Antes de entrar deja fuera tu rabia y tu ira. Bienvenido a este bosque encantado, un lugar donde podemos dar rienda suelta a ese niño que todos llevamos dentro, tienes mi permiso para dejarlo salir y que haga locuras. Sumérgete en este mundo mágico de las hadas y los duendes y vuelve pronto, te esperaré agitando mis alas.

SE REUNIÓ EL CONSEJO

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A TODOS LOS DUENDES Y HADAS QUE PASEAN POR ESTE BOSQUE, LES DESEO UNA FELIZ NAVIDA Y AÑO NUEVO

A TODOS LOS DUENDES Y HADAS QUE PASEAN POR ESTE BOSQUE, LES DESEO UNA FELIZ NAVIDA Y AÑO NUEVO
A TODOS LOS DUENDES Y HADAS QUE PASEAN POR ESTE BOSQUE, LES DESEO UNA FELIZ NAVIDA Y AÑO NUEVO

sábado, 30 de noviembre de 2013

Algo sobre las rosas (mitología)

Se dice que la diosa Cibeles creó esta bella flor para poder vengarse de la diosa Afrodita, puesto que sólo la belleza de la rosa podía compararse y competir con la belleza de la Diosa del Amor, por eso fue consagrada a Afrodita. El perfume de esta flor, junto con su hermosura, son el símbolo del amor, y sus espinas representan el dolor y el daño que causa el amor, las heridas que éste puede abrir.

La sonrisa de Eros dio lugar al nacimiento de la rosa, o bien cayó de los cabellos de la Aurora, Diosa del Alba, cuando se estaba peinando. En la mitología romana se atribuye al dios Baco, Dios del Vino, la aparición de las rosas. Y una leyenda de los países rumanos narra la historia de una hermosísima princesa que se bañaba en un lago, el sol se detuvo durante tres días para contemplar a la joven; cuando Dios advirtió el peligro que corría el orden del universo, convirtió a la princesa en una rosa y obligó al sol a continuar su camino. Se dice que por esta razón las rosas agachan sus cabezas y se sonrojan cuando el sol sale en su busca.

viernes, 22 de noviembre de 2013

Leyenda india de Amor


Cuenta una leyenda de los indios Sioux que, cierta vez, Toro Bravo y Nube Azul llegaron tomados de la mano a la tienda del viejo hechicero de la tribu y le pidieron:

- Nosotros nos amamos y vamos a casarnos. Pero nos amamos tanto que queremos un consejo que nos garantice estar para siempre juntos, que nos asegure estar uno al lado del otro hasta la muerte. Hay algo que podamos hacer?

Y el viejo, emocionado al verlos tan jóvenes, tan apasionados y tan ansiosos por una palabra, les dijo:

- Hacer lo que pueda ser hecho, aunque sean tareas muy difíciles. Tu, Nube Azul, debes escalar el monte al norte de la aldea solo con una red, cazar el halcón más fuerte y traerlo aquí, con vida, hasta el tercer día después de la luna llena. Y tú, Toro Bravo, debes escalar la montaña del trueno; allá encima encontrarás a las mas brava de todas las águilas. Solamente con una red deberás atraparla y traerla para mí, viva!

Los jóvenes se abrazaron con ternura y luego partieron para cumplir con la misión.

El viejo las sacó de las bolsas y constató que eran verdaderamente hermosos ejemplares de los animales que él les había pedido.

-Y ahora, qué debemos hacer? Los jóvenes le preguntaron.

-Tomen las aves y amárrenlas una a otra por las patas con esas cintas de cuero. Cuando estén amarradas, suéltenlas para que vuelen, libres.

Ellos hicieron lo que les fue ordenado y soltaron los pájaros. El águila y el halcón intentaron volar, pero apenas consiguieron dar pequeños saltos por el terreno.

Minutos después, irritadas por la imposibilidad de volar, las aves comenzaron a agredirse una a otra, picándose hasta lastimarse.

Entonces, el viejo dijo:

- Jamás se olviden lo que están viendo. Y este es mi consejo:  Ustedes son como el águila y el halcón. Si estuvieran amarrados uno al otro, aunque fuera por amor, no sólo vivirán arrastrándose sino también, mas tarde o mas temprano, comenzarán a lastimarse uno al otro.

Si quieren que el amor entre ustedes perdure, vuelen juntos, pero jamás amarrados.

Libera a la persona que amas para que ella pueda volar con sus propias alas

Esta es una verdad en el matrimonio y también en las relaciones familiares, amistades y profesionales.

Respeta el derecho de las personas de volar rumbo a sus sueños.

La lección principal es saber que solamente libres las personas son capaces de amar.

ANÓNIMO

jueves, 14 de noviembre de 2013

El Puente de las Hadas


   Cuenta una leyenda que en un remoto lugar del mundo existe un puente, no visible a los ojos humanos pero del que hay numerosas  pruebas de su existencia.

