuando no está en el cielo se convierte en mujer y desde su palacio, en el fondo del agua, llama a sus amantes. Y desde entonces, cuando elige un joven lo transforma en sapo para que no pueda tener amor humano.-
martes, 14 de enero de 2014
Leyendas de las flores. El aciano
La reina Luisa de Prusia fué una hermosa dama, de gran valor El emperador Napoleón el Grande invadió su país y se apoderó de él, oprimiendo al pueblo, pero la reina luchó valientemente contra el invasor.
Sin embargo, al fin, el enemigo tomó la capital (Berlín), y la reina, que tras muchas penalidades, pudo escapar con sus hijos, fue a esconderse en un campo cubierto de acianos. Los niños, asustados, empezaron a llorar, Entonces la reina Luisa, temiendo que alguien les oyera y les descubriera, cogió algunas de aquellas florecitas azules y haciendo con ellas coronas y ramas para los pequeños príncipes, logró distraerles de su pena.
Uno de ellos se llamaba Guillermo, y algunos años después derrotó al sobrino de Napoleón. Proclamado primer emperador de Alemania, tomó como símbolo el aciano.
Sin embargo, al fin, el enemigo tomó la capital (Berlín), y la reina, que tras muchas penalidades, pudo escapar con sus hijos, fue a esconderse en un campo cubierto de acianos. Los niños, asustados, empezaron a llorar, Entonces la reina Luisa, temiendo que alguien les oyera y les descubriera, cogió algunas de aquellas florecitas azules y haciendo con ellas coronas y ramas para los pequeños príncipes, logró distraerles de su pena.
Uno de ellos se llamaba Guillermo, y algunos años después derrotó al sobrino de Napoleón. Proclamado primer emperador de Alemania, tomó como símbolo el aciano.
martes, 7 de enero de 2014
viernes, 3 de enero de 2014
La verdadera historia del reno de la nariz roja
Una noche de diciembre en Chicago, hace muchos años, una pequeña niña saltó al regazo de su papá y le hizo una pregunta. Una pregunta muy simple, con su curiosidad de niña, pero que tuvo gran efecto en el corazón de Robert May, su padre. -Papa- dijo la pequeña Bárbara de 4 años - Porque mi mamá no puede ser como las otras mamás?- La mamá de la pequeña, Evelyn se encontraba muy enferma de cáncer, los 3 vivían en un pequeño departamento de solo dos cuartos y todo el dinero que Bobo ganaba lo usaban para los medicamentos y tratamientos de Evelyn, que yacía acostada en un pequeño sofá. La tristeza de Bob al escuchar la pregunta de su hija era muy grande, las vidas de los adultos suelen ser complicadas y se complican aún más con la inocencia de los niños, entonces, buscando una respuesta que quitara esa carga de su pequeña hija comenzó a inventar una historia tratando de responder. Bob sabía el significado de "diferente", desde niño había sido muy delicado y enfermizo, con la crueldad que permite la ignorancia los otros niños siempre se burlaban de él y no le permitían jugar con ellos, Bob era delgado, delicado y pequeño y sus compañeros de clase siempre lo hacían llorar con sus burlas.
