Antes de entrar deja fuera tu rabia y tu ira. Bienvenido a este bosque encantado, un lugar donde podemos dar rienda suelta a ese niño que todos llevamos dentro, tienes mi permiso para dejarlo salir y que haga locuras. Sumérgete en este mundo mágico de las hadas y los duendes y vuelve pronto, te esperaré agitando mis alas.

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A TODOS LOS DUENDES Y HADAS QUE PASEAN POR ESTE BOSQUE, LES DESEO UNA FELIZ NAVIDA Y AÑO NUEVO

A TODOS LOS DUENDES Y HADAS QUE PASEAN POR ESTE BOSQUE, LES DESEO UNA FELIZ NAVIDA Y AÑO NUEVO
A TODOS LOS DUENDES Y HADAS QUE PASEAN POR ESTE BOSQUE, LES DESEO UNA FELIZ NAVIDA Y AÑO NUEVO

miércoles, 18 de mayo de 2016

¿ARTE?


Dicen que el toreo es arte
y es algo que yo no entiendo
¿Qué arte puede tener
el ver a un toro sufriendo?

Verlo como se desangra
y esos ojos lastimeros
que claman pidiendo ayuda
y hasta se estremece el Cielo.

Con cada banderillazo,
con cada golpe de pica,
agoniza poco a poco
y se le escapa la vida.

Y ruge la multitud
y aplauden tanta agonía
y se ensalza al matador
por torturar con pericia.

"Pero, es que es la tradición,"
dicen unos y otros gritan
ante tamaña barbarie
y la fiesta continua
sin que la detenga nadie.

El nombre lo dice todo
"Matador" llaman al diestro
¡Me niego! a participar
en un arte tan siniestro.

Seamos por fin coherentes,
seamos por fin sensatos
La tortura nunca es arte
es dolor, sea o no, humano

Julia L. Pomposo

miércoles, 11 de mayo de 2016

Los cuervos de la Torre de Londres


 ¿Por qué en la Torre de Londres siempre hay cuervos?

Si hay algo en lo que sobresalen los británicos es por el respeto a sus tradiciones, por muy antiguas que éstas sean. El motivo de que en la Torre de Londres haya cuervos es una más de la larga lista de tradiciones en el Reino Unido.


En realidad, no se sabe a ciencia cierta desde cuando habitan los cuervos en la Torre de Londres, pero sí es seguro que desde el siglo XVII las aves tienen permitido permanecer oficialmente allí.

Los cuervos tienen, incluso, designada una parte del presupuesto oficial del país, en el que sus alimentos y cuidados se pagan con una partida de fondos gubernamentales, tal como ordena un Real Decreto aprobado por el rey Carlos II, debido a una antiquísima leyenda que trae consigo una extraña superstición y que viene siendo arrastrada desde no se sabe cuántos siglos.

Carlos II mantuvo una disputa con John Flamsteed (astrónomo real), que se quejaba de que las aves que allí residían no le permitían realizar correctamente su actividad desde el observatorio en la torre y para evitar que éste las hiciera desaparecer aprobó el decreto.

¿La razón? Dice la leyenda que la Corona Británica y la Torre de Londres caerían si los seis cuervos que allí habitan desaparecen. Desde entonces se les trata con sumo cuidado. Un beefeater [los tradicionales guardias de la Torre] es el encargado de estar pendientes de las aves, alimentarlas y procurar que no les falte de nada.

Para evitar su marcha, a las aves se les recorta una de sus alas. Esto hace que si echan a volar no se puedan alejar mucho.

Aunque la leyenda dice que deben ser seis, actualmente son ocho los cuervos que habitan en la torre, y cada uno tiene su nombre propio: Gwyllum, Hugine, Thor, Munin, Baldrick, Merlin, Erin y Marley.