    Habitantes de aquel lugar aseguran que en las claras noches de verano, si vas a bañarte al río, sientes sobre tu cabeza alegres risas y ruido de innumerables pisadas, e incluso hay quien asegura haber visto una especie de lucecitas que pasan de una orilla a la otra del río como si se tratase de una hilera de farolillos encendidos flotando por el aire y en perfecta formación en fila de uno. 
    En ocasiones visitantes de la zona que pasean por los alrededores del río afirman haber visto algunas de las diversas plantas que por allí abundan, cubiertas de un polvillo dorado que a la luz del sol refulge con tonos mágicos sin que nadie sepa decir cual es su  origen.

  Se transmite de boca en boca y de generación en generación la creencia de que, cuando todos los niños y no tan niños que habitan en aquel remoto lugar del mundo se pongan de acuerdo en desear seguir soñando y teniendo fantasía e imaginación por siempre jamás, el puente se hará visible a los ojos de todos y con él, las mágicas criaturas que lo cruzan.


Julia L. Pomposo

miércoles, 6 de noviembre de 2013

La leyenda japonesa del crisantemo

Un cielo rosa- azulado, chorreando vapores de agua, cubría el pequeño pueblito situado en un maravilloso valle, en el centro de Asia, donde habitaba la familia de los Sung.
El padre, de tez cobre canela; la madre, morena, con hermoso moño negro anudado a su nuca,
de menudos pechos ahumados, que gemían baladas redondas; y el hijo, de un año,
componían la feliz familia que las hojas de los cerezos y la nieve de las montañas cercanas soñaron contemplar.
Los días de fiesta, se ponían su traje más hermoso y salían al campo a pasear y admirar su belleza.
Uno de esos días la familia no salió. El pequeño Shu, estaba enfermo.
-Se habrá resfriado esta mañana – dijo el padre.
-Sí; dentro de unos días estará bien- sentenció la madre.
Pasaron los días y el pequeño no mejoraba. La madre, preocupada, viendo la palidez de la carita del niño, dijo:
-Escucha, esposo: he pensado que debemos llevar a nuestro hijo al sabio que vive en las afueras del pueblo.
Él conoce las hierbas que sanan y nos dará alguna para nuestro hijo.
-Dices bien, esposa. Mañana mismo le llevaremos.
Al día siguiente, apenas el alba se abría paso entre la noche, cuando los gallos cavaban buscando la aurora,
la pareja salió en busca del hombre sabio que recolectaba hierbas que curaban a los hombres.
Una vez delante del anciano, mirando éste al niño, escucharon las palabras negras:
- Lo siento; pero no tengo las hierbas que puedan curar a vuestro hijo.
-¡Por favor, te lo rogamos! ¡Dinos qué podemos hacer para que nuestro hijo viva! - suplicó la madre.

El sabio la miró y su pena le conmovió.
-Mira, mujer; vas a ir a lo más profundo del bosque y, en el lugar donde se encuentra el árbol más alto,
ahí hallaras una flor. ¡Tráela! Tantos pétalos como tenga; tantos días vivirá tu hijo. Sólo puedo decirte eso.
-¿Una flor?
-Sí.
La madre, con el rostro de amapola, salió en busca de la desconocida flor.
Con la soledad a cuestas y la sombra sobre sus ojos llegó al lugar del bosque donde se erguía el árbol más alto que jamás viera. Su copa se desvanecía entre hilachos de algodón.
Buscó alrededor de él, y sus ojos captaron una flor, cuya forma, color y perfume, eran la esencia de la belleza.
Cortó una y, horrorizada, vio que tan sólo la formaban cuatro pétalos.
-“¡Oh, no; mi hijo sólo vivirá cuatro días! ¡No; no lo puedo consentir!”
Y, arrodillándose, depositó la flor en el verde manto y, muy despacio, con sumo cuidado, fue rasgando cada pétalo en perfumados hilos de color. -“Mi hijo vivirá mucho más, ahora”
Regresó corriendo llena de esperanza a la casa del sabio. Le mostró la flor.
El anciano comenzó a contar los finos pétalos pero una alada brisa los amontonó
y perdió el número de los contados.
-Tengo que empezar de nuevo- dijo para sí.


Fue separando, de nuevo, con exquisito cuidado los pedacitos de flor y, de pronto,
una inesperada lluvia impidió que siguiera contado.
-Creo que es imposible contar los innumerables pétalos de esta flor.
Esto indica que tu hijo vivirá incontables días.
Podeis marchar tranquilos; el niño llegará a contar largos años en su vida.
Así fue, el niño sanó, y vivió largos años.
Los padres, agradecidos y felices, quisieron ir de nuevo, en el otoño, hasta el lugar donde crecía la flor.
La sombra del majestuoso Sándalo protegía a las especies vegetales que anidaban a sus pies de la dureza del sol.
La pareja vio, con admiración, que las flores que allí se mostraban, tenían incontables pétalos; tantos, como los que la madre había dividido a los de la primera flor.
Decidieron darle un nombre en honor a su virtud de dar larga vida a los hombres, y la llamaron Crisantemo. Es la flor nacional de Japón