De adulto Bob tampoco fue muy feliz, tenía un trabajo mediocre, su esposa estaba enferma y los dos años que había durado su estado crítico lo habían dejado deprimido, triste y con muchas deudas. Aunque no lo supo en ese momento, Bob dió a su hija la respuesta que traería un milagro a su vida. Esa noche fría de Diciembre, en Chicago Bob abrazó a su pequeña hija y comenzó a contarle un cuento. Rodolfo, el reno de la nariz roja Hace mucho tiempo, había un reno llamado Rudolph (Rudolf), el unico reno en el mundo que tenía una gran nariz roja. Naturalmente la gente le llamaba "Rodolfo, el reno de la nariz roja". Rodolfo estaba terriblemente avergonzado por su enorme nariz tan peculiar, los otros renos se burlaban de él, su padre, su madre y su hermana tambien sentían pena por la desdicha de Rudolph. Incluso él mismo se sentía muy apenado. Una noche en víspera de Navidad, Santa Claus estaba preparando su trineo, alistando a todos sus renos, Dasher, Prancer, Vixen y los otros para dar la vuelta alrededor del mundo, llevando regalos a los niños. Pero de pronto una terrible tormenta se desató y la neblina cubrió toda la tierra, evitando que los renos pudieran remontar el vuelo y Santa sabía que con tanta niebla no podría encontrar una sola chimenea. De pronto, Rudolph apareció para ver que sucedía, su gran nariz brillaba como nunca. Santa sintió que esa era la respuesta a su problema, así que llamó a Rudolph y lo colocó al frente del trineo, adelante de todos los demás renos, como líder. Con esa gran nariz como guía los venados pronto remontaron el vuelo y Rudolph condujo a Santa a cada una de las chimeneas. Esa terrible noche ni la lluvia, los truenos, la nieve o la niebla pudieron detener a Rudolph que con su gran nariz roja iluminó el camino. Y así fue como Rudolph se convirtió en el reno más querido y admirado de todos, esa gran nariz que un día lo hizo sentir tan mal, hoy era la envidia de todos en el mundo de los renos. Santa Claus les dijo a todos los renos que Rudolph había sido el héroe y desde ese día Rudolph pudo vivir sereno y feliz La pequeña Barbara sonrió contenta cuando su papá terminó la historia y cada noche desde esa vez, le pedía a su papá que le contara la historia de Rudolph como un arrullo para poder dormir. Luego Bob deicidó hacerle un cuento a su pequeña hijita cuando se aproximaba la navidad. Se puso a escribirlo como un poema y le puso algunos dibujos muy simples, luego lo adornó como si fuera un libro, para darselo como regalo a su hija. Noche tras noche Bob trabajó en los versos porque quería que su hija tuviera un regalo valioso, lo poco que él pudiera hacer no era suficiente, ya que no tenía dinero para comprarle nada. Una noche, mientras Bob daba los toques finales al poema de Rudolph, la tragedia entró a su casa, Evelyn se puso más grave e irremediablemente murió. Bob, más triste que nunca y con todas las esperanzas rotas se hizo fuerte para no caer frente a Barbara, apoyándose en esa idea se sentó en su solitario departamento y volvió a trabajar en Rudolph con lágrimas en los ojos. Cuando Barbara lo recibió se emocionó tanto que loró de alegría sosteniendo con gusto el hermoso regalo que su padre le había hecho con sus propias manos, su regalo de Navidad. Luego Bob fue invitado a la fiesta de celebración de navidad de los empleados, él no tenía ánimos para ir, se sentía deprimido y más solo que nunca, pero sus jefes le insistieron. Cuando Bob aceptó, llevó con él su poema de Rudolph y en la fiesta lo leyó a los invitados. Al principio la muchedumbre ruidosa lo escuchó entre risas y comentarios burlones, pero luego se quedaron callados y al final rompieron en un aplauso espontáneo. Eso fue en 1938. Por la navidad de 1947, cerca de 6 millones de copias del libro habían sido regaladas o vendidas, haciendo de Rudolph uno de los libros más distribuidos en el mundo. La demanda de productos de Rudoplh se incrementó en muchos sentidos, cada día más productos nuevos con la imagen de Rudolph eran vendidos y la gente solicitaba aún más. Los historiadores predijeron que Rudolph tendría un lugar especial en las leyendas de Navidad. Y así fue... A través de todos los años de infelicidad y amargura y la muerte trágica de su esposa, Bob ha conseguido la calma, recordando siempre con agradecimiento la noche en que su hija pequeña de 4 años le hizo una pregunta que lo llevó a un milagro.
