Antes de entrar deja fuera tu rabia y tu ira. Bienvenido a este bosque encantado, un lugar donde podemos dar rienda suelta a ese niño que todos llevamos dentro, tienes mi permiso para dejarlo salir y que haga locuras. Sumérgete en este mundo mágico de las hadas y los duendes y vuelve pronto, te esperaré agitando mis alas.

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miércoles, 29 de octubre de 2014

La Peonía

En la cuenca del Mediterráneo, cuenta una leyenda que la ninfa Peonía fue tan cortejada por los dioses que, llena de envidia, una diosa la transformó en una flor de mil pétalos: la peonía. Desde entonces, este símbolo de la belleza ofrece cada primavera un espectáculo deslumbrante de colores y perfumes.

La peonía es originaria de Asia, América del Norte y el Sur de Europa. Las peonías fueron cultivadas en China desde hace más de 2.000 años atrás. Según el sitio web Flower Expert, "las legiones romanas primero trajeron peonías a Inglaterra aproximadamente en el año 1200". También de acuerdo con esta página web, “las flores peonías fueron descritas en libros de botánica ya en 1636". Esta hermosa flor ha crecido en jardines privados por más de 600 años.

En el lenguaje de las flores, la peonía simboliza la timidez. También significa: "me avergüenzo de lo que hice, me sonrojo".

lunes, 20 de octubre de 2014

Leyenda de las golondrinas

Dice la tradición popular que un bando de golondrinas aliviaron el sufrimiento de Jesús de Nazareth durante su martirio en el Monte de El Calvario, arrancando con sus picos las espinas de la corona que perforaban y herían su frente.

Se recogen en el folklore popular español numerosas alusiones en forma de cantares y coplillas, como esta, muy popular en la localidad de Feria, Badajoz:

En el monte Calvario
las golondrinas
le quitaron a Cristo
las mil espinas.

Y en el ámbito madrileño, en Estremera de Tajo, es muy popular también la siguiente canción:

Ya bajan las golondrinas
con el vuelo muy sereno
a quitarle las espinas
a Jesús de Nazareno.
Ya vienen las golondrinas
con el pañuelo en la mano
pa quitarle las espinas
a Jesús de Zirizaino.

Se dice así mismo que el color oscuro que llevan en el dorso, se lo pusieron las golondrinas como símbolo de luto, ante la muerte de Jesús.


A cualquier persona que le preguntemos sobre la divinidad de las golondrinas en toda nuestra geografía, nos dará la misma respuesta: "Las Golondrinas son de Dios", encontrando también un sentimiento de proteccionismo, sin duda asociado a este carácter divino de estas aves: "Las Golondrinas no se matan".

No obstante no es tan popular entre la gente el conocimiento del hecho que se las atribuye y que las encumbró a la divinidad, aquello de que quitaran las espinas de la corona de Jesús.

Y aún menos conocida es esta bonita Leyenda Guadarrameña, que recuperó, o tal vez creó, el poeta de Cercedilla Francisco Acaso.

Dice esta leyenda que la primera de las golondrinas que le quitó una espina a Jesús cuando ya estaba crucificado, salió volando con la espina en el pico y anduvo perdida, quién sabe cuánto tiempo, cruzando mares, surcando por el cielo valles y montañas, hasta que vino a caer rendida sobre la cumbre de un anónimo cerro, que desde entonces tomó su nombre.

Se trata del Cerro de La Golondrina, en las inmediaciones de la madrileña localidad de Navacerrada.

jueves, 9 de octubre de 2014

Náyades


En la mitología griega, las náyades son las Ondinas  eran las ninfas de los cuerpos de agua dulce, fuentes, pozos, manantiales, arroyos y riachuelos y encarnaban la divinidad del curso de agua que habitaban, de la misma forma que los oceánidas eran las personificaciones divinas de los ríos y algunos espíritus muy antiguos que habitaban las aguas estancadas de pantanos, estanques y lagunas, como en la Lerna premicénica de la Argólida.


Aunque las náyades estaban asociadas con el agua dulce, las oceánides con el agua salada y las nereidas específicamente con el mar Mediterráneo, había cierto solapamiento debido a que los griegos pensaban en las aguas del mundo como en un sistema único, que se filtraba desde el mar a profundos espacios cavernosos en el seno de la tierra, desde donde subía ya dulce en filtraciones y manantiales. Aretusa, la ninfa de un manantial, podía abrirse paso a través de las corrientes subterráneas del Peloponeso para salir a la superficie en la isla de Sicilia.