De adulto Bob tampoco fue muy feliz, tenía un trabajo mediocre, su esposa estaba enferma y los dos años que había durado su estado crítico lo habían dejado deprimido, triste y con muchas deudas. Aunque no lo supo en ese momento, Bob dió a su hija la respuesta que traería un milagro a su vida. Esa noche fría de Diciembre, en Chicago Bob abrazó a su pequeña hija y comenzó a contarle un cuento. Rodolfo, el reno de la nariz roja Hace mucho tiempo, había un reno llamado Rudolph (Rudolf), el unico reno en el mundo que tenía una gran nariz roja. Naturalmente la gente le llamaba "Rodolfo, el reno de la nariz roja". Rodolfo estaba terriblemente avergonzado por su enorme nariz tan peculiar, los otros renos se burlaban de él, su padre, su madre y su hermana tambien sentían pena por la desdicha de Rudolph. Incluso él mismo se sentía muy apenado. Una noche en víspera de Navidad, Santa Claus estaba preparando su trineo, alistando a todos sus renos, Dasher, Prancer, Vixen y los otros para dar la vuelta alrededor del mundo, llevando regalos a los niños. Pero de pronto una terrible tormenta se desató y la neblina cubrió toda la tierra, evitando que los renos pudieran remontar el vuelo y Santa sabía que con tanta niebla no podría encontrar una sola chimenea. De pronto, Rudolph apareció para ver que sucedía, su gran nariz brillaba como nunca. Santa sintió que esa era la respuesta a su problema, así que llamó a Rudolph y lo colocó al frente del trineo, adelante de todos los demás renos, como líder. Con esa gran nariz como guía los venados pronto remontaron el vuelo y Rudolph condujo a Santa a cada una de las chimeneas. Esa terrible noche ni la lluvia, los truenos, la nieve o la niebla pudieron detener a Rudolph que con su gran nariz roja iluminó el camino. Y así fue como Rudolph se convirtió en el reno más querido y admirado de todos, esa gran nariz que un día lo hizo sentir tan mal, hoy era la envidia de todos en el mundo de los renos. Santa Claus les dijo a todos los renos que Rudolph había sido el héroe y desde ese día Rudolph pudo vivir sereno y feliz La pequeña Barbara sonrió contenta cuando su papá terminó la historia y cada noche desde esa vez, le pedía a su papá que le contara la historia de Rudolph como un arrullo para poder dormir. Luego Bob deicidó hacerle un cuento a su pequeña hijita cuando se aproximaba la navidad. Se puso a escribirlo como un poema y le puso algunos dibujos muy simples, luego lo adornó como si fuera un libro, para darselo como regalo a su hija. Noche tras noche Bob trabajó en los versos porque quería que su hija tuviera un regalo valioso, lo poco que él pudiera hacer no era suficiente, ya que no tenía dinero para comprarle nada. Una noche, mientras Bob daba los toques finales al poema de Rudolph, la tragedia entró a su casa, Evelyn se puso más grave e irremediablemente murió. Bob, más triste que nunca y con todas las esperanzas rotas se hizo fuerte para no caer frente a Barbara, apoyándose en esa idea se sentó en su solitario departamento y volvió a trabajar en Rudolph con lágrimas en los ojos. Cuando Barbara lo recibió se emocionó tanto que loró de alegría sosteniendo con gusto el hermoso regalo que su padre le había hecho con sus propias manos, su regalo de Navidad. Luego Bob fue invitado a la fiesta de celebración de navidad de los empleados, él no tenía ánimos para ir, se sentía deprimido y más solo que nunca, pero sus jefes le insistieron. Cuando Bob aceptó, llevó con él su poema de Rudolph y en la fiesta lo leyó a los invitados. Al principio la muchedumbre ruidosa lo escuchó entre risas y comentarios burlones, pero luego se quedaron callados y al final rompieron en un aplauso espontáneo. Eso fue en 1938. Por la navidad de 1947, cerca de 6 millones de copias del libro habían sido regaladas o vendidas, haciendo de Rudolph uno de los libros más distribuidos en el mundo. La demanda de productos de Rudoplh se incrementó en muchos sentidos, cada día más productos nuevos con la imagen de Rudolph eran vendidos y la gente solicitaba aún más. Los historiadores predijeron que Rudolph tendría un lugar especial en las leyendas de Navidad. Y así fue... A través de todos los años de infelicidad y amargura y la muerte trágica de su esposa, Bob ha conseguido la calma, recordando siempre con agradecimiento la noche en que su hija pequeña de 4 años le hizo una pregunta que lo llevó a un milagro.
sábado, 30 de noviembre de 2013
Algo sobre las rosas (mitología)
Se dice que la diosa Cibeles creó esta bella flor para poder vengarse de la diosa Afrodita, puesto que sólo la belleza de la rosa podía compararse y competir con la belleza de la Diosa del Amor, por eso fue consagrada a Afrodita. El perfume de esta flor, junto con su hermosura, son el símbolo del amor, y sus espinas representan el dolor y el daño que causa el amor, las heridas que éste puede abrir.
La sonrisa de Eros dio lugar al nacimiento de la rosa, o bien cayó de los cabellos de la Aurora, Diosa del Alba, cuando se estaba peinando. En la mitología romana se atribuye al dios Baco, Dios del Vino, la aparición de las rosas. Y una leyenda de los países rumanos narra la historia de una hermosísima princesa que se bañaba en un lago, el sol se detuvo durante tres días para contemplar a la joven; cuando Dios advirtió el peligro que corría el orden del universo, convirtió a la princesa en una rosa y obligó al sol a continuar su camino. Se dice que por esta razón las rosas agachan sus cabezas y se sonrojan cuando el sol sale en su busca.
La sonrisa de Eros dio lugar al nacimiento de la rosa, o bien cayó de los cabellos de la Aurora, Diosa del Alba, cuando se estaba peinando. En la mitología romana se atribuye al dios Baco, Dios del Vino, la aparición de las rosas. Y una leyenda de los países rumanos narra la historia de una hermosísima princesa que se bañaba en un lago, el sol se detuvo durante tres días para contemplar a la joven; cuando Dios advirtió el peligro que corría el orden del universo, convirtió a la princesa en una rosa y obligó al sol a continuar su camino. Se dice que por esta razón las rosas agachan sus cabezas y se sonrojan cuando el sol sale en su busca.
viernes, 22 de noviembre de 2013
Leyenda india de Amor
Cuenta una leyenda de los indios Sioux que, cierta vez, Toro Bravo y Nube Azul llegaron tomados de la mano a la tienda del viejo hechicero de la tribu y le pidieron:
- Nosotros nos amamos y vamos a casarnos. Pero nos amamos tanto que queremos un consejo que nos garantice estar para siempre juntos, que nos asegure estar uno al lado del otro hasta la muerte. Hay algo que podamos hacer?
Y el viejo, emocionado al verlos tan jóvenes, tan apasionados y tan ansiosos por una palabra, les dijo:
- Hacer lo que pueda ser hecho, aunque sean tareas muy difíciles. Tu, Nube Azul, debes escalar el monte al norte de la aldea solo con una red, cazar el halcón más fuerte y traerlo aquí, con vida, hasta el tercer día después de la luna llena. Y tú, Toro Bravo, debes escalar la montaña del trueno; allá encima encontrarás a las mas brava de todas las águilas. Solamente con una red deberás atraparla y traerla para mí, viva!
Los jóvenes se abrazaron con ternura y luego partieron para cumplir con la misión.
El viejo las sacó de las bolsas y constató que eran verdaderamente hermosos ejemplares de los animales que él les había pedido.
-Y ahora, qué debemos hacer? Los jóvenes le preguntaron.
-Tomen las aves y amárrenlas una a otra por las patas con esas cintas de cuero. Cuando estén amarradas, suéltenlas para que vuelen, libres.
Ellos hicieron lo que les fue ordenado y soltaron los pájaros. El águila y el halcón intentaron volar, pero apenas consiguieron dar pequeños saltos por el terreno.
Minutos después, irritadas por la imposibilidad de volar, las aves comenzaron a agredirse una a otra, picándose hasta lastimarse.
Entonces, el viejo dijo:
- Jamás se olviden lo que están viendo. Y este es mi consejo: Ustedes son como el águila y el halcón. Si estuvieran amarrados uno al otro, aunque fuera por amor, no sólo vivirán arrastrándose sino también, mas tarde o mas temprano, comenzarán a lastimarse uno al otro.
Si quieren que el amor entre ustedes perdure, vuelen juntos, pero jamás amarrados.
Libera a la persona que amas para que ella pueda volar con sus propias alas
Esta es una verdad en el matrimonio y también en las relaciones familiares, amistades y profesionales.
Respeta el derecho de las personas de volar rumbo a sus sueños.
La lección principal es saber que solamente libres las personas son capaces de amar.
ANÓNIMO
jueves, 14 de noviembre de 2013
El Puente de las Hadas
Cuenta una leyenda que en un remoto lugar del mundo existe un puente, no visible a los ojos humanos pero del que hay numerosas pruebas de su existencia.

En ocasiones visitantes de la zona que pasean por los alrededores del río afirman haber visto algunas de las diversas plantas que por allí abundan, cubiertas de un polvillo dorado que a la luz del sol refulge con tonos mágicos sin que nadie sepa decir cual es su origen.
Se transmite de boca en boca y de generación en generación la creencia de que, cuando todos los niños y no tan niños que habitan en aquel remoto lugar del mundo se pongan de acuerdo en desear seguir soñando y teniendo fantasía e imaginación por siempre jamás, el puente se hará visible a los ojos de todos y con él, las mágicas criaturas que lo cruzan.
Julia L. Pomposo
miércoles, 6 de noviembre de 2013
La leyenda japonesa del crisantemo
Un cielo rosa- azulado, chorreando vapores de agua, cubría el pequeño pueblito situado en un maravilloso valle, en el centro de Asia, donde habitaba la familia de los Sung.
El padre, de tez cobre canela; la madre, morena, con hermoso moño negro anudado a su nuca,
de menudos pechos ahumados, que gemían baladas redondas; y el hijo, de un año,
componían la feliz familia que las hojas de los cerezos y la nieve de las montañas cercanas soñaron contemplar.
Los días de fiesta, se ponían su traje más hermoso y salían al campo a pasear y admirar su belleza.
Uno de esos días la familia no salió. El pequeño Shu, estaba enfermo.
-Se habrá resfriado esta mañana – dijo el padre.
-Sí; dentro de unos días estará bien- sentenció la madre.
Pasaron los días y el pequeño no mejoraba. La madre, preocupada, viendo la palidez de la carita del niño, dijo:
-Escucha, esposo: he pensado que debemos llevar a nuestro hijo al sabio que vive en las afueras del pueblo.
Él conoce las hierbas que sanan y nos dará alguna para nuestro hijo.
-Dices bien, esposa. Mañana mismo le llevaremos.
Al día siguiente, apenas el alba se abría paso entre la noche, cuando los gallos cavaban buscando la aurora,
la pareja salió en busca del hombre sabio que recolectaba hierbas que curaban a los hombres.
Una vez delante del anciano, mirando éste al niño, escucharon las palabras negras:
- Lo siento; pero no tengo las hierbas que puedan curar a vuestro hijo.
-¡Por favor, te lo rogamos! ¡Dinos qué podemos hacer para que nuestro hijo viva! - suplicó la madre.
El sabio la miró y su pena le conmovió.
-Mira, mujer; vas a ir a lo más profundo del bosque y, en el lugar donde se encuentra el árbol más alto,
ahí hallaras una flor. ¡Tráela! Tantos pétalos como tenga; tantos días vivirá tu hijo. Sólo puedo decirte eso.
-¿Una flor?
-Sí.
La madre, con el rostro de amapola, salió en busca de la desconocida flor.
Con la soledad a cuestas y la sombra sobre sus ojos llegó al lugar del bosque donde se erguía el árbol más alto que jamás viera. Su copa se desvanecía entre hilachos de algodón.
Buscó alrededor de él, y sus ojos captaron una flor, cuya forma, color y perfume, eran la esencia de la belleza.
Cortó una y, horrorizada, vio que tan sólo la formaban cuatro pétalos.
-“¡Oh, no; mi hijo sólo vivirá cuatro días! ¡No; no lo puedo consentir!”
Y, arrodillándose, depositó la flor en el verde manto y, muy despacio, con sumo cuidado, fue rasgando cada pétalo en perfumados hilos de color. -“Mi hijo vivirá mucho más, ahora”
Regresó corriendo llena de esperanza a la casa del sabio. Le mostró la flor.
El anciano comenzó a contar los finos pétalos pero una alada brisa los amontonó
y perdió el número de los contados.
-Tengo que empezar de nuevo- dijo para sí.
Fue separando, de nuevo, con exquisito cuidado los pedacitos de flor y, de pronto,
una inesperada lluvia impidió que siguiera contado.
-Creo que es imposible contar los innumerables pétalos de esta flor.
Esto indica que tu hijo vivirá incontables días.
Podeis marchar tranquilos; el niño llegará a contar largos años en su vida.
Así fue, el niño sanó, y vivió largos años.
Los padres, agradecidos y felices, quisieron ir de nuevo, en el otoño, hasta el lugar donde crecía la flor.
La sombra del majestuoso Sándalo protegía a las especies vegetales que anidaban a sus pies de la dureza del sol.
La pareja vio, con admiración, que las flores que allí se mostraban, tenían incontables pétalos; tantos, como los que la madre había dividido a los de la primera flor.
Decidieron darle un nombre en honor a su virtud de dar larga vida a los hombres, y la llamaron Crisantemo. Es la flor nacional de Japón
El padre, de tez cobre canela; la madre, morena, con hermoso moño negro anudado a su nuca,
de menudos pechos ahumados, que gemían baladas redondas; y el hijo, de un año,componían la feliz familia que las hojas de los cerezos y la nieve de las montañas cercanas soñaron contemplar.
Los días de fiesta, se ponían su traje más hermoso y salían al campo a pasear y admirar su belleza.
Uno de esos días la familia no salió. El pequeño Shu, estaba enfermo.
-Se habrá resfriado esta mañana – dijo el padre.
-Sí; dentro de unos días estará bien- sentenció la madre.
Pasaron los días y el pequeño no mejoraba. La madre, preocupada, viendo la palidez de la carita del niño, dijo:
-Escucha, esposo: he pensado que debemos llevar a nuestro hijo al sabio que vive en las afueras del pueblo.
Él conoce las hierbas que sanan y nos dará alguna para nuestro hijo.
-Dices bien, esposa. Mañana mismo le llevaremos.
Al día siguiente, apenas el alba se abría paso entre la noche, cuando los gallos cavaban buscando la aurora,
la pareja salió en busca del hombre sabio que recolectaba hierbas que curaban a los hombres.
Una vez delante del anciano, mirando éste al niño, escucharon las palabras negras:
- Lo siento; pero no tengo las hierbas que puedan curar a vuestro hijo.
-¡Por favor, te lo rogamos! ¡Dinos qué podemos hacer para que nuestro hijo viva! - suplicó la madre.
El sabio la miró y su pena le conmovió.
-Mira, mujer; vas a ir a lo más profundo del bosque y, en el lugar donde se encuentra el árbol más alto,
ahí hallaras una flor. ¡Tráela! Tantos pétalos como tenga; tantos días vivirá tu hijo. Sólo puedo decirte eso.
-¿Una flor?
-Sí.
La madre, con el rostro de amapola, salió en busca de la desconocida flor.
Con la soledad a cuestas y la sombra sobre sus ojos llegó al lugar del bosque donde se erguía el árbol más alto que jamás viera. Su copa se desvanecía entre hilachos de algodón.
Buscó alrededor de él, y sus ojos captaron una flor, cuya forma, color y perfume, eran la esencia de la belleza.
Cortó una y, horrorizada, vio que tan sólo la formaban cuatro pétalos.
-“¡Oh, no; mi hijo sólo vivirá cuatro días! ¡No; no lo puedo consentir!”
Y, arrodillándose, depositó la flor en el verde manto y, muy despacio, con sumo cuidado, fue rasgando cada pétalo en perfumados hilos de color. -“Mi hijo vivirá mucho más, ahora”
Regresó corriendo llena de esperanza a la casa del sabio. Le mostró la flor.
El anciano comenzó a contar los finos pétalos pero una alada brisa los amontonó
y perdió el número de los contados.
-Tengo que empezar de nuevo- dijo para sí.
Fue separando, de nuevo, con exquisito cuidado los pedacitos de flor y, de pronto,
una inesperada lluvia impidió que siguiera contado.
-Creo que es imposible contar los innumerables pétalos de esta flor.
Esto indica que tu hijo vivirá incontables días.
Podeis marchar tranquilos; el niño llegará a contar largos años en su vida.
Así fue, el niño sanó, y vivió largos años.
Los padres, agradecidos y felices, quisieron ir de nuevo, en el otoño, hasta el lugar donde crecía la flor.
La sombra del majestuoso Sándalo protegía a las especies vegetales que anidaban a sus pies de la dureza del sol.
La pareja vio, con admiración, que las flores que allí se mostraban, tenían incontables pétalos; tantos, como los que la madre había dividido a los de la primera flor.
Decidieron darle un nombre en honor a su virtud de dar larga vida a los hombres, y la llamaron Crisantemo. Es la flor nacional de Japón
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